A Carlos se le cayó una lágrima, y Álvaro le dio
un abrazo para animarlo. Yo me sentí triste, una vez más. Pero ahora había que
ser positivos, porque en 3 días volvíamos a Barcelona para que los chicos se
centraran en la firma del nuevo disco que les esperaba. Ahora que Sara se había
ido, Carlos no volvería a tener las mismas ganas de hacer las cosas que antes.
- Venga, anímate, no es el fin del mundo. – Le
dijo Dani a Carlos dándole un golpecito en la espalda.
- Sin ella ya nada es igual. – Respondió Carlos
desanimado. Volvimos de camino a casa, a preparar las maletas. Teníamos
planeado irnos esa tarde; era muy precipitado, pero solo eran las 11 de la
mañana. Aun podíamos irnos y alojarnos en el hotel que reservamos. La vuelta a
casa no fue tan animada como solía ser antes; solo se oían flojas voces que
hablaban entre ellos. Antes, reían, y chillaban por las calles y la gente se
quejaba. Ahora se hacía un gran silencio, y no quería acostumbrarme a eso.
Tenía pensado en decirles la verdad a los chicos antes del 28 de marzo, pero no
me veía preparada. ¿Como iban a reaccionar ante eso después de haber pasado con
ellos desde el año pasado? No quería ni imaginármelo. Una vez llegamos a casa,
intenté hablar con Carmen. Pero ella tenía otros planes, como estar con Dani.
Como vi que todos se iban a pasar el rato, hice la maleta porque si no después
era yo quien tardaba más. Laura entró a mi cuarto justo entonces.
- ¿Como estás? – Me preguntó.
- Bueno... Me siento un poco sola. Después de
nuestra pelea, la de Carmen, la de Sara... Ésta semana ha sido la de las
peleas.
- Que bien que ya lo hayamos arreglado.
- Si, es lo mejor que podía pasar.
- Y bueno, ¿ya sabes cuando les vas a decir toda
la verdad sobre quien eres?
- No estoy segura. Sabes... No sé si voy a
hacerlo. No quiero que todo empeore.
- Pero deben saber la verdad...
- Es cierto, no puedo dejar que ésta mentira siga
adelante... Antes del 28 de marzo, su próxima firma, tienen que saberlo. Lo más
seguro es que se lo tomen a mal, pero... No puedo esconder esto.
- ¿Qué pasará con Álvaro?
- No lo se. Espero que no se enfade conmigo...
Pero al fin y al cabo yo sigo siendo la misma.
- Si te quiere de verdad... Seguirá amándote.
- Tú lo has dicho... Pero ayer me demostró que le
importo... – Sonreí.
- Pues no tienes que preocuparte por
decírselo.
- Decidido: Hoy en el hotel cuando lleguemos por
la tarde se lo diré. Y a Magí también... Aunque es el quien más miedo me da que
se enfade...
- Muy bien. Pues buena suerte... Voy a por mi
maleta y la hacemos juntas. – Salió de la habitación, y fue a por su maleta.
Carmen entró entonces.
- Lo siento. – Me dijo nada más entrar. – Siento
no haberte contado lo de Dani... Pero creí que ya lo sabrías.
- Tuve que esperar a que David me lo contara. Me
has decepcionado... Yo te conté todo lo de Álvaro desde el principio.
- No te lo conté porque creía que ya lo sabrías,
como pasaste unos días con tus amigas de allí...
- Pues por eso mismo, no me enteré de nada de lo
que pasaba aquí. Bueno, como no tengo más ganas de pelearme con nadie...
- ¿Amigas de nuevo?
- Amigas. – Nos abrazamos después de todo. - Y
ahora... ¡Tienes que contarme muchas cosas! – Exclamé.
- Bueno, yo y Dani estamos bien.
- ¿Cuándo empezasteis a salir?
- El día después de que te fueras. Me dijo que me
quería.
- Que bonito... – Laura entró ya con su maleta y
preguntó:
- Que, ¿Ya lo habéis arreglado todo?
- ¡Si! Volvemos a ser amigas. – Dijo Carmen.
- ¡Pues me alegro! – Exclamó Laura.
- Y yo. Bueno, ¿vamos haciendo las maletas? –
Pregunté.
- Si, y de mientras hablamos, esperadme que traigo
la mía. – Dijo Carmen. La esperamos e hicimos las maletas después. Acabamos
media hora después, y Magí entró para avisarnos que nos íbamos en unos minutos
que nos acabáramos de arreglar. Bajamos ya listas con los demás. Solo quedaban
3 chicas en la casa: Carmen, Laura y yo. Todo estaba muy solitario, Rocío se
había ido, Sara también, Ana con su familia y Rachel, en el concierto.
- Salid fuera y subid al coche. – Anunció Blas,
mientras metía nuestras maletas en el maletero. Subimos todas detrás; yo ya
tenía ganas de llegar, para contar a todos la verdad.
- ¡En marcha! – Dijo Dani.
- Yo no estaría tan contento, tenemos horas de
viaje hasta Barcelona. – Le desanimó Álvaro. Yo me reí. Por mucho que ellas ya
no estuvieran, seguían bromeando continuamente, salvo Carlos. Seguía cabizbajo,
por lo de Sara; seguro que ella no sabía por lo que Carlos estaba pasando, o a
lo mejor ya no le importaba. Tras unas 3 horas de viaje me quedé dormida. Estaba
muy aburrida, y opté por dormir. Álvaro se giró para atrás y me vio dormida. Me
acarició la cara y me cogió la mano. Yo sonreía hasta dormida. Pero por otra
parte... Estaba muy nerviosa por contarles eso. Magí me asustaba más que los
chicos. ¿Y si me echaba? No podría volver a estar con Álvaro. Pasaron 3 horas
más, y al fin desperté. Pude reconocer todo Barcelona. Noté que el coche iba
parándose poco a poco delante de un hotelazo de 4 estrellas. Me sorprendí, pero
no pude observarlo mucho más tiempo porque nos hicieron bajar del coche para ir
a aparcar. Nos dejaron delante de la puerta con David y Blas. Los demás fueron
a aparcar con Magí.
- Vamos a pedir las habitaciones que tenemos
reservadas y vais deshaciendo las maletas. – Comunicó Blas. Se dirigió a
recepción y la secretaria le informó y le dio las llaves. Nos dio unas a
nosotras y otras para ellos. Nuestra habitación tenía 4 camas, que
representaban ser para nosotras y una para Sara. Cuando la reservaron aun no
sabían que Sara se iría. Entramos y dejamos sobre la cama vacía las maletas.
Esas vistas no eran tan buenas como las del hotel al que fuimos cuando
estábamos de concierto en Málaga. Solo se veían coches, y pisos. Pero lo que
importaba no era eso. Álvaro entró por sorpresa a la habitación.
- ¿Qué os parece? – Preguntó acomodándose en una
de las camas.
- Eso da igual. – Dije yo. – Lo que importa es
vuestra música y la firma que haréis dentro de 2 días.
- ¿Quien se apunta a la merienda? – Dijo cambiando
de tema.
- Vamos, o no nos dejará en paz. – Les comenté.
Bajamos con el a la cafetería que teníamos delante del hotel. Tenían de todo:
Pastas, bebidas y hasta pasteles y pizzas. Entramos y cogimos sitio para los 8.
La camarera vino a pedirnos nota. Todos pedimos un zumo de naranja natural y
unas pastas para picar. Algunas eran de chocolate, pero ni eso animó a Carlos. Nos
las comimos a gusto, y Carlos no quiso probar ni una.
- ¿Vas comer? – Le preguntó Laura a Carlos
señalando una pasta de chocolate.
- No, puedes comértelas tú si quieres. – Le
ofreció.
