Y seguí comiendo; Pero Álvaro insistió.
- ¿Seguro que estas bien? ¿No te duele nada? – no se como sabía lo
que me pasaba, o como me sentía, era como si viviera en mi mente.
- ¿Cómo sabes que me duele algo? –
- Porque te conozco. – se levantó un poco de la silla. - Levántate, te acompaño hasta el baño, a ver
si se te pasa el dolor. – avisó a los chicos y me dijo donde estaban los
lavabos. Entré en el de mujeres, me miré al espejo, me mojé la cara y de
repente, me entraron ganas de vomitar. Álvaro desde fuera, me oyó y dedujo que
no estaba bien.
- ¿Estas bien? –
- La verdad, no. – y seguí vomitando.
- Sal, y te llevo a un médico, no puedes pasarte la noche
vomitando. – dijo preocupado.
- No hace falta, se me pasará. ¿Puedes pedir a cualquier camarero
que me traiga una infusión o algo que vaya bien para la barriga? –
- Lo que sea para que te pongas bien. – salí del baño aun con
dolor y me dirigí a Álvaro para abrazarle. Junto a el me sentía mucho mejor. Le
pedí al camarero que me trajera una infusión para calmar el dolor. Volvimos a
la mesa con todos, y Carmen me preguntó:
- ¿Estas mejor? –
- Un poco mejor, a ver si el camarero me trae
la infusión y me para este dolor de cabeza. – le sonreí y me senté.
Álvaro me tenía agarrada de la mano, para que estuviera bien. El camarero llegó,
y me dio la infusión. La probé; estaba mala, pero tenia que tomarla si quería
sentirme mejor. Me la acabé, y descansé un poco.
- ¿Te sientes mejor ya? – preguntó Dani.
- Si, estoy mejor. – a pesar de que aun me dolía la cabeza.
- Me alegro, ah, y espero que puedas ver la peli. – le mire con
curiosidad. - ¿No te lo ha contado Álvaro? – me dijo extrañado.
- A, si, ya me acuerdo, supongo que si podré verla. – le miré a
Álvaro después de mirar a Dani.
- ¿Que peli vamos a ver? –
me miró, y me respondió rápidamente.
- Pues una de miedo. Se llama “Viernes 13”. ¿La conoces? – yo con
una cara no muy agradable se lo conté.
- Si… me trae malas vibraciones, esa peli da mucho miedo, y aun
más, si la miras un viernes 13. – me dio la
mano.
- Tranquila, si tienes miedo, te abrazaré. – le miré segura, y le
abracé.
- Seguro que entonces, no tendré miedo, a tu lado eso es
imposible. - Se
paro cuando íbamos andando, y se puso frente a la luz de la luna que iluminaba
la calle; me acarició la cara, y me dijo dulcemente:
-
¿Te había dicho ya que eres lo más bonito que he visto nunca? – me abrazó, me
miró y seguimos andando y hablando hasta llegar a la puerta del cine.
- ¿Que os parece si vamos para el cine? Sino después se hará muy
tarde. – propuso Blas. Salimos fuera, y
nos dirigimos al cine; yo estaba nerviosa, pero no se porque, tan solo
era una película. Sara y Ana llevaban
enfadadas des de antes.
- ¿Carlos, es cierto que vamos a ver viernes 13? – preguntó Ana a
Carlos, para que Sara se enfadara.
- Cállate, ¿no vas a parar de fastidiarme toda la noche? – Sara
estaba de mal humor, y Rachel se unió a la conversación.
- ¿Qué os pasa hoy a vosotras dos? ¿No os habréis enfadado? – Sara
y Ana se miraron mal, y cada una miró a otra parte.
- Por lo visto, hay una persona que no acepta que las demás hablen
con Carlos. – le contó Ana.
- ¿Estáis así por Carlos, en serio? – Rachel, a pesar de que
también le gustaba Carlos, no dijo nada.
- Pues Rachel, dile a Ana, que deje de hablarle a Carlos como si… le gustase. – Sara no
estaba nada contenta, y Ana menos. No lo podía creer: es cierto que por amor se
puede perder a una amiga. Mientras Sara y Ana estaban peleadas, sin prestarle
atención a Carlos, Rachel se le acercó.
- ¿Te vas a sentar conmigo en el cine? – Carlos se rió.
- Claro, será divertido. – y siguió andando y hablando con Blas.
- ¿Que? No puede ser. Rachel nos la ha jugado. – dijo Sara a Ana,
aun enfadada. Ana le dio un empujón a Rachel, que estaba al lado de Carlos.
- ¿Qué haces? – Rachel extraño que Ana le hubiera echo eso.
- ¿Por qué te has puesto con Carlos? ¿Es que ahora le gusta a todo
el mundo? – Ana se dio cuenta de que lo que le estaba diciéndole a Rachel, es
lo que Sara le dijo a ella, y se sintió mal.
- Lo siento, habla con el, da igual. – bajo la cabeza, cogió el
móvil, y le mando un WhatsApp a Sara, en el que ponía:
“Lo siento, ¿me perdonas? Se que te gusta Carlos, pero a mi
también. Tenemos que hablar luego con Maria, Rachel y Carmen. “
Sara lo leyó, y le envió otro:
“Ahora no quiero hablar de eso, ya estoy lo bastante mosqueada,
olvídalo.”
Y pararon de enviarse WhatsApp’s. Hoy la noche no nos estaba yendo
bien a muchas de nosotras: Sara y Ana, estaban peleadas y yo, vomitando y con
dolor de cabeza. Por suerte se me había
pasado el dolor. Llegamos al cine.
- Entrad, y pedid palomitas o lo que queráis, yo iré a por las
entradas. –
- Ya habéis oído a David, vamos a coger comida. – dijo Carlos
riéndose.
- ¿Vas a pedir algo? – le pregunté a Álvaro.
- Si, tu corazón. – se rió.
- Pues… - no le respondí, me apoye a su hombro, y todos pedimos lo
que nos apetecía.
- Póngame unas palomitas dulces y unas saladas para Racel y para
mí. – le dijo Carlos a la dependienta.
- A mi ponme unas saladas, y unas dulces, para Carmen y para mí. – le dijo Dani también. Y
David pidió después:
- Para mí unas saladas y una botella de agua. – Y por último,
Álvaro; se ve que hoy ni Sara ni Ana les apetecía hacer nada.
- ¿Quieres algo tu? – antes de pedir me preguntó a mi.
- No, en serio, además aun me pondré a vomitar en medio de la
peli. –
- Bueno, si te apetecen después solo me lo tienes que pedir. – me
besó en la mejilla.
- Vale,
gracias. – me quedé sin palabras cuando me dio ese beso. Cuando todos teníamos
las palomitas entramos a la sala. No había mucha gente, y nosotros nos pusimos
a la parte de arriba para ver mejor. En unos minutos empezaría la peli, y yo,
estaría muerta de miedo. Hoy, estábamos a viernes 13, no era buena idea ver la
peli hoy. Pero al lado de Álvaro, creo que no tendría miedo.
- ¿Sabes
que? – le pregunte a Álvaro.
- ¿Que? –
- Ese
beso, me ha encantado… - le abracé y nos esperamos a que empezara la peli.
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