sábado, 29 de diciembre de 2012

Capítulo 9: Juntos, solo el y yo.



Dani subió a buscarme, porque tardaba mucho. Pico a la puerta del baño varias veces, y dijo:
- ¿Estas ahí? Tenemos que bajar ya a la piscina, o se hará tarde. –
- Si, ya va. – salí del baño con el bikini puesto, y una toalla encima.
- Ya veo, venga, bajemos. – mientras bajábamos por las escaleras, me preguntó algunas cosas.
- ¿Que te cuentas? – yo no sabía que responderle.
- Pues, nada, todo es prefecto, y me encanta… - El me intervino.
- Álvaro, digo que te encanta el. – yo hice cara de “¿porque pensáis todos eso, tanto se nota?
- Se nota mucho, estáis siempre juntos, os reís juntos, os abrazáis… y no sigo, porque hay cosas infinitas. – no sabía porque siempre se metían conmigo.
- Bueno, ¿Y que tiene de malo? – además, estaba claro que no era la única que estaba enamorada de alguien.
- Nada, nada. Haz como si no te hubiera contado nada. –
- ¿Por? – no entendía a ese chico.
- Por nada, anda, tus amigas y Álvaro te están esperando para tirarse a la piscina, ve con ellos. – no sabía porque de golpe me hablaba tan raro… da igual, me fui corriendo fuera, a encontrarme con todos.
- ¿Qué hacíais ya tu y Dani? – Siempre eran todas así, me veían hablar con un chico, y me preguntaban.
- Pues, solo hablábamos, no te enfades Carmen. –
- No, tranquila, es Sara, siempre es muy mal pensada… - me reí, y se me acercó Álvaro por detrás, y me dijo en al oído:
- Estas preciosa, bueno, siempre lo estas, te pongas lo que te pongas. – se me acercó, y me dio la mano.
- ¿Nos tiramos juntos a la piscina? – no me dejo hablar, pero intervine antes de nada.
- Después, ahora no me apetece, prefiero tomar el poco sol que queda. – no quería ser borde con el, pero no estaba de acuerdo en bañarme ahora mismo.
- Venga, mañana tomas el sol por la mañana, que habrá más, y ahora nos bañamos, y pronto se pondrá el sol, ¿recuerdas? – no tuve más remedio que decirle que vale, y bañarme.
- ¿Lista? – yo no sabía para que tenía que estar lista.
- ¿Para que? – y Álvaro, me dijo:
- Para que te tire a la piscina. – se rió, y me empujo al agua. Me mojé toda de golpe, y el se me tiro encima, junto con todos los demás.
- ¡Vamos!!!!!!!! –Se lanzaron encima mió y me salpicaron aun más. Álvaro cayo encima mió, y yo, le estaba aguantando hasta que lo solté. Ahora, era yo la que estaba encima de él. Entonces, me cogió en brazos como a una princesa, y me lanzó al agua. Me estaba divirtiendo tanto, que no quería que se acabara la tarde. Además, en un rato, podríamos sentarnos a ver la puesta de sol, como el otro dia, pero hoy, va a ser mejor.

- Te voy a… ¡ven aquí! – nos estábamos persiguiendo por el borde de la piscina, y Álvaro resbalo por mi culpa, y se cayó al agua. Yo me reía, y el, decía que no tenía gracia, pero si hacia gracia. Salió de la piscina y empezó a perseguirme de nuevo, pero esta vez, si que me pilló. Me tenía retenida y yo no podía hacer nada. Se me acercó, y me cogió por la cintura, apretándome para que no pudiera huir. Entonces, se acercó a la piscina y me miró a los ojos.
- Solo quiero que nos tiremos juntos una vez, y después, nos sentamos al borde de la piscina, a ver la puesta de sol, ¿vale? –  me besó en la mejilla, y se tiró conmigo. Lo salpicamos todo, y los demás, se enfadaron, pero en broma.
- ¿Salimos? – le pregunté, porque tenía un poco de frió.
- Claro, si es lo que quieres. Espérate ahí, voy a por las toallas, para que tu no te resfríes, no salgas de la piscina hasta que yo venga. –  salió de la piscina, cogió las toallas, y volvió con ellas. Se me acercó, me levantó y me puso la toalla por la espalda y me abrazó para asegurarse de que no tenía frío. Nos sentamos en el césped y el me trajo un batido, y como siempre, el bebió del mío.
- ¡Que haces! –
- Es que me gusta hacerte enfadar. – Se rió, me abrazó y se apoyo a mí.
- ¿Ves la puesta de sol? –
- Si, es preciosa. – se giro hacia mi.
- No más que tu. – siempre que el decía esas palabras, lo hacia con sinceridad, y con ternura.
- Me gustas. No hace falta conocer a una persona perfectamente para darte cuenta de que te gusta, y eso es lo que siento yo. – siempre que decía eso, me quedaba alucinada.
- ¿Sabes? Nadie nunca me había dicho cosas tan bonitas como tu. – el me trataba de la forma más especial que podía hacer.
- Eso era porque no te quería y te apreciaba tanto como yo. – lo miraba de una forma que le hacia reír.
- ¿De donde sacas todas esas frases tan preciosas? – y la verdad es que parecían sacadas de un cuento.
- Es lo que aprendí cuando te conocí, y lo que mi corazón siente cuando esta cerca de ti. – esas dudas que tenía al principio, de saber si le gustaba o no, ya no existen, ahora, se que le gusto por lo que me dice, y el a mi, no me gusta, me encanta. Después de oír esas palabras de nuevo, me apoye en su pecho, y cerré los ojos, para asimilar que eso estaba pasando de verdad, los volví a abrir. Y no era un sueño, era mejor que eso. Estuvimos un rato allí tumbados, hasta que se hicieron las 7 de la tarde. Nos habíamos pasado allí casi toda la tarde. Yo, me había casi dormido, y Álvaro también. Estábamos los dos tumbados en el césped, cuando Sara y Ana, se acercaron sin hacer ruido, y se pusieron a hablar.
- O… que bonito, si es que ya se sabía que iban a acabar juntos. – Sara, nos envidiaba, y pensaba que no estábamos juntos, porque se lo habría contado.
- Que envidia… yo y Carlos nunca podremos estar juntos así. – se entristeció, y miró al suelo. Lo que Sara no sabía, era que a Ana también le gustaba Carlos… entraron dentro, y nosotros, seguimos allí. Juntos, el y yo.


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