Estábamos
de camino hacia la casa de todos ellos, era alucinante lo que me estaba
pasando; era, mejor que un sueño. Fue muy divertido el viaje. Todos nos pusimos
a cantar sus canciones. Álvaro me miraba fijamente, se acercó a mi oído, y me
dijo:
-
¿Sabes que es lo mejor de estas vacaciones? - yo me que quedé pensando… pero no
lo sabía. Le dije simplemente:
-
No. ¿Qué es? – le pregunte.
-
Que voy a pasarlas contigo, o eso espero. – respondió el contento.
-
¿Qué? – no sabía lo que debía hacer, ¿irme con el chico que acababa de conocer
y quería cuando lo vi, la primer vez?
-
Venga será divertido. Todo el verano, juntos tu y yo. Si quieres, tus amigas
pueden venir también, seguro que les encantará. Al llegar a casa, se lo voy a
comentar a los chicos. No creo que les vaya a importar. –
-
Yo… no lo se. Lo pensaré. – no tuve más remedio que decirle eso.
-
Esta bien, pero quiero que mañana a primera hora, tu decisión sea un “si” – me
sonrío, y seguimos cogidos de las manos, aun que nadie se daba cuenta. Pero eso
a mi no me importa, estar junto a el es lo que más deseaba; aunque la demás
gente no lo aceptara. El viaje acabó justo cuando habíamos acabado de cantar
todos juntos la canción de “cartas entrelazadas”. Fue muy bonito.
-
Bajad del coche, ¡hemos llegado!!!! - dijo el conductor, que resultaba ser
Dani, y a su lado estaba Carmen.
-¡Guay!!!
¡Venga, que os enseñaremos la casa!!! – dijo Carlos, agarrado de la mano de
Sara. Se les veía muy unidos, como a Álvaro y a mí. Cuando entramos en esa
maravillosa casa, vimos que era muy grande, bonita, y perfecta para 5 personas
más, es decir, nosotras. Tenía jardín, piscina, hasta un yacusie.
Lo
primero que se me ocurrió, y me salió del corazón, fue tirar de la mano de
Álvaro, y lanzarme al gran sofá que había en salón con el. Todos nos miraron, y
hicieron un gesto de “¿Por qué no? e hicieron lo mismo con las demás chicas. Nos
reímos juntos, yo, pensaba que mi respuesta, sería un “si” porque no podía
dejar atrás esa oportunidad tan maravillosa. Ana, propuso:
-
¿Y si pedimos una pizza?- David la miró, e hizo una breve risa.
-
Si, será buena idea, y luego se la tiramos a Dani encima. – Todos no reímos,
pero a Dani no le hacia ninguna gracia.
Cruzó los brazos, y puso cara de niño malo. Carmen, se levanto como excusa de
que tenía que ir al baño, y si alguien le decía donde estaba. Pero lo hizo como
excusa para poder darle la mano a Dani, y que el la acompañara hasta la puerta.
-
Esta bien; yo te llevo. – se la llevo de la mano, y Carmen, suspiró. Estaba
claro que le gustaba Dani. Pero yo no podía juzgarla. Porque a mi, me encantaba
Álvaro, ahora mismo, a parte de a mis amigas, es a el al que le quería también.
-
Bueno, vamos a organizarnos: Álvaro, tú y Maria - dijo Carlos guiñándole el ojo
a Álvaro, porque sabía que yo le gustaba – vais a alquilar una peli de terror, es
perfecta ver una así un dia de tempestad, ¿no? – Álvaro y yo nos fuimos primero a cambiar.
-
No tienes ropa, ¿verdad? Tranquila, puedo prestarte algo mientras se te seca la
tuya. – fue muy amable conmigo.
-
Vale, gracias – dije yo.
-
Gracias a ti. – y se me acercó después de eso.
-
Por que, tú has sido quien me a apartado de los… - Álvaro me paro, no dejo que
siguiera hablando. Me puso su dedo índice en los labios y me hizo callar.
-
Shhh… - se me acercó, como si quisiera besarme, pero en ese momento,
aparecieron Carmen y Dani hablando. Habían vuelto del baño. Álvaro, puso cara
de decepción, por no haberme podido besar. Yo le dije:
-
Venga, vamos a cambiarnos. – después de decir eso, Dani, que pasaba por ahí con
Carmen, le dijo a Álvaro:
-
Uuuuooo. Como ligas, ¿he? – Álvaro le dio otra colleja a Dani, ya era la segunda del día.
-
Cállate, anda, ¡que mira quien habla!!!-
Carmen y yo nos reímos disimulando.
-
Venga, deja a este tonto, y a cambiarnos, que aun tenemos que alquilar la peli,
y si tardamos, Carlos se enfada.
-
Claro – esa vez ya no disimulé; lo miré de la forma en la que quería hacerlo
desde la primera vez que le vi en la
biblioteca. Nos fuimos a cambiar de una vez por todas. Carlos, seguía
organizándolo todo:
-
Sigamos, David y Ana, preparad el salón, la tele y la mesa. – Ana y David se
miraron, y rieron también.
-
Anda vamos a prepararlo todo; se fueron hacia el comedor, y cerraron la puerta.
-
Solo quedamos, Sara, Rachel, Blas y yo; Blas, tu prepara la iluminación y las
habitaciones. – Rachel, salto de alegría, y gritó:
-
Yujuuuu!!! – se noto mucho que era por que Carlos le había hablado. Se fueron
hablando por el pasillo.
-
Veo que nos hemos quedado solos. Tú y yo, preparemos las palomitas para la
peli, y…. elegimos la habitación que quieras. Sara creía estar en el cielo por
lo que le estaba pasando:
-
Si, vale, vamos a ver las habitaciones. –
-
Ven, que te las enseño – se fueron los dos por el pasillo y subieron las
escaleras hasta llegar a las habitaciones. Eran muy grandes, y preciosas; era
la casa de sus sueños.
-
Guau – dijo Sara al ver la sala con las habitaciones. – Me quedo, digo, que si
puedo dormir aquí hoy. –
-
Claro, esta noche la habitación será tuya. – la dejo allí para que se cambiara,
y se acomodara, y el, se fue a su habitación e hizo lo mismo. En todo el rato
no vi ha Ana, Carmen, Sara ni ha Rachel.
Estaban con los demás. Yo también estaba con Álvaro. Tenía claro, que iba a
ser la mejor noche de mi vida. Pero seguía con mi duda. ¿Me quedo, o me
voy?
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