- Vale, gracias. – Creí que ese era el momento
adecuado para contarles todo lo que tenía que contar. Ahora estábamos todos
reunidos, así que intervine:
- Chicos... Tengo que contaros algo. – Todos se
giraron hacía mi para escucharme e hicieron silencio.
- Cuéntanos. – Dijo Blas.
- Bueno... Quiero que sepáis que yo no soy...
Quien creéis que soy.
- Bueno, pero... ¿Como que no eres quien dices
ser? – Se extrañó David.
- ¿Sabes porque un día dijiste?: “Es
como si ya te hubiera visto alguna vez antes de conocerte y ser amigos”
– Le dije a David.
- ¿Por qué? – Respondió el.
- Porque yo... Antes... Era... Auryner. – Se hizo
un silencio entre ellos. Me miraron pensativos.
- ¿Como? ¿Eras nuestra fan? No lo entiendo... –
Dijo Dani.
- Si, era fan vuestra, y fui a una firma de discos
en Barcelona. Por eso todos tenéis la sensación de haberme visto alguna vez. ¿No
estáis enfadados? – Dije nerviosa.
- No, ¿Por qué íbamos a estarlo? ¿Y porque dejaste
de ser Auryner?
- Por... Gente.
- ¿O sea que...? Nos has utilizado a todos... Para
estar con nosotros y decir que nos conociste. – Dijo Álvaro.
- ¡No! Yo hace 2 años que dejé de ser Auryner, y
cuando esa vez en la biblioteca os encontré no dije nada porque no quería que
me tomarais por una fan. Yo era Smiler, pero dejé de serlo después de cosas que
pasaron.
- ¿Solo me querías porque eras mi fan? – Insistió
Álvaro.
- Antes si, antes amaba tu voz, solo eso. Era una
de tus miles de fans. Pero después de pasar tiempo contigo, de darme cuenta de
lo buena persona que eras, de lo bien que me tratabas... Me enamoré de ti de
verdad.
- Bueno... Yo no tengo ningún problema con esto. –
Anunció David. Los demás opinaron lo mismo.
- Álvaro... Ya te he contado toda la verdad. Yo te
quiero de verdad. – El seguía mirando al suelo desconcertado. De repente, se
levantó, y salió del restaurante hacía el hotel.
- ¡No te vayas! Por favor, ¡tienes que entenderlo!
– Insistí. Pero el ya estaba entrando por la puerta de entrada del hotel. Puse
mi mano sobre mi frente y me sentí fatal.
- Yo hablaré con el. Ahora ya lo has contado. –
Dijo David. – Sabía que alguna vez te había abrazado. – Dijo sonriendo.
- Gracias. Lo menos que podíais hacer era
enfadaros conmigo por haber escondido esto durante tanto tiempo que llevo con
vosotros. Y de lo contrario... Me habéis comprendido. Pero ahora... Álvaro se
lo contará a Magí, y me echará... - Dije.
- Tarde o temprano tendrías que hacerle frente a
todo esto. – Dijo Dani.
- Gracias chicos. Ahora tengo que ir a hablar con
Álvaro. – Me levanté y entré al hotel. Me dirigí a la habitación de Álvaro y
piqué para que me abriera. – Ábreme por favor, tenemos que hablar. – Empujé un
poco la puerta y se abrió.
- Ya has entrado. Creí que me querías por lo que
era. Podrías haberme contado todo esto desde el principio. ¿Si no porque
estamos juntos? Las parejas se cuentan todos los secretos, o pasado, si no es
que... No confían en ellos.
- No quería que te enfadaras conmigo. Si te lo
hubiera dicho desde el principio no me querrías. Pensarías que solo soy una fan
y no estarías conmigo. Perdóname.
- Por una parte, no voy a dejar de quererte,
porque yo me he enamorado de ti, de tu personalidad, no de... Lo que escondías.
Pero por otra creo que no confías en mí por no habérmelo contado.
- Lo siento de verdad. ¿Pero porque los chicos no
se enfadan y tu si? Deberías entender mi situación. Y he decidido contarlo
ahora porque no permití que ésta mentira siguiera adelante.
