Álvaro seguía enfadado por lo
de la llamada, y cuando salí fuera, me echó la bronca:
- ¿Por qué te has levantado
así y te has ido? – Pregunté.
- Hago todo esto por ti y
resulta que acababas de cortar con otro hace poco, ¿Mientras salías conmigo?
- Pero que estas diciendo, ese
era mi ex novio, y corte con el hará como un año, yo estoy saliendo contigo, no
tienes porque enfadarte, te quiero a ti, y solamente a ti.
- Estas segura, porque parecía
que te hablara recientemente, y que vas a decirle que si, ¿Que quieres volver?
- Claro que no, no voy a
volver con el. ¿Por qué te pones así por nada?
- A ti no tengo que darte
explicaciones. – En ese momento se me llenaron los ojos de lágrimas.
- ¿Cómo has podido decirme
eso? Creí que me querías… - Dije llorando continuamente. Álvaro se quedó
callado. – Yo tengo un pasado, tú ahora has llegado a mi vida, y si no vas a
aceptar lo que me ocurrió hace años con otros chicos y que ahora por una
llamada te pones así, entonces…
- ¿Entonces que? – Lloré aun
con más dolor.
- ¡Entonces es que no confías
en mi!!! – Me alejé corriendo y llorando hacía el bosque, y me paré un momento.
Me quité el collar que Álvaro me había regalado esa mañana y lo tiré al suelo.
Lloré intensamente, y no paré. Me senté en un banco, y allí lloré
desconsoladamente. Unos 20 minutos después David me encontró ahí. Muy
preocupado dijo acercándose:
- ¿Qué ha pasado? – Le miré
con los ojos muy rojos, llenos de lágrimas, le abracé y me puse a llorar en sus
brazos.
- Álvaro ya no me quiere… –
Dije sin parar de llorar.
- ¿Cómo que no te quiere? El
te ama…
- Me amaba… Es el día de mi
cumpleaños, el cual debería estar feliz, y me siento peor que nunca.
- Cuando le he visto allí
sentado solo, me ha extrañado, y cuando te he visto a ti aquí… Aun más. Ahora
cuéntamelo todo.
- Ha sido por la llamada de
Aron… Entonces Álvaro ha pensado mal, y cuando estábamos aquí hablando… - Me
paré y lloré aun más. – Ha empezado a chillarme, y a decirme que a mi no tenía
que darme explicaciones de nada… Como si nunca me hubiera querido. – David me
consoló:
- Lo siento muchísimo… Pero a
Álvaro le debe haber pasado algo, te juro que nunca te haría esto. El te ama, y
por esta tontería no dejarías de importarle, porque créeme: Le importas mucho.
- Cada abrazo, beso, mirada, palabra,
cada momento que he pasado junto a el… Ahora mismo no quisiera seguir viviendo.
- ¡No digas eso! Te prometo
que algo le ha pasado.
- ¡Me da igual!!! Que la haya
tomado conmigo así… Me ha tratado de una forma en la que nunca nadie me había
hablado. Ahora no quisiera volver con el nunca más. Quiero irme de aquí, volver
a mi casa, con mis amigos… Ahora mismo pediría un deseo: Me gustaría no haber
conocido nunca a Álvaro… Ojala se cumpliera.
- No puedo verte tan triste. Siempre
has estado sonriendo, feliz, y verte ahora así me rompe el corazón.
- A mí, se me ha roto el
corazón. Ese colgante que me ha regalado esta mañana… Gracias por animarme,
pero ya nunca volveré a sonreír.
- Te prometo que voy a hablar
con el. Esto así no va a acabar.
- Dile a Laura y a Rocío que
vengan, ahora mismo necesito hablar con ellas.
- Ahora vendrán. – Mientras
David se alejaba, yo seguía llorando. Unos minutos después aparecieron Laura y
Rocío. Me levanté y fui corriendo a abrazarles. Ellas me consolaron, y les
conté todo lo que había pasado.
- Siento mucho lo que te ha
hecho; y si lo ha hecho es porque no sabe apreciarte realmente, porque tu corazón
es muy enorme, y nunca le has hecho daño a la persona a la que quieres, a
nosotras nunca nos has hecho daño. Pero no tienes que llorar, porque no podemos
verte triste.
- Es que… Necesito llorar.
- ¿Te acuerdas aquella vez en
el instituto? Cuando nos acabamos de conocer, ¿Y te enfadaste con nosotras por
dejaros tiradas a ti y a las demás? – Dijo Laura.
- Si… Ese día a pesar de que
me encerré en el baño y lloré, no me sentí tan mal como hoy. – Rocío añadió:
- Te dijimos que NUNCA más
queríamos verte llorar.
- Y ahora estamos aquí contigo
aun… Llevamos juntas des de Primero de ESO. – Dijo Laura. – Y seguimos
queriéndote. – Dijeron a la vez.
- Al menos hay alguien que me
quiere de verdad. – Les abracé y no quise soltarles nunca. – Os quiero chicas,
gracias por estar siempre a mi lado. – Me sentí un poco mejor ya que les tenía
a ellas y me consolaban cuando lo necesitaba de verdad.
- Ahora lo que más necesito es
alejarme un poco de todo esto.
- Bueno si quieres… Puedes
venirte con nosotras este fin de semana, ya que es carnaval, te olvidas un poco
de todo lo malo. – Me invitó Rocío.
- ¿Puedo? – Dije mirando a
Laura.
- ¡Pues claro que puedes
tonta! Si lo que queremos es estar contigo. – Dijo en ella.
- Iremos bastante lejos de
aquí… Si no te importa. – Contestó Rocío.
- No. como más lejos mejor.
¿Donde?
- A Vilallonga. – Dijo Laura
riéndose. Yo por primera vez des de entonces me reí.
- Bueno… Volverá a ser otra
vez como en los viejos tiempos. – Dije yo.
- Pues ya está decidido, este
fin de semana Maria se viene con nosotras, y ya de paso ves a todas las demás:
A Sheila, Judith, Ariadna García, a Ariadna Martínez, Berta, a los chicos, a los de Vila, y
Rachel que se venga también, que era de las que iba con nosotras entonces. Y
Leo, porque aquí solo sin ti que hará… - Dijo Rocío.
- Tengo muchísimas ganas de
verles, y a Ana también la verdad. A todas, les echo muchísimo de menos, a
pesar de que no me hable con alguna. – Nos levantamos porque estaba
oscureciendo, habían pasado las horas volando. Entramos en el restaurante, y
les dijimos a todos que me iba con ellas el fin de semana. Yo ya me sentía
mejor, a pesar de lo que había pasado. Intenté olvidarlo, pero era muy difícil
olvidarse de la persona a la que había querido un montón de tiempo.
- ¡Ha llegado la que hoy
cumple 18 años!!! – Dijo Dani intentando animarme.
- Gracias, pero ahora voy a
deciros yo algo: Este fin de semana me voy con Rocío y Laura al carnaval de
Vilallonga, y me llevo a Leo y a Rachel. – Me fui corriendo a abrazar a Leo.
- Te quiero, te quiero, te
quiero. – Por fin podía abrazarle, después de no poder hablar con el cuando más
lo necesitaba.
- Vaya, que cariñosa estás.
¿Seguro que quieres que me venga contigo?
- Claro, así ya vemos a todos
nuestros amigos de antes. Tengo ganas de volver a ver las tonterías de Juan… -
Me reí feliz. Extrañaba tanto a todos… Ellos eran quienes habían estado conmigo
en los momentos buenos, y en los malos, eran amigos de verdad.
- Haber prima, tú no te vas a
ninguna parte. – Dijo Sara.
- Yo soy mayor de edad y puedo
hacer lo que quiera. – Le restregué.
- Vale, dejo que te vayas,
pero solo porque allí conoces a todo el mundo. – Siguió diciendo Sara. Me
despedí de todos: De Ana, Carmen, Sara y de los chicos. Cuando tenía que
despedirme de Álvaro me di la vuelta y me fui con ellas de nuevo. El tampoco me
dijo nada, y me sentí muy mal. Casi se me cayó una lágrima, pero lo evité.
- ¿Pero como vais a ir hasta
Tarragona? – Preguntó Carlos.
- Pues con un tren. Como
cuando vinimos. – Explicó Laura.
- Bueno, si nos necesitáis
para algo ya sabéis, nos llamáis.
- Vale. – Dije yo.
- Te echaremos de menos. –
Dijeron todos salvo Álvaro. El estaba sentado sin decir nada. Al verle aun tuve
más ganas de llorar. Nunca le había visto así. La verdad es que quería volver a
escuchar su voz diciéndome: “Te quiero” Lo echaba de menos. Nos despedimos
finalmente de todos, y nos fuimos. Teníamos un largo viaje por delante, porque
teníamos que llegar a Barcelona, después a Tarragona y finalmente en autobús
hasta Vilallonga. El viaje fue muy divertido, ya que nos explicamos como iba
nuestra vida, lo que hacíamos, que hacían los del pueblo… Con quien salía cada
uno, quien se había enfadado, y quienes eran los que más problemas tenían.
Muchos seguían igual, y nada había cambiado. Hacía un año que no veía a mi familia, y cuando me vieran allí
les daría una gran sorpresa. Eran las 7 de la tarde cuando salimos del
restaurante. Ahora ya eran las 7:30. Habíamos ido en taxi hasta la estación de
trenes. Esa estación para mi era muy familiar. Había estadio ahí unas 4 veces o
más. Estaba claro que hoy no había sido mi día, después de todo lo malo que me
había pasado el día de mi cumpleaños. No se lo iba a perdonar jamás, a Álvaro.
Y después de esto lo más seguro, es que no volvamos a estar juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario