- Ya empieza. – dijo Dani.
- Si, que bien. – dije yo irónicamente.
- ¿Tienes miedo? – dijo medio riéndose.
- No, por ahora. – de echo, tenía a Álvaro a mi lado, y a Carmen
al otro, era perfecto. Como Sara y Ana estaban enfadadas, cada una se puso a un
lado: Sara, junto a Blas, y Ana, junto a David y Carlos. Yo estaba entre Álvaro
y Dani, y Carmen, al lado de Dani, Rachel estaba al final de la fila, al otro
lado de Carlos y a al otro lado, nadie.
- ¿Alguien me cambia el sitio? – preguntó Rachel, para no estar
tan sola.
- No, nadie quiere estar al final. – le respondí yo.
- Jo… bueno, al lado de Carlos no tendré miedo, y tu casi estas al
final, si Álvaro se va al baño, te quedarás sola. – le miré mal.
- Pues… no, no me va a dejar sola. – o eso es lo que creía.
- Shhh… callaos, la peli ya empieza. – nos dijo Blas. Lo único que
podía hacer era pensar en que solo era una peli. A la mitad de la peli, cerré
los ojos, y Álvaro me preguntó:
- ¿Qué te pasa? – se giró hacia mi, y me dio la mano.
- Tengo miedo, esto no va a acabar nada bien. – seguí con la mano
tapándome los ojos, y Álvaro me la quitó:
- No vas a tener más miedo después de esto. – se supone que iba a
besarme, pero, en ese momento, la chica de la película, se puso a chillar como
loca, y yo también lo hice.
- Aaaaaaaaa. – todos se giraron y me miraron extrañados. Yo no
sabía que cara poner: si cara asustada o cara de estar haciendo el ridículo. No
puse ninguna, me gire hacia Álvaro, y le abracé muy fuerte.
- Quiero salir fuera, tengo miedo, esto es demasiado real. No te
separes de mí. – casi me puse a llorar, pero decidí no hacerlo.
- Nunca me separaré de ti. – me abrazó también, y me besó en la
frente.
- Te quiero. –le dije sin casi voz, de tanto gritar.
- Yo también. – seguí así hasta que acabó la peli. Por fin, ese
terror me había pasado, ahora solo quería irme a casa a dormir, y no ver nunca
más esa película.
- ¿Os a gustado? – preguntó David.
- Si, pero daba mucho miedo. – le dijo Carmen.
- A mi no, era horrible, ha
sido la peor peli que he visto nunca. – le dije yo, aun abrazando a Álvaro.
- Lo siento, la próxima vez, no será de miedo. – me sonrió, y yo a
el.
- Mejor, porque hoy voy a tener pesadillas. – nos dirigimos a
casa. Era de noche, y todo estaba oscuro. Yo seguía teniendo miedo, e iba
dándole la mano a Álvaro. Hacía viento, y un poco de frío.
- Que frío. – a pesar de que llevaba la chaqueta, seguía con frío.
Álvaro se sacó su chaqueta, y me la puso en la espalda, y me abrazó. Ahora me
sentía mejor.
- Gracias, eres muy tierno. – me rodeo con su brazo, y aun me
sentía mejor.
- Te quiero tanto… - le miré y le apreté aun más fuerte de la
mano, hasta que llegamos a casa. Ya eran las 12:45, y yo estaba muy cansada.
Algunos de ellos, se quedaron en el salón a mirar la tele con Rachel y Ana, que
por lo visto, no tenían sueño. Álvaro, Blas, Sara, Carmen y yo nos fuimos a dormir,
y subimos cada uno a su habitación. Yo le dije a Sara:
- Tenemos que hablar, en 10 minutos ven a mi habitación y
hablamos. – ella asintió con la cabeza, y me fui a mi habitación. Solo al
entrar, me tumbé en la cama más cansada que nunca, y Álvaro entró.
- ¿Estas cansada? – se sentó en su cama y se quitó la chaqueta que
me había dejado y yo le había devuelto antes.
- Mucho, solo quiero dormir… y soñar contigo. – me miró y
rápidamente salto a mi cama, y se tumbó a mi lado.
- Voy a cambiarme, aun voy en tirantes, y tengo frío. – se me puso
encima e impidió que me fuera a cambiar; entonces empezó a hacerme cosquillas.
- Para, por favor. – me estaba riendo a carcajadas, y de tanto
moverme, casi me caigo al suelo, pero Álvaro me agarro del brazo y tiro de el
hasta que nos pusimos tan cerca, que parecía que nos fuéramos a besar. Bajé la
mirada, y luego le miré a el. Quise besarle, pero Sara entró imprevistamente a
la habitación.
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