lunes, 31 de diciembre de 2012

Capítulo 11: Toda tu atención.




- Esta noche va a ser genial. Y después de esto, ¿sabes que? – me quede quieta.
- ¿Qué? – miro arriba, y después me miró a mi.
- Vamos a ver una película, lo más seguro es que sea de miedo. – no tardé en apretarle la mano, y le susurré:
- Me da igual cual o como sea la película, mientras la vea junto a ti. – me miró, y se rió dulcemente conmigo. Llegó el camarero.
- Pedimos para todos dos pizzas de las grandes. – Carlos fue el primero en pedir, pero pidió para todos. Bueno, no estaba mal, la pizza esta buena, así que no me queje. Estábamos escuchando música, y de repente, sonó en la radio la canción de “Tu mirada me hace grande” de Maldita Nerea, y yo pensaba que esa canción se la cantaba yo a Álvaro, y al final de la canción, nos besábamos. Pero solo era una ilusión. Álvaro me estaba llamando, pero yo no escuchaba nada, porque estaba en mi mente, pensando aquello.
- Maria, eh! ¿Estas aquí o en otro mundo? – se hizo el gracioso, y de repente moví la mirada hasta el, y me quede inquieta.
- Pues no sabría que decirte… Estaba pensando en esta canción. – me miró sin saber lo que realmente pensaba, y me hizo sentir muy bien al decir eso:
- Esta canción, te la dedico a ti, porque es lo que siento cuando estoy contigo; Cada frase y palabra de esta canción me recuerdan a nosotros. – no puedo describir lo que me decía… era amor.
- ¿Siempre piensas en mi? Bueno, cuando me ves. – se me acercó, y me dijo al oído:
- No solo cuando te veo, cuando no estas, también. –
- Traigo las pizzas, organizaos vosotros mismos. – el camarero se dirigió a Carlos, y se las puso delante. El las repartió; Eran enormes, y parecían deliciosas.
- ¿A quién le gusta la de queso y jamón? – A Ana le gustaba, así que se acercó a el, y la cogió mirándole a los ojos.
- La de cuatro quesos, se que te gusta, Blas. Dale la mitad a Rachel. –  
- Seguro que estará muy buena. – contestó Rachel, impaciente por probarla. Blas la miró sonriendo. Pero Rachel estaba mirando a Carlos. Yo miraba a Álvaro. Todos mirábamos a alguien. Carlos me dio el gran plato de pizza; Era mediterránea, mi favorita.
- Se que es tu favorita. – me dijo Carlos al darme la pizza, mientras que Álvaro le miraba con cara no muy alegre. Mientras yo le miraba preocupada.
- ¿A que viene esa cara? – el hizo como si nada, y me respondió con una sonrisa.
- Nada, no es nada. ¿Comemos? – intentó cambiar de tema, y nos pusimos todos a comer.
- ¿Te apetece coger un trozo? – le preguntó Ana a Carlos. – Solo si quieres probarla. – Sara entonces le dio un golpecito a su silla, para que captara la indirecta de que dejara de hablarle a Carlos de esa forma.
- ¿Se puede saber que te pasa hoy con Carlos? – le dijo Sara a Ana en voz baja, y un poco mosqueada con ella. 
- No me pasa nada, ¿es que eres la única que puede hablar con el? – Ana le respondió enfada.
- Da igual, ya lo discutiremos en casa, ahora no quiero que los chicos se extrañen con nuestra actitud. – Le giró la cara, y siguió comiendo y hablando. Yo, estaba riéndome con Álvaro, como casi siempre que estaba con el. Lo más bonito que tenía y con lo que me miraba con sinceridad, eran sus ojos, su mirada. 
- Toma, un trozo de pizza. -  Álvaro cogió un trozo y me lo puso en la boca. Estaba muy buena. 
- ¿Te gusta? – 
- Me encanta. – me reí, y seguimos comiendo.
- Eh, ¿pruebas mi pizza? Te gustara, es barbacoa. – exacto, era la favorita de Sara, la cual estaba comiendo con Carlos, que resultaba ser también su favorita.
- Claro, dame un poco. – Sara me dio un trozo para que la probara y Álvaro también la probó. Como no teníamos con que cortarla, cogimos cada uno de un extremo del trozo de pizza, y lo mordimos. Yo me reí, porque Álvaro estaba haciendo tonterías.
- ¿Qué haces loco? – Me encanta cuando se pone así de mono.
- Nada, solo intento llamar tu atención. –
- No hace falta que hagas eso, con un solo movimiento, llamas mi atención.   
- Eres lo más bonito que he visto nunca. – su dulzura no se podía describir. Por acabar, pedimos el postre. Cada uno pidió algo distinto; Solo Ana, Sara y Rachel coincidieron: pidieron “brownies” pero solo porque a Carlos le encantaban y también cogió. Yo pedí unos crêps de chocolate. Álvaro pidió chocolate desecho. David un mini pastel de galleta y chocolate. Blas un helado de vainilla y Dani y Carmen pidieron lo mismo: un batido de chocolate y nata. Todos comían a gusto, pero en cuanto a mi, me dolía un poco la barriga, e hice un gesto poniendo mi mano sobre ella. Intenté olvidarlo, y seguí comiendo. Pero Álvaro insistió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario