Me pasé toda la noche durmiendo, y me desperté a
las 10 de la mañana, aun con sueño. No se oía nada: Ningún ruido, voz o risa. Y
eso era raro porque en esa casa siempre había ruido. Hacía un día precioso. Me
levanté, y observé la cama de Álvaro, que estaba vacía y echa ya. Me imaginé
que habrían salido a comprar todos, y para no despertarme, me dejaron sola
durmiendo. Me vestí y bajé abajo para ver si encontraba algo para desayunar.
Estaba la puerta del jardín abierta, eso me extrañó. Yo había olvidado por completo
que hoy era mi cumpleaños. Salí fuera para ver si alguien estaba allí. En ese
momento me llevé una gran sorpresa: Alguien vino por detrás de mí, me agarro
por la cintura y me dijo al oído:
- ¡Muchas felicidades preciosa! – Era Álvaro. Se
giró hacía mi y me besó.
- Muchas gracias. – Le abracé, y pregunté por los
chicos.
- ¿Dónde están todos? – Me giré, y estaban todos
detrás de mí, y gritaron a coro:
- ¡FELICIDADES! – Fui corriendo y les abracé a
todos. Se habían acordado de mi cumpleaños. Me dirigí a Leo y le abracé
también.
- ¿Por eso te quedaste, porque era mi cumpleaños? -
el respondió:
- Claro, ya que había venido hasta aquí… - No podía
parar de reírme con Leo. Segundos después llamaron al timbre de la casa. No
podía creerlo: Eran Laura, Rocío y Mar. Habían venido solo por mi cumpleaños…
Eran las mejores amigas del mundo. Miré a Álvaro y le abracé.
- ¿Les has dicho tu que vinieran?
- Te dije que iba a ser el mejor cumpleaños de tu
vida…
- Pues lo esta siendo. De hecho, cada día que pasa
es el mejor por estar contigo.
- Eres la persona más importante de mi vida ahora
mismo.
- No me había dicho nadie nunca algo tan bonito. –
Me besó, y fui a saludar a Laura, Rocío y Mar.
- Muchísimas gracias por venir, pero no hacía
falta.
- Muchas felicidades bonita. – Dijo Laura.
- ¡Felicidades!!!
- Dijeron Rocío y Mar.
- Gracias. – Dije abrazándolas.
- Nos invitó Álvaro. – Dijo Laura riéndose.
- Si... Es mi… lo digo porque Mar no lo sabe… - Mar
puso cara de sorpresa.
- Oye, tú y yo tenemos que hablar eh… - Me dijo
Laura. – Toma, tu regalo de las tres, y la carta mía y de Rocío.
- Gracias, en serio. – Volví con todos los demás y
me dieron los regalos. Primero Ana:
- Felicidades, ¡haber si te gusta guapa! – Me dio
dos besos y lo desenvolví. Era un calendario de Justin Bieber.
- ¡Me encanta!!!
- Me alegro, porque me ha costado mucho encontrar…
- Mi regalo. – Era el de Carmen. Una nueva funda
para el móvil con la foto de Auryn en ella.
- O… Que bonita la foto. – Me reí. – Gracias.
- De nada, ¡Me alegro de que te guste! – El
siguiente regalo era el de Rachel. Tenía la sensación de que era algo de
Justin… Y no me equivocaba: Un póster enorme suyo.
- ¿Te gusta?
- ¿Tu que crees? ¿Si sale el como no me va a
gustar? – El regalo de Sara era un colgante con un “Smile”.
- ¿Lo pillas? Smiler, un smile. – me dijo.
- Claro… – El de Leo lo iba a abrir ahora. ¡Que
recuerdos me trajo esa foto! El regalo era un marco de fotos con momentos que
habíamos vivido de pequeños.
- Que recuerdos… - Dije sentimental.
- Si… Aun me acuerdo de ese día. Aun tienes eso por
abrir. – Era muy bonito todo lo que hacían por mí. Otro llavero, donde ponía:
BFF. El regalo de los chicos dijeron que era lo último. Lo habían echo entre
todos, a saber que sería. Por lo tanto, abrí el de Laura, Rocío y Mar. No me lo
podía creer: Era un colgante en forma de corazón, y se abría: Dentro había una
foto de todas nosotras juntas, de hace 5 años. Les abracé y sonreí recordando
ese día, que fue también el día de mi cumple. Entonces cumplía 13 años. Ahora
18. Como había cambiado todo.
- Me encanta, muchísimas gracias, os quiero. – Les
abracé. Fue uno de los regalos que más me gustó. El último regalo, el de los
chicos; no quería que me sorprendieran mucho, tampoco me importaban tanto los
regalos. El regalo era bastante más grande que los demás.
- Ábrelo, te va a gustar. – Dijo David mostrándome
el regalo.
- No hacía falta que me comprarais nada… - Al
abrirlo, pude observar lo que era: Una gran caja que en su interior habían más
cajas. El regalo final, era algo que nunca habría imaginado. Me tapé la boca
con la mano, y se me cayó una lágrima: Era una entrada que yo no había podido
conseguir nunca, para conocer ha Justin Bieber.
- ¿Cómo la habéis conseguido? No puede ser… - dije
aun llorando.
- Bueno… Ha sido difícil, pero como te queremos
tanto. – Dijo David.
- Muchas gracias, en serio. Creí que no podría
conocerle este 2013, y gracias a vosotros… Le voy a ver. – les abracé y Álvaro
me llamó.
- Maria, aun falta un regalo. - Me dijo
misteriosamente Álvaro.
- No hace falta que me des nada, en serio.
- Me da igual, te lo daré igual. Espero que te
guste. – Lo abrí a poco a poco. Era precioso: Un colgante en el que ponía
grabado: Maria&Álvaro, en un corazón.
- Te quiero. – Nos abrazamos y nos besamos.
- Se que no es gran cosa, pero bueno…
- Me da igual, cualquier cosa que me des, será
perfecta.
- Te quiero. – Mi día estaba siendo perfecto de
momento. Las cosas mejoraban por minutos.
- Venga, arréglate que nos vamos a comer a un
restaurante. – Dijo Álvaro.
- Te dije que no quería más sorpresas.
- Y yo te dije que hoy iba a ser el mejor
cumpleaños de tu vida-
- Y lo esta siendo. – Entramos dentro para
cambiarnos, y ya que era mi cumpleaños, me puse mi nueva ropa. Bajé abajo ya
preparada. Me sobró tiempo mientras los chicos se arreglaban. Me conecte, y
todo twitter me estaba felicitando. Les di las gracias a todos, y hable con
algunas. Álvaro me mencionó.
Eh, María, ¡Muchas felicidades!!! Te quiero.
Le respondí:
¿Me tienes al lado y me hablas por twitter?
Ahora estoy detrás de ti.
Me giré al leer la mención, y me besó nada más
girarme.
- ¿Como lo estas pasando cariño?
- Me hablas de una forma… Preciosa. – Le dije
riéndome. – Lo estoy pasando genial. Y lo del restaurante no hacía falta, en
serio. – Puso su dedo índice rozando mis labios.
- Todo lo hago por ti. – Le miré a los ojos, me
besó y me abrazó. Cuando me giré noté que todos nos estaban observándonos des
del piso de arriba. Les miré y disimularon haciendo que bajaban por las
escaleras.
- Nosotros estábamos por aquí de casualidad eh… -
Dijo Dani. No se le daba muy bien pasar desapercibido. Álvaro me dijo riéndose:
- Seguro que nos envidian.
- ¿Por qué?
- Los dos sabemos porque.
- ¿Crees que Dani se lo pedirá a Carmen algún día?
- Estoy seguro. Se quieren mucho. – A la hora de
comer nos fuimos al restaurante. Cuando llegamos observé el lugar: Era
precioso, tenía un parque con todo de flores, árboles y hierba verde. En medio
había un columpio de madera, se parecía al que tenían los chicos en casa. Ese
sitio me hizo acordar de uno que estaba en Reus, al que yo había ido varias
veces con la familia de pequeña. Álvaro me acompañó dentro con todos. Las mesas
eran muy largas, normal, éramos 14ersonas.
- ¿Des de cuando estáis organizado esto? –
Pregunté.
- Des de hace unas 2 semanas o así. – Respondió
Blas. Me quedé sin palabras, todo aquello lo hacían solo por mi, ahora si que
me creo a Álvaro, me quiere de verdad. Nos sentamos a comer. A media comida,
recibí una llamada: Era el momento menos apropiado para esa llamada. No escuché
la llamada con el ruido de la gente, y como llevaba el móvil en el bolsillo,
contesté sin darme cuenta. Se oyó una voz, la de Aron. Si, era el chico con el
que había cortado hace un año, con el que había salido un montón de tiempo.
Álvaro escuchó la voz, mientras Aron decía por teléfono:
- ¿María? Tengo que hablar contigo, verás, quiero
volver a estar contigo…
Miré a Álvaro con miedo, el me miró mal, se levantó
de la mesa, y salió fuera. Colgué; ¿Por qué tenía que pasarme eso el día de mi
cumpleaños?
No hay comentarios:
Publicar un comentario