Estábamos
pensando todos a donde podíamos ir.
- ¡Ya lo
se!!! – gritó Blas. – ¿Os apetece ir a jugar al golf? Conozco un campo no muy
lejos de aquí. – Todos nos animamos a ir.
- Si, ¡lo
pasaremos bien!! – dijimos todos.
- Pues vamos
a ver, las chicas necesitan ropa. – dijo Carlos, que siempre estaba organizando
todo. –
- Supongo que
ya estará seca, y si no, vamos a comprar en un momento. – dijo Rachel –
Todos
aceptamos en ir a comprar ropa nueva, sería lo más cómodo.
- Yo he
traído algo de dinero, creo que tendremos suficiente para todas. – dijo Carmen.
Así que nos fuimos media hora de compras. Mientras nosotras estábamos
comprando, los chicos preparando el coche y todo lo que necesitábamos para ir a jugar al golf.
- Una cosita
– contó Dani a los demás – ahora que no están las chicas, ¿que os parece si
hablamos de ello?
- Hablar de
que, ¿de que quieres a Carmen? – le contestó Carlos, burlándose de el.
- Y tú a
Sara. Se nota de lejos. Os cogéis de la mano, os miráis… - siguió Álvaro.
- Bueno, la
verdad, es que a mí, Maria me encanta. Desde que la conocí ayer, me vuelve
loco, y no voy a negarlo. – confesó Álvaro.
- Ya que
estamos, a mi me gusta Rachel. – dijo Blas también.
- ¿Alguien
más tiene alguien secreto? – dijo Álvaro con una voz misteriosa.
- Bueno… yo,
creo que me he enamorado de Ana. – Todos habían confesado lo que sentían. Y no
se avergonzaban de ello.
- En fin,
deberíamos ir a por las demás cosas, ponerlas en el maletero y llamar a las
chicas para decirles que ya esta todo listo. – dijo Blas.
- Me voy a
vestir, no puedo salir de casa en pijama, y creo que vosotros deberíais hacer
lo mismo. – dijo David.
En ese
momento, aparecieron por la puerta tres chicas; Dani, les dio la bienvenida.
- Hola, hacía
tiempo que no os veía por aquí, ¿como estáis? –
- Genial,
como nunca – dijo una chica morena, y más mayor que ellos – Le contestó, y se fue directamente hacia
Álvaro, y le preguntó:
- Hola, e…
que ya ni me saludas. – dijo la chica a Álvaro.
- A, hola, Cristina,
¿como estas? – Entonces aparecí yo con las demás chicas saliendo del taxi. No
pude mantener la rabia, al ver que Álvaro estaba tonteando con esa chica. Le
miré decepcionada; Ana me preguntó:
- Que te
pasa, te veo rara, y un poco enfadada, es por… - no le deje acabar la frase.
- No, estoy
bien, en serio. – pero yo seguía con la misma expresión en la cara.
Álvaro me
saludo guiñando el ojo a lo lejos y me hablo, pero yo estaba como ida:
- ¡Eh!!
Maria, ven aquí, ¡te presentaré a una amiga!!! – Me dijo Álvaro gritando. Yo
desconcertada, le conteste un poco ida todavía.
- E…. – vi a la
chica a su lado, y dije con rabia – Ya voy, un segundo – me tranquilice e hice
como si nada.
- Ella es
Cristina, una amiga – dijo Álvaro – Cristina, ella es Maria, una… amiga – dijo
confuso, porque no tenia claro si era su amiga, o algo más que su amiga.
- Encantada –
dije yo, pero en realidad no estaba tan encantada de conocerle. –
- Igualmente,
Maria. – dijo Laura intentando ser amable, y seguidamente, miró a Álvaro con
una sonrisa distinta a la que me había mirado a mí al conocerme, y le preguntó:
- Por cierto,
Álvaro, ¿cuando va a ser vuestro próximo concierto? – dijo Cristina esperando
una respuesta.
- Pues,
supongo que de aquí a poco, aun no lo se muy bien. – le contestó Álvaro, con
una leve sonrisa en su rostro.
- Pues que
sepas que no me lo voy a perder. – dijo Cristina con una sonrisa un poco
maliciosa; pero eso fue cuando me miró a mi. Yo, tuve que intervenir en seguida,
para que esa conversación entre Álvaro y Cristina, no continuara:
- Bueno…
tenemos que darnos prisa, o no podremos coger sitio en el parking. – Álvaro
sabia que lo hacia por celos de esa chica, pero el también quería acabar de
hablar con ella para hablar a solas conmigo.
- ¡Venga!!!
Tenemos que irnos, ¡o no tendremos tiempo de hacer nada!!! – a pesar de que
eran las 10, pasaríamos el día allí, no solo la mañana. Los chicos se dejaron
de tonterías, subieron al coche con nosotras, y nos fuimos. Las otras chicas,
también se fueron, pero solas a su casa. Álvaro entró al coche conmigo, y me
dijo:
- Que,
¿celosa? – dijo el.
- No, que va
– le contesté yo, con voz chillona y después de esto, nos reímos los dos
juntos.
- ¿Segura?,
porque no parecías muy contenta al verme hablar con Cristina. – contestó el, un
poco triste.
- Si, estoy
segura, pero ahora, quiero disfrutar del viaje. – dije yo, un poco seria.
- Está bien,
te dejo en paz, pero después, me tendrás que aguantar todo el rato en el campo
de golf. – me cogió la mano, y la besó. Entonces, el, hizo un gesto con su mano
y la mía; era la forma de un corazón, mitad su mano, y la otra mitad, la mía, y
me susurró:
- Así se
siente mi corazón, cuando esta cerca del tuyo. – los dos sonreímos, y había
tanto silencio en el coche, solo Álvaro y yo hablábamos, pero, como Dani,
conducía, nos dijo:
- Falta un
poco para llegar, llegaremos allí sobre la una del mediodía. Así que hay para
rato, porque solo son las once y cuarto. – y acabó de hablar.
Álvaro y yo,
nos acercamos, yo me apoyé sobre su hombro, y me dormí allí mismo. El, hizo lo
mismo, nos dormimos uno al lado de otro. Se hicieron las doce, y todavía no
habíamos llegado; yo seguía dormida, pero Álvaro, se despertó, se me acercó, y
miro como dormía a su lado, me observó hasta que me desperté. Ya eran las doce
y cuarenta-y-cinco. Al abrir los ojos, encontré a Álvaro delante de mí:
- ¿Como has
dormido? – me preguntó en voz baja, para no despertara a los demás.
- Guau, creí
que había sido todo un sueño. – dije yo aliviada.
- ¿El que? –
me volvió a preguntar Álvaro con curiosidad.
- Bueno, pues
todo, estar aquí, con todos vosotros, y contigo. – le respondí yo.
- Pues tienes suerte, no es un sueño, es la
realidad. Y también es real que estas aquí conmigo. – después de repetir eso,
se puso a cantar a mi oído.
- Quédate
conmigo…
- Nunca me
iré, tranquilo – dije yo, sin pensar.
- Me gusta. –
susurro el cerca de mi oído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario