martes, 25 de diciembre de 2012

Capítulo 2: ¿Me quedo, o me voy?



 Estábamos de camino hacia la casa de todos ellos, era alucinante lo que me estaba pasando; era, mejor que un sueño. Fue muy divertido el viaje. Todos nos pusimos a cantar sus canciones. Álvaro me miraba fijamente, se acercó a mi oído, y me dijo:
- ¿Sabes que es lo mejor de estas vacaciones? - yo me que quedé pensando… pero no lo sabía. Le dije simplemente:
- No. ¿Qué es? – le pregunte.
- Que voy a pasarlas contigo, o eso espero. – respondió el contento.
- ¿Qué? – no sabía lo que debía hacer, ¿irme con el chico que acababa de conocer y quería cuando lo vi, la primer vez?
- Venga será divertido. Todo el verano, juntos tu y yo. Si quieres, tus amigas pueden venir también, seguro que les encantará. Al llegar a casa, se lo voy a comentar a los chicos. No creo que les vaya a importar. –
- Yo… no lo se. Lo pensaré. – no tuve más remedio que decirle eso.
- Esta bien, pero quiero que mañana a primera hora, tu decisión sea un “si” – me sonrío, y seguimos cogidos de las manos, aun que nadie se daba cuenta. Pero eso a mi no me importa, estar junto a el es lo que más deseaba; aunque la demás gente no lo aceptara. El viaje acabó justo cuando habíamos acabado de cantar todos juntos la canción de “cartas entrelazadas”. Fue muy bonito.
- Bajad del coche, ¡hemos llegado!!!! - dijo el conductor, que resultaba ser Dani, y a su lado estaba Carmen.
-¡Guay!!! ¡Venga, que os enseñaremos la casa!!! – dijo Carlos, agarrado de la mano de Sara. Se les veía muy unidos, como a Álvaro y a mí. Cuando entramos en esa maravillosa casa, vimos que era muy grande, bonita, y perfecta para 5 personas más, es decir, nosotras. Tenía jardín, piscina, hasta un yacusie.
Lo primero que se me ocurrió, y me salió del corazón, fue tirar de la mano de Álvaro, y lanzarme al gran sofá que había en salón con el. Todos nos miraron, y hicieron un gesto de “¿Por qué no? e hicieron lo mismo con las demás chicas. Nos reímos juntos, yo, pensaba que mi respuesta, sería un “si” porque no podía dejar atrás esa oportunidad tan maravillosa. Ana, propuso:
- ¿Y si pedimos una pizza?- David la miró, e hizo una breve risa.
- Si, será buena idea, y luego se la tiramos a Dani encima. – Todos no reímos, pero  a Dani no le hacia ninguna gracia. Cruzó los brazos, y puso cara de niño malo. Carmen, se levanto como excusa de que tenía que ir al baño, y si alguien le decía donde estaba. Pero lo hizo como excusa para poder darle la mano a Dani, y que el la acompañara hasta la puerta.
- Esta bien; yo te llevo. – se la llevo de la mano, y Carmen, suspiró. Estaba claro que le gustaba Dani. Pero yo no podía juzgarla. Porque a mi, me encantaba Álvaro, ahora mismo, a parte de a mis amigas, es a el al que le quería también.
- Bueno, vamos a organizarnos: Álvaro, tú y Maria - dijo Carlos guiñándole el ojo a Álvaro, porque sabía que yo le gustaba – vais a alquilar una peli de terror, es perfecta ver una así un dia de tempestad, ¿no? –  Álvaro y yo nos fuimos primero a cambiar. 
- No tienes ropa, ¿verdad? Tranquila, puedo prestarte algo mientras se te seca la tuya. – fue muy amable conmigo.
- Vale, gracias – dije yo.
- Gracias a ti. – y se me acercó después de eso.
- Por que, tú has sido quien me a apartado de los… - Álvaro me paro, no dejo que siguiera hablando. Me puso su dedo índice en los labios y me hizo callar.
- Shhh… - se me acercó, como si quisiera besarme, pero en ese momento, aparecieron Carmen y Dani hablando. Habían vuelto del baño. Álvaro, puso cara de decepción, por no haberme podido besar. Yo le dije:
- Venga, vamos a cambiarnos. – después de decir eso, Dani, que pasaba por ahí con Carmen, le dijo a Álvaro:
- Uuuuooo. Como ligas, ¿he? – Álvaro le dio otra colleja a Dani,  ya era la segunda del día.
- Cállate, anda,  ¡que mira quien habla!!!- Carmen y yo nos reímos disimulando.
- Venga, deja a este tonto, y a cambiarnos, que aun tenemos que alquilar la peli, y si tardamos, Carlos se enfada.
- Claro – esa vez ya no disimulé; lo miré de la forma en la que quería hacerlo desde  la primera vez que le vi en la biblioteca. Nos fuimos a cambiar de una vez por todas. Carlos, seguía organizándolo todo:
- Sigamos, David y Ana, preparad el salón, la tele y la mesa. – Ana y David se miraron, y rieron también.
- Anda vamos a prepararlo todo; se fueron hacia el comedor, y cerraron la puerta.
- Solo quedamos, Sara, Rachel, Blas y yo; Blas, tu prepara la iluminación y las habitaciones. – Rachel, salto de alegría, y gritó:
- Yujuuuu!!! – se noto mucho que era por que Carlos le había hablado. Se fueron hablando por el pasillo.
- Veo que nos hemos quedado solos. Tú y yo, preparemos las palomitas para la peli, y…. elegimos la habitación que quieras. Sara creía estar en el cielo por lo que le estaba pasando:
- Si, vale, vamos a ver las habitaciones. –
- Ven, que te las enseño – se fueron los dos por el pasillo y subieron las escaleras hasta llegar a las habitaciones. Eran muy grandes, y preciosas; era la casa de sus sueños.
- Guau – dijo Sara al ver la sala con las habitaciones. – Me quedo, digo, que si puedo dormir aquí hoy. –
- Claro, esta noche la habitación será tuya. – la dejo allí para que se cambiara, y se acomodara, y el, se fue a su habitación e hizo lo mismo. En todo el rato no vi ha  Ana, Carmen, Sara ni ha Rachel. Estaban con los demás. Yo también estaba con Álvaro. Tenía claro, que iba a ser  la mejor noche de mi vida.     Pero seguía con mi duda. ¿Me quedo, o me voy? 

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