Estábamos en
el sofá, viendo la tele, y de repente, sonó mi móvil. Era un mensaje de Álvaro,
diciéndome que estaba muy solo, sin mí. Miré el mensaje, y vi a Ana, a mi lado,
cotilleando:
- Que, estas
hablando con Álvaro, ¿no? – me dijo con una voz misteriosa.
- Si, y tu,
¿porque miras mis mensajes? – le dije.
- Porque me
importa lo que haces, eres mi amiga, deberías contármelo todo. –
- Vale, pero
solo a ti. – después de esto le deje ver los mensajes.
- M… con que
te extraña, ¿eh? – me dijo burlándose.
- ¿Y que
tiene de malo? ¿Es que tu no les extrañas a ellos? –
-¿Pues claro,
que te crees, que no? – me dijo con certeza.
-¡Eh! Qué
hacéis ahí alejadas las dos, ¿ya estáis contándoos secretos, a que si? – nos
preguntó Carmen.
- Nada, viendo
unas cosas en su móvil. – le respondió Ana.
- Ya, seguro,
bueno, que nosotras ya nos vamos a dormir. ¿Y vosotras? –
- Si, ya
vamos. – dijimos las dos, nos levantamos, y fuimos a ponernos el pijama, y nos
sentamos encima de la cama a hablar:
-¿Sabéis que?
– les dije cuando había silencio.
- ¿Qué? – me
dijo Rachel, queriendo saber lo que me pasaba. Todas se sentaron alrededor mió,
para contarles el secreto.
- Venga,
cuenta. – dijo Sara, con todas las demás queriéndolo saber también.
- Esta bien,
hoy… estábamos en el campo de golf, jugando se nos ha caído la pelota a Álvaro
y a mí, y fuimos a buscarla, entonces, Álvaro… me dijo… - les contaba a las
chicas, no muy segura de hacerlo.
- Y que te
dijo, ¡va dínoslo! – dijo Carmen, intrigada.
- Y entonces,
¡me dijo que me quería! – después de lo que dije salte en la cama, me puse las
manos tapándome la boca i sonreí porque me había sentado muy bien contárselo
todo a las chicas.
- En serio,
¡que fuerte! – dijo Ana, tapándose la boca con la mano.
- O… que
bonito, es amor a primera vista… - dijo Rachel, riéndose en broma.
- Me alegro
por ti, pero ahora, la pregunta, es otra… - dijo Sara, misteriosamente. Y todas
a la vez, me preguntaron:
-¿Te gusta el
a ti? – dijeron todas.
- Pues… claro,
me encanta. – conteste yo con sinceridad.
- Uuooo…
¡aquí hay tema pero vamos! – dijo Rachel, chillando.
- Si, si, ¡es
verdad, admítelo! – y todas siguieron así, hasta que Sara dijo:
- Venga,
callaos, tenemos que dormir, ¿recordáis que tenemos que hacer mañana?
- Si, vale,
ya nos vamos a dormir… - dijeron todas enfadadas porque Sara les había cortado
el rollo. Cuando todos se fueron a dormir, con las luces apagadas, se oyó otra
vez el sonido de mi móvil. Era Álvaro, con un mensaje en el que ponía:
“Buenas
noches, preciosa.”
Te quiero.
Fueron las
mejores buenas noches del mundo. Y yo le respondí:
- Buenas noches.
– y apagué el móvil, y me dormí.
Estaba profundamente
dormida, hasta que se escucho un gran estruendo. El ruido venía de abajo, todas
nos despertamos, y nos asustamos, porque creímos que había un ladrón o algo
así.
- ¿Qué ha
sido eso? – dijo Ana, extrañándose.
- Creo que el
ruido viene de abajo, ¿vamos a mirar? – dijo Carmen.
- Vale,
vamos. – le dije a Carmen. Las dos bajamos abajo, y lo que nos encontramos, fue
realmente una sorpresa, era Álvaro, había intentado colarse en la casa.
- ¿Sorpresa?
– dijo Álvaro, que intentaba darme una sorpresa, y realmente, lo hizo, porque
no me esperaba que hubiera entrado en la casa.
- Guau, si
que debe de quererte para hacer esto. – dijo Carmen murmurando; yo la miré, y
le dije que se callara, que era un secreto.
-¿Que haces
aquí? ¡Estas loco! – le dije impresionada.
- Si, ya te
dije que si. – me respondió el, medio riéndose, y yo también me reí.
- Loco, ¿de
que? – dijo Carmen extraña.
- De nada. –
le dije claramente. Pero, no era del todo cierto. Álvaro, tenía que meterse:
- La verdad,
quería aparecer en tu cuarto, pero me he caído al suelo, porque esa caja, me ha
caído encima, no ha sido divertido, además, lo que había dentro, también me ha
dolido, y se me ha caído como una lluvia de dolor. – dijo un poco enfadado. Yo,
me puse a reír, junto con Carmen.
-¡Eres tonto,
en serio!!! – le dije riéndome.
- Muy bonito,
¡eh! te vengo a ver, y te ríes de mí, no me lo esperaba. – dijo el bromeando,
como casi siempre.
- Bueno… os
dejo solos para que charléis, y me voy a vestir, ¿porque recuerdas que hoy
tenemos que ir a la UNI? – me comentó Carmen, y se fue a cambiar.
- Ahora que
se han ido todos… - me dijo; bajé las escaleras corriendo, y le abracé.
- Ahora,
¿Qué? –
- Podemos
hablar, tú y yo, solos. –
- Y de que
quieres hablar, ¿de que me echas de menos? – le dije.
- Puede… y de
que te quiero. –
- Y… ¿cuando
volveremos a vernos todos los días? –
- No se,
espero que pronto, pero igualmente, hoy te acompañaré a la UNI, y después… te
vendrás conmigo a un sitio especial, mi favorito. Así que, vístete, y te
acompaño.
- Gracias,
por estar siempre a mi lado. – y subí a cambiarme. Rachel, me preguntó:
- Que, ¿quién
era? –
- Quien va a
ser, pues Álvaro. – le dije.
- Claro, ha
venido a verte, porque te quiere… -
- Si, pues
amenos hay alguien que me quiere. –
- Vale, anda,
cámbiate, que Álvaro te esta esperando… - Le hice un gesto con la cara y me fui
a cambiar.
- Esta
enamorada ella también, se le nota. – dijo Sara cuando me fui.
- Ya. – Ana y
Carmen, también estaban de acuerdo en que me gustaba.
- Pues yo
creo que también, ya que estamos. – dijo Rachel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario