sábado, 9 de febrero de 2013

Capítulo 25: No confía en mí.



Álvaro seguía enfadado por lo de la llamada, y cuando salí fuera, me echó la bronca:

- ¿Por qué te has levantado así y te has ido? – Pregunté.
- Hago todo esto por ti y resulta que acababas de cortar con otro hace poco, ¿Mientras salías conmigo?
- Pero que estas diciendo, ese era mi ex novio, y corte con el hará como un año, yo estoy saliendo contigo, no tienes porque enfadarte, te quiero a ti, y solamente a ti.
- Estas segura, porque parecía que te hablara recientemente, y que vas a decirle que si, ¿Que quieres volver?
- Claro que no, no voy a volver con el. ¿Por qué te pones así por nada?
- A ti no tengo que darte explicaciones. – En ese momento se me llenaron los ojos de lágrimas.
- ¿Cómo has podido decirme eso? Creí que me querías… - Dije llorando continuamente. Álvaro se quedó callado. – Yo tengo un pasado, tú ahora has llegado a mi vida, y si no vas a aceptar lo que me ocurrió hace años con otros chicos y que ahora por una llamada te pones así, entonces…
- ¿Entonces que? – Lloré aun con más dolor.
- ¡Entonces es que no confías en mi!!! – Me alejé corriendo y llorando hacía el bosque, y me paré un momento. Me quité el collar que Álvaro me había regalado esa mañana y lo tiré al suelo. Lloré intensamente, y no paré. Me senté en un banco, y allí lloré desconsoladamente. Unos 20 minutos después David me encontró ahí. Muy preocupado dijo acercándose:
- ¿Qué ha pasado? – Le miré con los ojos muy rojos, llenos de lágrimas, le abracé y me puse a llorar en sus brazos.
- Álvaro ya no me quiere… – Dije sin parar de llorar.
- ¿Cómo que no te quiere? El te ama…
- Me amaba… Es el día de mi cumpleaños, el cual debería estar feliz, y me siento peor que nunca.
- Cuando le he visto allí sentado solo, me ha extrañado, y cuando te he visto a ti aquí… Aun más. Ahora cuéntamelo todo.
- Ha sido por la llamada de Aron… Entonces Álvaro ha pensado mal, y cuando estábamos aquí hablando… - Me paré y lloré aun más. – Ha empezado a chillarme, y a decirme que a mi no tenía que darme explicaciones de nada… Como si nunca me hubiera querido. – David me consoló:
- Lo siento muchísimo… Pero a Álvaro le debe haber pasado algo, te juro que nunca te haría esto. El te ama, y por esta tontería no dejarías de importarle, porque créeme: Le importas mucho.
- Cada abrazo, beso, mirada, palabra, cada momento que he pasado junto a el… Ahora mismo no quisiera seguir viviendo.
- ¡No digas eso! Te prometo que algo le ha pasado.
- ¡Me da igual!!! Que la haya tomado conmigo así… Me ha tratado de una forma en la que nunca nadie me había hablado. Ahora no quisiera volver con el nunca más. Quiero irme de aquí, volver a mi casa, con mis amigos… Ahora mismo pediría un deseo: Me gustaría no haber conocido nunca a Álvaro… Ojala se cumpliera.
- No puedo verte tan triste. Siempre has estado sonriendo, feliz, y verte ahora así me rompe el corazón.
- A mí, se me ha roto el corazón. Ese colgante que me ha regalado esta mañana… Gracias por animarme, pero ya nunca volveré a sonreír.
- Te prometo que voy a hablar con el. Esto así no va a acabar.
- Dile a Laura y a Rocío que vengan, ahora mismo necesito hablar con ellas.
- Ahora vendrán. – Mientras David se alejaba, yo seguía llorando. Unos minutos después aparecieron Laura y Rocío. Me levanté y fui corriendo a abrazarles. Ellas me consolaron, y les conté todo lo que había pasado.  

- Siento mucho lo que te ha hecho; y si lo ha hecho es porque no sabe apreciarte realmente, porque tu corazón es muy enorme, y nunca le has hecho daño a la persona a la que quieres, a nosotras nunca nos has hecho daño. Pero no tienes que llorar, porque no podemos verte triste.
- Es que… Necesito llorar.
- ¿Te acuerdas aquella vez en el instituto? Cuando nos acabamos de conocer, ¿Y te enfadaste con nosotras por dejaros tiradas a ti y a las demás? – Dijo Laura.
- Si… Ese día a pesar de que me encerré en el baño y lloré, no me sentí tan mal como hoy. – Rocío añadió:
- Te dijimos que NUNCA más queríamos verte llorar.
- Y ahora estamos aquí contigo aun… Llevamos juntas des de Primero de ESO. – Dijo Laura. – Y seguimos queriéndote. – Dijeron a la vez.
- Al menos hay alguien que me quiere de verdad. – Les abracé y no quise soltarles nunca. – Os quiero chicas, gracias por estar siempre a mi lado. – Me sentí un poco mejor ya que les tenía a ellas y me consolaban cuando lo necesitaba de verdad.
- Ahora lo que más necesito es alejarme un poco de todo esto.
- Bueno si quieres… Puedes venirte con nosotras este fin de semana, ya que es carnaval, te olvidas un poco de todo lo malo. – Me invitó Rocío.
- ¿Puedo? – Dije mirando a Laura.
- ¡Pues claro que puedes tonta! Si lo que queremos es estar contigo. – Dijo en ella.
- Iremos bastante lejos de aquí… Si no te importa. – Contestó Rocío.
- No. como más lejos mejor. ¿Donde?
- A Vilallonga. – Dijo Laura riéndose. Yo por primera vez des de entonces me reí.
- Bueno… Volverá a ser otra vez como en los viejos tiempos. – Dije yo.
- Pues ya está decidido, este fin de semana Maria se viene con nosotras, y ya de paso ves a todas las demás: A Sheila, Judith, Ariadna García,  a  Ariadna  Martínez, Berta, a los chicos, a los de Vila, y Rachel que se venga también, que era de las que iba con nosotras entonces. Y Leo, porque aquí solo sin ti que hará… - Dijo Rocío.
- Tengo muchísimas ganas de verles, y a Ana también la verdad. A todas, les echo muchísimo de menos, a pesar de que no me hable con alguna. – Nos levantamos porque estaba oscureciendo, habían pasado las horas volando. Entramos en el restaurante, y les dijimos a todos que me iba con ellas el fin de semana. Yo ya me sentía mejor, a pesar de lo que había pasado. Intenté olvidarlo, pero era muy difícil olvidarse de la persona a la que había querido un montón de tiempo.
- ¡Ha llegado la que hoy cumple 18 años!!! – Dijo Dani intentando animarme.
- Gracias, pero ahora voy a deciros yo algo: Este fin de semana me voy con Rocío y Laura al carnaval de Vilallonga, y me llevo a Leo y a Rachel. – Me fui corriendo a abrazar a Leo.
- Te quiero, te quiero, te quiero. – Por fin podía abrazarle, después de no poder hablar con el cuando más lo necesitaba.
- Vaya, que cariñosa estás. ¿Seguro que quieres que me venga contigo?
- Claro, así ya vemos a todos nuestros amigos de antes. Tengo ganas de volver a ver las tonterías de Juan… - Me reí feliz. Extrañaba tanto a todos… Ellos eran quienes habían estado conmigo en los momentos buenos, y en los malos, eran amigos de verdad.
- Haber prima, tú no te vas a ninguna parte. – Dijo Sara.
- Yo soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera. – Le restregué.
- Vale, dejo que te vayas, pero solo porque allí conoces a todo el mundo. – Siguió diciendo Sara. Me despedí de todos: De Ana, Carmen, Sara y de los chicos. Cuando tenía que despedirme de Álvaro me di la vuelta y me fui con ellas de nuevo. El tampoco me dijo nada, y me sentí muy mal. Casi se me cayó una lágrima, pero lo evité.
- ¿Pero como vais a ir hasta Tarragona? – Preguntó Carlos.
- Pues con un tren. Como cuando vinimos. – Explicó Laura.
- Bueno, si nos necesitáis para algo ya sabéis, nos llamáis.
- Vale. – Dije yo.
- Te echaremos de menos. – Dijeron todos salvo Álvaro. El estaba sentado sin decir nada. Al verle aun tuve más ganas de llorar. Nunca le había visto así. La verdad es que quería volver a escuchar su voz diciéndome: “Te quiero” Lo echaba de menos. Nos despedimos finalmente de todos, y nos fuimos. Teníamos un largo viaje por delante, porque teníamos que llegar a Barcelona, después a Tarragona y finalmente en autobús hasta Vilallonga. El viaje fue muy divertido, ya que nos explicamos como iba nuestra vida, lo que hacíamos, que hacían los del pueblo… Con quien salía cada uno, quien se había enfadado, y quienes eran los que más problemas tenían. Muchos seguían igual, y nada había cambiado. Hacía un año que  no veía a mi familia, y cuando me vieran allí les daría una gran sorpresa. Eran las 7 de la tarde cuando salimos del restaurante. Ahora ya eran las 7:30. Habíamos ido en taxi hasta la estación de trenes. Esa estación para mi era muy familiar. Había estadio ahí unas 4 veces o más. Estaba claro que hoy no había sido mi día, después de todo lo malo que me había pasado el día de mi cumpleaños. No se lo iba a perdonar jamás, a Álvaro. Y después de esto lo más seguro, es que no volvamos a estar juntos.  



No hay comentarios:

Publicar un comentario