- Está claro que no puedo enfadarme contigo porque
te quiero demasiado. Y no pienso ser aquel que dejó a su chica porque no era
quien decía ser. Eso no sería amor de verdad. Y lo que yo siento por ti si lo
es. No tengo derecho a enfadarme, te quiero. – Nos dimos un abrazo y un beso.
- ¿Lo habéis arreglado ya...? – Entraron todos a escondidas
por la puerta.
- Si. A veces nuestras discusiones duran poco. –
Respondí yo feliz.
- ¡Pues que suerte! – Exclamó Carmen guiñándome el
ojo.
- Bueno ahora... Creo que me voy a dar una vuelta
ya que estamos por Barcelona. – Anunció Dani. - ¿Quien se viene?
- Yo. – Respondió Carmen en inmediato. Al final la
pregunta de Dani no sirvió para nada, ya que todos nos apuntamos a ir a salir
por ahí. Eran las 7 de la tarde. Era un poco tarde, pero eso no nos preocupaba;
la cena del hotel era a partir de las 9, y teníamos 1 hora para dar una vuelta
y 1 hora para arreglarnos e ir a cenar. Estuvimos paseando por La Rambla De
Catalunya, pasamos por delante de la Sagrada Familia, y por el Parque Güell. El
paisaje era muy bonito, ya que había muchas flores, árboles de hojas verde
vivo, y el cielo no tenía ni una sola nube de tormenta. Por una vez parecía que
no iba a llover ni hacer mal tiempo.
- Tengo ganas de que llegue el jueves. – Le dije a
Álvaro.
- Ahora podrás ir a la firma y abrazarme como una
fan.... – Dijo bromeando.
- Te he dicho que no soy Auryner, ni Smiler. Pero me
sentiré la más feliz del mundo como siempre que me abrazas.
- Eres mi corazón. – Me apoyé a el mientras
caminábamos y sonreí.
- Algún día podríamos ir a algún Karaoke y cantar
allí alguna canción vuestra Anti- Héroes. – Propuse.
- No es mala idea. – Aceptó Blas.
- Pues ahora que estamos en Barcelona podríamos
aprovechar e ir... – Insistí yo.
- Si, si lo que tu digas. Pero sería más romántico
ir cuando vayamos de viaje a París... – Dijo Álvaro.
- ¡No! ¿Por qué lo has dicho? ¡Era una sorpresa
para el mes que viene! – Dijo David preocupado, colocando sus manos sobre su
cabeza.
- Se me ha escapado. – Dijo Álvaro alzando los
brazos. – Pero tarde o temprano tenían que saberlo... ¡Si no cuando las
hiciéramos subir al avión sospecharían! – Siguió Álvaro. Yo me reí mucho.
- ¡Que gracioso eres! – Dije yo riendo. – Por eso
te quiero tanto... Siempre consigues sacarme una sonrisa.
- Anda calla, ¡harás que me ponga rojo y todo! –
Bromeó Álvaro. Yo me reí aun más.
- En serio... Me haces muy feliz.
- De nada.
- ¡No puedes parar de hacer el tonto!
- No, ésta es mi forma de ser cuando estoy feliz.
- Me encanta verte feliz. – Me acerqué a el para
besarle. Ahora decidimos volver todos al hotel, porque en 10 minutos serían las
ocho, y a las nueve teníamos que estar listos para la cena. Cada uno subió a su
habitación y allí nos cambiamos. Yo no tardé más de media hora. Salí de la
habitación cuando acabé y entré a la de los chicos. Cuando entré David estaba
mirándose al espejo y peinándose.
- ¿Qué haces aquí solo? ¿Y los demás? – Le
pregunté.
- No se, me han dicho algo de que iban a robar
colacao, pero yo no lo he entendido muy bien.
- ¿Por qué no has ido con ellos?
- Como han dicho de robar... Si después les hecha
la bronca Magí... No será mi problema.
- Hay que ver lo bueno que eres... Gracias por no
haberte enfadado conmigo.
- De nada, si tampoco había nada por lo que
enfadarme. – Entonces Álvaro, Blas, Carlos y Dani entraron corriendo por la puerta
de la habitación con un bote de colacao en la mano.
- ¿Qué hacéis? – Les pregunté mirándoles
raramente.
- Nada, que hemos ido a robar colacao. – Dijo
Carlos tan tranquilo.
- ¡Estáis locos! Bueno me voy a mi habitación
antes de que Magí me encuentre aquí. – Cuando iba a salir por la puerta entró
Magí al mismo tiempo.
- ¿Se puede saber que haces tu aquí? – Me preguntó
serio.
- Yo... Mejor me voy. – Le respondí con miedo.
- No, ahora quédate, necesito testigos para estos;
¿Qué estáis haciendo? – Les preguntó a los chicos.
- Eso mismo he preguntado yo. – Respondí.
- ¿Nosotros? No hacíamos nada, solo... Corríamos
por aquí. – Contestó Dani escondiendo el bote de colacao debajo de la sábana.
- Os he visto subiendo desde el comedor y
corriendo como locos, no puede ser que no pase nada. Bueno en realidad nada de
lo que hacéis es normal, pero bueno. – Siguió aclarando. – Maria, ¿que hacían?
– Me preguntó.
- Pues... – Tuve que contestarle ya que así me
ganaría su confianza. – Robando colacao. Han escondido el bote debajo de la
sábana.
- Devolved el colacao a su sitio, venga. Después
los propietarios me echarán la bronca a mí.
- Nos has delatado. – Me dijo Álvaro fingiendo que
estaba triste. Se levantó y empezó a hacerme cosquillas.
- ¡Para, me haces cosquillas! – No paraba de
reírme.
- ¡Anda déjala ya! – Le dijo David a Álvaro.
- Vale, la dejo pero solo porque es ella, porque
si no... – Yo seguía riéndome. Entonces salí de la habitación y me fui a la mía
mientras ellos bajaban otra vez las escaleras y guardaban el colacao donde lo
habían encontrado. Laura y Carmen estaban hablando cuando entré.
- Anda, la desaparecida, ¿pero donde has estado, a
la habitación del 4º piso? – Bromeó Carmen.
- No, pero es que los chicos estaban robando
colacao, y... Una larga historia.
- Ah... Muy bien. Así que ahora se dedican a robar
en ve de a cantar... – Comentó Laura riéndose.
- Si... Eso es. – Le seguí el rollo. – Bueno, 1
día para la firma... Creí que nunca iba a llegar.
- Pero ya no eres auryner... Y no será lo mismo
que cuando íbamos a las firmas tan ilusionadas, contábamos los días que
faltaban para ir, nos apuntábamos en la mano los días que faltaban, y
comprábamos regalos y hacíamos cartas para ellos.... – Recordó Carmen
nostálgica.
- Esos tiempos eran simplemente... Maravillosos. –
Recordé. – Bueno, ¿bajáis a cenar? – Pregunté.
- Si, vamos. Hace 2 años estarías diciendo: “No
puedo creer que les vaya a abrazar”. – Me recordó Laura.
- Es verdad... Lo recuerdo como si fuera hoy. –
Quise apenarme aun más, pero tenía que centrarme en el presente. – Anda, no me
lo recuerdes, que voy a llorar. – Salimos de la habitación y bajamos al
comedor. Ahí estaban los chicos, sentados en una mesa y planeando algo por lo
que parecía. Estaban todos alrededor de la mesa, hablando bajito.
- ¿Qué estáis planeando ya? – Preguntó Carmen. Se
giraron todos inmediatamente, y se asustaron.
- Que susto... – Dijo Blas. – Podríais haber
avisado que estabais aquí...
- Venga va, no digas tonterías. Sabemos
perfectamente que sabéis que estamos aquí. – Replicó Laura.
- Sentaos y a cenar. – Dijo Magí viniendo para
acá. Yo me acerqué a David y le dije al oído:
- Me lo parece a mí, ¿o no le caigo bien a Magí? –
Le susurré.
- Bueno... La verdad es que desde que viniste es
un poco más borde pero... No se porque será.
- Seguro que es porque estoy con Álvaro.
- Ya lo arreglaremos. Prueba a ganarte su
confianza en algo... – Me propuso.
- Ya lo intento pero no me ofrece hacer nada.
- Todo se arreglará, ya verás. – Asintió. Me senté
a su lado y al de Laura, y empezamos a cenar. Acabé y subí arriba, a hablar con
Magí. No quería seguir así, porque si iba a estar con ellos tanto tiempo Magí
tenía que aceptarme allí.
- ¿Dónde vas? – Me preguntó Álvaro.
- Arriba, tengo que ir al baño. – Tuve que mentirle
porque si no, no dejaría que hablara con Magí. Salí del comedor y subí a la
habitación de los chicos donde seguramente estaría Magí. Y ahí estaba.
- Hola, ¿puedo entrar? – Le pregunté insegura.
- Como quieras, la puerta está abierta. – Me
respondió borde.
- Yo... Quería hablar contigo.
- ¿Sobre que?
- Pues... Tengo la sensación de que no te caigo
bien... Por lo de haber llegado a vuestra vida, y enamorarme de quien el antes
era... – No me dejó terminar la frase.
- Tienes razón, no me caes bien. Que hayas entrado
así en la vida de los chicos sin más, no se como pudieron aceptarte. Ahora
estás con Álvaro, yo creí que eso causaría problemas, porque las fans...
- ¿Y que más da? ¿A caso no pueden seguir lo que
sería una vida normal? ¿Es que tienen que estar obligados a no poder decir la
verdad sobre sus sentimientos? Y no digo solo el amor, que es lo que más te
molesta a ti. Tengo la sensación de que ahora Auryn, el grupo del que yo fui
fan antes, de las voces de las cuales me enamoré, de su gran corazón y de su
música, ya no es la misma desde que firmaron con la discográfica Warner. Antes
su música y sus canciones eran AURYN, ahora son WARNER. Y eso no solo me
molesta a mí, le molesta a muchas fans. Si alguna vez te fijaras en la gente de
twitter y sus tweets, verías lo que sienten. Yo de ti ahora me propondría
cambiar el nombre del grupo por Warner. – Solté un portazo y salí de la
habitación mosqueada. Por lo visto Magí se quedó sin palabras. Yo decía toda la
verdad, y el no quería aceptarla. Cuando yo salí de la habitación Álvaro entró
detrás de mí.
- ¿Qué ha pasado, Magí? – Preguntó Álvaro.
- Pues que tu querida chica ha estado dándome
ordenes de cómo tengo que dirigiros, y como tengo que mantener este grupo.
- ¡¿Maria se ha revelado?! – Bromeó Álvaro.
- Si, eso y ya no lo soporto más. ¿Sabes lo que
piensa de vuestra nueva música? Que no es como era antes.
- En eso... Le doy parte de la razón a ella. Antes
nuestra música era original y sentimental. Ahora... Es más de discoteca, y
algunas fans se han quejado que si Warner, que si no se que.
- Pues eso mismo dice ella. Pero no es una fan,
por eso me extraña que lo diga.
- Voy a hablar con ella. – Álvaro salió a buscarme
fuera. Yo estaba sentada en el banco frente a la piscina, pensativa y rencorosa
a la vez. Álvaro apareció por allí.
- Magí me ha contado vuestra discusión... – Dijo
no muy satisfecho.
- Ya... Yo solo he dicho la verdad.
- Y no te equivocas. – Se sentó a mi lado. – La
verdad es que pienso como tu, siento que nuestra música no es como antes desde
el contrato con Warner. Al principio creí que iba a ser un gran paso, e íbamos
a tener más música y haríamos cosas que nos gustaban. Ahora pienso como tú, y
muchas de las fans también lo creen.
- Tampoco digo que sea un error... Muchas aun son
tan Auryn como antes. Pero las demás... Lo que antes era I Don’t Think So ahora
es Love Taxi. Y comprenderás que no es lo mismo.
- Si, ha cambiado mucho.
- Y vosotros. Ahora os tratan como a muñecos ante
vuestras fans, tenéis menos contacto con ellos y escondéis más secretos y no
tenéis vuestra verdadera personalidad. Hasta los productores; a veces creo que
se olvidan de que sois cantantes, músicos; no modelos. Y eso no lo hacíais
antes. Comprendo que seáis mayores, obviamente, pero tenéis fans pequeñas... Lo
que quieren es vuestra música, no vuestro físico o cuerpo.
- Creo que eres la única que lo entiende. Eres muy
grande, en serio. Tu corazón es enorme, y gracias a ti me doy cuenta de la
realidad.
- Yo me di cuenta de la realidad hace años, cuando
veía que vosotros erais lo más importante en mi vida, sin vosotros mi vida no
tendría ningún sentido y mis ganas de seguir adelante no existirían. Vuestra
música, me encantaba. Pero el primer CD ER7058 SIEMPRE será miles de veces
mejor que Anti-Héroes.
- Debe de ser... No se, nunca he visto las cosas
desde fuera, siempre desde dentro; supongo que desde tu punto de vista y el de
todos los fans es diferente.
- Si, lo es. Tienes miles de fans, y... sé que no
se puede hacer feliz a todas ellas, pero podrías prestarles un poco más de
atención cuando te mencionan. Lo digo porque yo antes me sentía como ellas, y
sabía que no era nadie para ti.
- Pues si que ha cambiado todo... Pasaste de ser
alguien que ni sabía que existía, a quien más quiero en el mundo. Eso es un
gran cambio, y lo prefiero así. – Me dijo.
- Volvamos con los demás. – Le dije ya harta de
todo. – No quiero amargarme por esto, quiero ser feliz, y que llegue ya el 28
de marzo.
- Puedes abrazarme todos los días, ¿y aun deseas
que llegue el 28 de marzo para abrazarme? – Se preguntó.
- ¡Si! Soy así. Y también para que me firméis el
CD.
- Ya me he dado cuenta, desde el año pasado que te
conozco, se como eres. Ya no podrás ocultarme nada más, te conozco más que a
mí.
- Eso yo, que llevo desde los 12 años
aprendiéndome tú vida, lo que te gusta, y todo lo que sé de ti.
- Bueno, vayamos dentro. No aclararemos nada si
nos quedamos aquí, sentados en el banco. – Me recordó a la canción.
- ¿Por qué siempre tienes que hacer que en alguna
de tus frases haya alguna cosa relacionada con la letra de vuestras canciones?
- No sé, me sale del corazón. Supongo que es lo
que me pasa cuando estoy contigo; eres tú quien me inspira, y después salen
estas frases que tú dices que son tan bonitas.
- No sabía que se te daba tan bien hacer discursos
como a mí. – Le restregué en broma.
- Ya sabes algo en lo que nos parecemos. – Nos
dimos de las manos y entramos al hotel.
- Estoy cansada, tengo sueño... Creo que hoy me
iré pronto a dormir. – Le comenté a Álvaro.
- ¿Hay algún día que no estés cansada? – Me
preguntó Álvaro.
- No... Antes esto no me pasaba, pero desde que
estoy con vosotros, que estáis locos... Cada día estoy más cansada, de aquí
para allá, viajes, conciertos...
- Bueno, si quieres vete; es broma, jamás dejaría
que te fueras.
- Ni yo pienso irme.
- Venga va, haremos lo que quieras pero no te
vayas a dormir... – Me insistió Álvaro.
- ¡Vale! Tú ganas... – Solté. – Pero tendremos que
ir... A un karaoke.
- Como quieras, pero tendrás que cantar con
nosotros. – Dijo riéndose.
- Eres malo. No, eres muy bueno conmigo.
- ¿En que quedamos? ¿Malo o bueno? Jajajajá.
- Muy gracioso. Haber... ¿a que karaoke vamos a
ir? – Pregunté. Encontramos a Dani por el pasillo con Carmen.
- ¿Qué hacéis por aquí vosotros? – Preguntamos.
- Lo mismo que vosotros. – Contestó Dani.
- Te aseguro que no. Seguro que vosotros no
pensabais en que karaoke ir. – Aclaré.
- Pues no... La gente normal no suele pensar eso.
– Dijo Dani.
- ¡¿Pero serás...?! – Dijo Álvaro. – Pues tu
precisamente no eres muy normal pero... Que le vamos a hacer.
- En fin... ¿Dónde vais? – Preguntó Carmen.
- A la habitación. – Dije yo.
- ¿A que habitación? – Aclaró Carmen.
- ¿Qué importa eso? Pues a alguna, a hablar de
algún plan para ésta noche.
- ¿Qué? – Dijo Carmen. Al final se lo aclaré todo
para que no hubiera más malentendidos. Suspiré.
- Íbamos a ir a un karaoke todos juntos ésta
noche... Bueno, aun no lo sabemos seguro, por eso lo estábamos hablando aun e
íbamos a contárselo ahora a los demás, por eso íbamos a la habitación. – Les
aclaré al final.
- ¡Haber empezado por ahí! – Exclamó Dani. – Yo me
apunto a ir, venga vamos a las habitaciones y se lo comentamos a todos. – Eso
hicimos. Al entrar, nos los encontramos a todos saltando por la cama y cantando,
mientras Magí grababa con la canción de Love Taxi de fondo. En cuando me vio
entrara su cara cambió.
- ¿Qué está pasando aquí? – Dije chillando porque
la música estaba muy alta.
- Estamos grabando el vídeo diario número 9.
¿Queréis participar? – Preguntó Magí. Yo me extrañé que dijera eso, porque
estábamos nosotras ahí. Es más, Laura también estaba con ellos, y se me puso la
mayor cara de sorprendida que jamás había puesto.
- ¡Yo me apunto! – Exclamó Álvaro, saltando a la
cama.
- Están locos... – Admitió Carmen. Las dos nos
miramos, y nos pusimos a saltar con ellos como tontas. No paraba de reírme, eso
lo colgarían, que vergüenza.
- Va Maria, ven conmigo. – Dijo Laura. – ¡Vamos a
cantar! – Me decía Laura mientras yo alucinaba de todo lo que estaba pasando. Creo
que Laura se había trastornado, o le había pasado algo; si que era la misma
tontica de siempre, pero que estuviera tan contenta con ellos... Me extrañaba.
Me puse a su lado y cantamos todos. Total, ¿para que ir a un
restaurante-karaoke cuando podíamos cantar en el hotel, y tan felices? Así era
más original y divertido. Parecía que Carlos se había animado, y todo estaba
como antes. Hasta la actitud de Magí había cambiado después de la charla que
tuvimos. Quería ser feliz, nada más. Y por fin lo era. Me “empujaron” mientras
bailaban, y me caí en los brazos de Álvaro. Me miró, y me besó. Aquel momento
fue... Indescriptible. Álvaro me preguntó:
- ¿Aun quieres ir a ese karaoke? – Me dijo
mientras me agarraba de la cintura.
- No lo se... Tengo que admitir que esto es mil
veces mejor que nada.
- Pues decidido, nos quedamos aquí hoy. – Siguió
agarrado a mí mientras hacíamos todos tonterías, y una vez más éste día acabó
siendo uno de los típicos días locos que pasaba a su lado. Me sentía feliz
después de haberlo pasado fatal. Ellos siempre estaban ahí, a mi lado cuando
más los necesitaba, y en mi corazón. Y si, yo también sabía hacer frases como las
de Álvaro, que siempre están relacionadas con las preciosas letras de sus
canciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario