Iba
hacia la biblioteca con unas amigas, Rachel, Ana, Sara y Carmen. Buscábamos un
libro que tratará sobre la historia de la música. Paseábamos por los pasillos,
pero no encontrábamos nada. Estábamos sentadas en el suelo, al lado de las
estanterías sin hacer nada en un buen rato. Yo decidí que teníamos que irnos de
allí, porque pronto se pondría a llover, las nubes estaban muy oscuras. Yo,
paseando por ahí, oí voces de algunos chicos, pero no le daba importancia. Unos
minutos después, cuando intentaba coger un libro, se me cayeron unos cuantos
encima. Creí que me iba a hacer daño, pero no; en ese momento, un chico, se
acercó hacia mí, e impidió que se me cayeran encima. Yo, con las manos en la
cabeza, noté que alguien me cogía de la cintura y me apartaba de los libros que
caían. No sabía lo que pasaba; abrí los ojos, y me encontré delante, a un chico
moreno, alto, y con unos ojos preciosos, me dijo:
-
¿Estás bien? – tenía cara de estar preocupado por mí, pero a la vez, una sonrisa
encantadora. Con esa mirada, me quedé en blanco, súper nerviosa, no se me
ocurría nada; pero aun así contesté:
-
E… si, estoy bien. ¿Nos conocemos? – no tenía ni idea de quien era y pregunté.
-
Creo que no, pero es como si te conociera de toda la vida. – Cuando me tenía en
brazos, diciéndome eso, venían corriendo desde otro pasillo, cuatro chicos más.
El chico, me apartó otra vez, porque casi se me tiraban encima.
El,
sonriendo, me dijo:
-
Uf… ha faltado poco. Hoy es la segunda vez que te salvo de alguna caída. – Dijo
en broma.
-
Por cierto, ¿como te llamas? – Mis amigas me llamaban, porque me habían
perdido, y rápido adivinó mi nombre.
-
Así que te llamas María. Encantado, yo soy Álvaro. –
-
Em…. yo… si, soy María. Encantada. – dije riéndome, y a la vez muy nerviosa. Uno
de esos chicos, que venían corriendo, se acercó y dijo:
-
Bueno, bueno, ¿ya la estas liando, he Álvaro? No si al ver que salías
corriendo, sabíamos que pretendías hacer algo, no te podemos dejar solo ni un
momento.
-
¿Yo? Venga, solo estaba hablando con… Maria.
-
¿Quién es? – Preguntaron todos los que estaban allí, con Álvaro.
-
Es… - Álvaro no sabia que decir.
-
¿Tu novia? - Dijo uno llamado Dani, riéndose.
-
Cállate, tonto. – Y le pego una colleja
en la cabeza, riéndose de él. Estaba claro que esos chicos, Álvaro, Blas,
Carlos, Dani y David, eran diferentes. No dudé en preguntarles:
-
Y vosotros, ¿que hacéis aquí? – Un chico rubio, que llevaba un sombrero, hablo:
-
Bueno, somos un grupo: Auryn. Y nosotros cantamos, y hemos venido aquí para
buscar un libro para saber más sobre la historia “interminable.”
-
Así que,… Auryn, claro. – Mis amigas, no
sabían lo que pasaba. Se quedaron quietas sin decir nada. Pero Rachel tenía que
intervenir:
-
Hola, me llamo Rachel. Soy de Barcelona aunque ahora estoy aquí en Madrid, con
unas amigas, de vacaciones de verano. – Me quedé sorprendida. ¿Cómo les hablaba
así a unos chicos famosos que acabábamos de conocer aquella tarde?
Era
impresionante. De repente, se puso a llover. Y se oyó un gran trueno. Yo me
asusté. Pero Álvaro me cogió fuerte de la mano.
Yo
no me había dado cuenta que aun estaba dando-me la, desde lo que paso antes. No
hice nada. Me quedé a su lado, dando-le la mano. Me sentía especial; no por
estar rodeada de cinco famosos, por estar dándole la mano a Álvaro, si, ese
chico que acababa de conocer, era uno de los chicos más agradables que los que
conocía hace tiempo. A su lado, me sentía rara, a pesar de que estaba súper
nerviosa y me iba el corazón a cien. Pero, unos segundos después, no me pasaba nada de eso. Me sentía segura, y
como en un sueño. Ese día, fue muy especial para mí. Había un gran silencio en
la sala. Pero Álvaro, lo rompió, y nos dijo a todos:
-
Ahora que llueve, salgamos fuera, y mojémonos – Nadie dijo nada. Pero Álvaro, me cogió de la
cintura, y me llevó hasta la puerta, empujándome; yo insistía que no quería
mojarme, pero no sirvió de nada. Se puso bajo la lluvia conmigo, y me dio la
mano. Pero no de la misma forma que antes, me cogía de la mano como si yo también
fuera especial para él. Me sentía, mejor que nunca a su lado, y… entonces,
aparecieron los demás, chillando, y algunos de ellos, cogidos de las manos de
Rachel, Sara y Carmen. Fueron directamente hacia el suelo que estaba lleno de
agua, y nos empapamos los dos, Álvaro y yo. Nos miramos y nos reímos.
-
Vamos a empaparles a ellos también – Me llevó con él, por todo el camino,
siguiéndoles a ellos, que estaban más adelante que nosotros, pero les
alcanzamos en seguida y los tiramos al
suelo. Todos nos reímos, y decidimos quedarnos bajo la lluvia. Aunque por lo
visto, Álvaro, quiso darme la mano y
abrazarme, hasta que paró de llover. Entonces, cuando paro la lluvia un
precioso arco iris, apareció en el cielo. Era muy bonito, y juntos lo
contemplamos, hasta que Álvaro, me miró, y me dijo:
-
¿A que es bonito? – me miró a los ojos.
-
Si, es muy bonito. – yo le mire también.
-
Es casi tan bonito como tus ojos. – y sonrío. Nos miramos, aunque algunos, lo
impedían, y Blas dijo:
- Venga, volvamos a casa, ya es muy tarde. – Nos
pasamos allí toda la tarde.
-
Tú te vienes conmigo. – Me dijo Álvaro
al oído. Me besó en la mejilla y me llevó hasta el coche con los demás, que ya
habían entrado. El coche era grande y cabíamos todos. Yo, me senté al lado de
Álvaro, Ana, se sentó con David, aunque no parecía muy contenta, ya que Sara se
sentó con Carlos. Carmen con Dani, y Rachel con Blas. Había sido un dia muy
emotivo, y todos estábamos cansados. Esos chicos, eran muy buenos, y nos
dejaron pasar la noche en su casa, porque llovía. Era, el mejor dia, más que
nada, ese dia, fue… Un dia perfecto. No solo para mí, por lo visto también para
ellos, y para mis amigas. Carmen, se había encariñado mucho con Dani, y Sara,
con Carlos… y David con Ana… pero Ana… no es que se hubiera enamorado de David,
si no que de Carlos. Había algo entre ellos, y entre Blas y Rachel… En cuando a
mi… Yo parecía haber encontrado al amor de mi vida, Álvaro. Era, una conexión
entre el y yo indescriptible. En cuanto a las demás, no se, tenia que hablar
con ellas.
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