viernes, 19 de abril de 2013

Capítulo 31: 28 De Marzo.





¡Hola! Soy Maria, la que escribe esta novela. Para todos quienes leáis esta novela:
En éste capítulo de la historia, en ve de seguir con el capítulo que vendría del 28 de marzo, y lo que le pasó a mi personaje ese día, voy a contaros lo que me pasó a mí el día 28 de marzo, y el próximo capítulo volverá a ser la continuación del último, otra vez. Os cuento a partir de aquí.

Me enteré de que Auryn iba a firmar en Barcelona el día 3 de marzo, el mismo día que Álvaro me mencionó; fue su primera mención, y me dijo «besoss » Cuando lo vi en mis menciones de twitter, me quedé paralizada, y empecé a llorar de felicidad. Una o dos horas después, Sara me envió el evento de la firma de Auryn que resultaba ser el día 28 de marzo. Cuando lo vi, casi lloré, y le comenté esto a mi madre, ya que no iba a ir al concierto. Cuando ella me recordó que era el mismo día que el cumpleaños de mi hermano, y seguramente no podríamos ir. Empecé a llorar, me encerré en mi cuarto, y lloré aun más, pero ésta vez, no de felicidad, de tristeza, de rabia, de asco porque mientras yo me quedaba en casa amargada, llorando, otras personas que no se lo merecían estarían escuchándoles y abrazándoles. Y lo más triste, es que yo conocía a esas personas. Pasé encerrada llorando como media hora, cuando entró mi madre y me preguntó que me pasaba. ¿En serio? Me he quedado sin abrazar a mis ídolos, las únicas personas que me hacen feliz, ¿Y aun me preguntas que me pasa? En fin, se lo conté, y me dijo que no sabía nada seguro, que intentaríamos ir, pero que lo más seguro era que no iríamos. Dejé de llorar, pero solo un poco; entonces, Sara me dijo que ella tampoco iría, y estábamos las dos igual. Fuimos a dar una vuelta, para desahogarnos y decir lo que sentíamos. Estuvimos así una hora, y después, volvimos a casa, para amargarnos aun más con nuestras familias. Este fue el asqueroso día que tuve, y todo me vino a la vez, la mención, la firma que coincidía con el cumpleaños de mi hermano... Parecía que todo lo hiciera el destino, pero de la forma que me lo hace a mí, haciéndome daño, como solía hacerme a mí el destino. Ese creo que fue uno de los peores días de mi vida. Dos días después, Sara me dijo muy feliz que iba a ir con Carmen y su madre, y su madre y ella. Yo me alegré mucho por ella, porque podría abrazarles por fin. Por mi... No. Hasta dentro de 2 semanas no supe que iba a ir, y cuando lo supe, que me dijeron que iríamos, lloré, pero esta vez, de felicidad; parecía que mi destino había cambiado al lado bueno. Desde entonces, solo contaba los días que faltaban para entonces, y organicé los regalos para los chicos con Sara. Estuvimos días para decidir lo que compraríamos, pero al final, el día antes de la firma, lo teníamos todo preparado. Nerviosas, esperando que llegara el mañana. Y así fueron los días antes de abrazarles, de peor a mejor. Lo que me hacía feliz, aunque lenta, era la espera. Me daba igual, tenía razones para seguir viviendo, que dentro de días les abrazaría y tendría el CD Anti-Héroes. Eso me hacía feliz. Acabó el día, y yo estaba más que nerviosa por la noche cuando me fui a dormir.  
Era medianoche, cuando desperté porque no podía parar de pensar en mañana. Iba a ir a Barcelona, a casa de mi abuela, y después, me iría a la firma. Estuve pensando en todo lo que había hecho desde que sabía que iría a la firma; los regalos que les había comprado, las cartas que les había hecho... Todo. No paraba de sonreír, y estaba muy nerviosa. Puse la alarma en el móvil a las 8 de la mañana, para arreglarme e irme pronto con mi familia hacía Barcelona. Intenté dormirme, y recuerdo que también soñé que les abrazaba. Estaba tranquilamente dormida, cuando sonó la canción  Cuando Te Volveré A Ver, que la había puesto expresamente para hoy, que les iba a ver, tal vez escucharles cantar, y con suerte abrazarles. Al oír la música, solo pude sonreír: El día 28 de marzo que tanto soñaba que llegara, llegó. Eran las 7:45 de la mañana, apagué la alarma y me levanté. Lo tenía todo preparado, y me fui a duchar. Al salir de la ducha, me vestí, y fui a desayunar. Cuando entré al comedor, vi los regalos encima de la mesa; no me lo creía, «Eso lo tendrían tal vez ellos en sus manos» pensaba. Desayuné, acabé y pensé: « ¿Dónde deben de estar ahora Sara y Carmen?» Hoy era un día más que especial para Sara, les iba a abrazar por primera vez. Cogí mi maleta, y la puse en el maletero del coche, junto con las bolsas de regalos. Miré por la ventana, y pensé que allí, a lo lejos, estaban ellos. Por última vez antes de verles, puse en twitter:
«Hoy por fin, voy a abrazarles después de esperar estos días. » Me despedí de twitter, hasta después de verles. Me dirigí a la estantería y miré el CD de Endless Road. «Pronto al lado de este CD firmado por ellos habrá otro igual» Al fin, me despedí de todo, abrí la puerta para bajar al garaje e irme por fin a Barcelona. Antes de cerrar la puerta, me dije: «La próxima vez que esté aquí, ya les habré visto. » cerré la puerta, y me fui al coche. Entré, y mi viaje hacía Barcelona empezó. Durante todo el viaje, estuve escuchando el CD Endless Road, ya que de viaje de vuelta, escucharía el CD Anti-Héroes. Ni yo me lo creía. Tras 1 hora y media de viaje, llegamos a Barcelona. Ahora podía decir por segunda vez: «Estoy en la misma ciudad que ellos, que fuerte » A pocos kilómetros de mí, estaban ellos. Era difícil de imaginar, cuando vivías en un pueblo tan pequeño que nadie conoce. Llegamos a casa, y en seguida fui a dejar las maletas y los regalos en mi habitación. Era la hora de comer, y me fui al comedor. Llamé a Sara para que me dijera si ya había llegado, y cuánta gente había. Se lo dije a mis padres, y me dijeron que cuando acabáramos de comer iríamos. Comí rápido para ir a ponerme la ropa que iba a llevar esa misma tarde: Una camiseta negra con una frase en inglés que decía: «Nadie Dijo Que Fuera Fácil» elegí esa camiseta porque me identificaría cuando estuviera en la firma, porque nadie dijo que fuera fácil estar ahí, a horas de abrazarles. También me puse unos pantalones azules, y unas bambas negras. Me planché el pelo, y salí del baño ya arreglada. Salí del baño, y les dije a mis padres que teníamos que irnos ya pronto. Comimos un poco de pastel del cumple de mi hermano que hizo mi abuela, y mis padres fueron a arreglarse. Acabamos del postre, y mis padres se arreglaron. Yo estaba preparando la cámara para hacer fotos, y cargando la cámara de vídeo. Media hora después, salimos por la puerta, ya para irnos. Me despedí del lugar, ya que la próxima vez que fuera a estar allí, a lo mejor les habría abrazado. Nos fuimos camino a la maquinista; primero, cogimos el metro, que estaba delante de casa y no hacía falta andar. Cuando iba en metro, aun no asimilaba que en un rato estaría tan cerca de ellos. Llegamos por fin a la parada, y salimos. Como mis padres no se acordaban de donde estaba la maquinista, tuvimos que ir preguntando a la gente que nos encontrábamos. Cada 5 minutos preguntábamos a la gente donde se encontraba, y llegamos al final. Travesamos un parque enorme, y ahí estaba el centro comercial. Aun no me lo creía, y cuando pasé por allí, me vinieron un montón de recuerdos de la última vez que estuve allí, el 4 de septiembre. Era exactamente como aquella vez, solo que habían pasado muchos meses. Pasé por los mismos sitios que ese día, y fue... Indescriptible. Me fui a lo que era el final de la cola; parecía que era infinito, y llegaba hasta la carretera. La verdad es que entonces perdí un poco las esperanzas de que les abrazara, pero aun no había nada seguro. Sara me llamó, para decirme que fuera hacía el escenario, porque en media hora saldrían a cantar. Mi padre esperó en la cola con los regalos, mientras mi madre y yo nos fuimos al escenario. Ahí me encontré con Sara, Carmen y una chica que se llamaba Maria, como yo. Estuvimos esperando hasta las 5:30, y al final salieron. Cuando vi que estaban sobre el escenario, que después de estar 6 meses en los pósteres de mi pared, estaban ahí... Era increíble. Cuando los vi, que se sorprendían tanto al vernos ahí, tuve que llorar. Ellos empezaron a bromear, hicieron fotos, y se reían. Ese fue uno de los mejores momentos de mi vida. Tras esos momentos, empezaron a cantar Heartbreaker con nosotros. Fue un momento perfecto. Oírles cantar otra vez... Fue demasiado. Ahora cada vez que escucho la canción, me recuerda a ese momento. Cuando Carlos empezó a cantar, lloré aun más. Con Blas, y con todos. ESTABN DELANTE DE MI CANTANDO... No había nada mejor que eso, sus voces eran mejores de lo que recordaba. Cuando Álvaro cantó, mirándonos sorprendido... Lloré aun más. Seguía sin creérmelo. Después de  todo lo que me había pasado, por las dudas de ir o no ir, que al final estuviera ahí. Y cuando más me sorprendí fue en el gran momento en el que Blas canta con su perfecta voz, una nota a la que no todos podrían llegar. Era mucho mejor que en el ordenador. Acabaron, y me sentí... Aun no se como me sentía, seguramente... La mejor sensación de mi vida. Y después fue cuando cantaron Love Taxi, entonces si que aluciné; aun no la había escuchado, y me pareció genial. Todos nos pusimos a saltar, y a cantar. El mejor momento de la canción fue cuando Carlos cantó ese trozo de la canción con esa voz... Era demasiado, mejor que nada, simplemente. Cuando acabaron, dijeron que se iban un momento a descansar, y después empezarían con las firmas de los que tenían pulsera. Evidentemente yo no era una de esas personas, así que me fui con mi madre a buscar a mi padre, y nos fuimos a comprar el CD. Me sobró un céntimo, que aun lo guardo en mi caja de los recuerdos, junto con el de la última vez. Volvimos con mi madre, y como creíamos que quedaba mucho aun, mi madre se fue a dar una vuelta por aquellas tiendas. Mi padre y yo nos quedamos esperando. Ahora ya no estábamos arriba en la carretera, estábamos sentados en unos escalones; al menos había mejorado. Yo estaba merendando, y a la vez pesando en todo. Pasó media hora, y la cola no se había movido ni un milímetro. Yo me preocupaba, por si no les podría abrazar. Pasó media hora más, y se hicieron las 6:30 de la tarde. Seguíamos en el mismo sitio de la cola, cuando vino mi madre. Nos preguntó, y le dijimos que no se había movido la cola. Mi padre se fue a dar una vuelta, y se hicieron más de las 7. Yo empezaba a preocuparme aun más. Entonces, vino mi padre, y me dijo que a lo mejor teníamos que irnos, porque el metro lo cerraban a las 11 o 12 de la noche, y a éste ritmo, esto no acabaría ni mañana. Y además era el cumple de mi hermano, y teníamos que estar con él. Me dijo si lo entendía, y le dije que si, que era normal. Dijo que esperaríamos un rato más, y si seguía así la cola, nos iríamos. Yo casi me hecho a llorar, pensaba en todo lo que había hecho por ellos, los regalos, las cartas... Todo, y que no habría servido para nada. Quería llorar, pero intenté no hacerlo. Vi que una chica y su madre se habían ido a quejar de que nosotros no teníamos número, y más cosas. Entonces es cuando ella dijo que a lo mejor no nos firmaban, y entonces si que lloré. Fue el peor momento del día. Pasó media hora más, y se hicieron más de las 7:30. La cola empezaba a tirar adelante, y entonces a mi aun no se me habían acabado las esperanzas de abrazarles. La cola se movía 1 metro cada 5 minutos. Yo estaba cada vez más feliz. Tenía una chica detrás, de la que nunca pensé que iba a ser su «amiga» o que iba a conocerla y hablar con ella. Me fui a dar una vuelta con mi padre, para salir de tanta gente. Volvimos a la cola a las 7:45, y entonces me fui con mi madre a dar otra vuelta. Fuimos a algunas tiendas; llevaba mi CD en las manos todo el rato, observándolo, y con ganas de escucharlo ya. No me imaginaba que ese CD dentro de horas, estuviera firmado por ellos. A las 8:15, volví, y dijeron que habían hecho una pausa, y que en seguida volvían. Estuve esperando hasta las 8:25, y entonces ya solo me faltaban metros para abrazarles. Estaba muy pero muy nerviosa, y súper feliz. En unos minutos les abrazaría, y el tiempo que estuviera con ellos serían los mejores segundos de mi vida. Entonces decidí hablar con la chica que había tenido detrás desde el principio de la cola, y con otra que estaba a su lado, que también se habían conocido. Estuvimos hablando, de todo esto, y conociéndonos un poco. Estaba cada vez más nerviosa, y ahora solo estaba como a 20 metros de ellos o incluso menos. Estaba preparando la cámara de vídeo para que mi madre grabara, y estaba casi llorando ya. Fue sin duda el mejor momento de mi vida, con la chica que conocí, Marina, y a metros y minutos de ellos. Era la más feliz del mundo. Pasaron 10 minutos, y eran las 8:35. Ahora solo estaba a 7 metros de ellos, y ya estaba casi llorando ésta vez. Pasaron 7 minutos más, cuando ese fue el momento de más tensión. Estaba a 5 metros de ellos, y estaba ya llorando, porque era la siguiente. En seguida me dijeron que subiera, cuando le dije a Marina:
- Dios, que lloro.
- No llores, que lloro yo. – Me respondió.
No pude evitarlo, me puse a llorar, y ni siquiera estaba encima del escenario. Entonces, me dijeron que subiera; Magí me preguntó mi nombre, y lloraba tanto que no fui capaz de decírselo, y se lo dijo mi madre. Entonces, Magí le dijo a Álvaro:
- Álvaro, Maria.
Me llevó hasta él, cuando me recibió con una gran sonrisa, pero a la vez, sorprendido por verme llorar de aquella forma. Justo en ese momento de su abrazo, sonó el estribillo de Desaparecer. No hay palabras para describir ese abrazo, pero voy a intentar decíroslo. Cuando le abracé, fue el mejor momento de mi vida, sin duda. No me acuerdo mucho de lo que me dijo Álvaro, porque estaba llorando y no me enteraba de mucho, pero puedo recordarlo, me dijo:
- ¡Hola! Gracias por haber venido, y gracias por todo.
Me abrazó muy fuerte, y yo a él. Entonces me dijo:
- Anda, dame un besazo y yo de doy otro.
Yo me reía y a la vez lloraba, porque no me creía lo que estaba pasando. Entonces, le di un beso, y el me lo dio también. Me dirigí a Carlos, que me abrazó en seguida, y luego le di los regalos y me dijo:
- ¡Muchas gracias! ¿Son para nosotros? Yo los reparto.
Me sonrío, y mientras Carlos me hablaba de los regalos, Álvaro me cogió de la cintura, no se ni porque, pero fui muy feliz. Carlos le dio mi regalo a Álvaro, el lo vio, y me dijo a mí:
- ¡Muchas gracias!
Miró en la bolsa, y sonrío mucho. Yo me sentía feliz por que le gustara, y por todo. Entonces Carlos repartió los regalos a los demás. Fui a abrazar a Blas, pero solo pude darle dos besos, y estuve hablando con él mientras habría el regalo delante de mí y sonreía. Me dijo lo mismo que los demás:
- ¡Muchas gracias por venir!
Después fue cuando abracé a David, y aquel momento fue inolvidable. Vi que ya tenía el regalo, y sonreí. Después cuando me vio, fue directamente a abrazarme, y me dijo al oído:
- Gracias por todo, te amo.
No me lo creía, mi ídolo me había dicho que me amaba. Pero así era David, el más dulce. Tampoco me imaginé que me lo diría en un sitio que no fuera twitter, cuando dice que ama a las Auryners. Entonces fui a abrazar a Dani, que me dijo muy contento:
- ¡Hola! Gracias por venir, te amo.
Repitió como David el «te amo» fue demasiado, nunca imaginé que Dani iba a decírmelo. Al final, cuando había abrazado a todos, miré atrás, miré a Álvaro y me despedí de él mentalmente. Esos habían sido los mejores segundos de mi vida, sin duda. Bajé del escenario, ya no lloraba tanto, pero cuando volvía para salir de la maquinista, y miré la cola, el escenario y a ellos a lo lejos, me entraron ganas de llorar, porque todo había acabado. No me creía que les había abrazado hace segundos, y llevaba el CD en las manos, observándolo y llorando mientras sabía que eso lo habían tenido ellos en las manos. La música seguía sonando, y lo que no pude hacer fue despedirme de Marina, la chica Blue Herat que conocí. No hablo con ella en persona desde antes de subir al escenario, y cuando vuelva a hablar con ella, si es que eso pasa, me acordaré muchísimo de ese momento antes de subir a abrazarles. Ahora, me alegro de tener su twitter y su facebook y poder hablar con ella algunas veces y recordar cuando estábamos esperando en la cola. Fue el mejor día de mi vida, incluso superó ese 4 de septiembre, que creí que ningún día sería mejor que ese. En fin, ésta fue la aventura que pasé ese 28 de marzo. Esos 2 minutos y 19 segundos que estuve con ellos, que lo calculé al ver cuando duraron los vídeos que me grabó mi madre, fueron los mejores minutos de mi vida. No habrá un día igual que ese, ni unos abrazos más perfectos como esos. Simplemente, gracias Auryn, porque sin vosotros no tendría un mejor día en mi vida, ahora lo tengo, fue el 28 de marzo, a las 20:46 de la tarde.


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