martes, 25 de diciembre de 2012

Capítulo 1: Más que un día perfecto.


 Iba hacia la biblioteca con unas amigas, Rachel, Ana, Sara y Carmen. Buscábamos un libro que tratará sobre la historia de la música. Paseábamos por los pasillos, pero no encontrábamos nada. Estábamos sentadas en el suelo, al lado de las estanterías sin hacer nada en un buen rato. Yo decidí que teníamos que irnos de allí, porque pronto se pondría a llover, las nubes estaban muy oscuras. Yo, paseando por ahí, oí voces de algunos chicos, pero no le daba importancia. Unos minutos después, cuando intentaba coger un libro, se me cayeron unos cuantos encima. Creí que me iba a hacer daño, pero no; en ese momento, un chico, se acercó hacia mí, e impidió que se me cayeran encima. Yo, con las manos en la cabeza, noté que alguien me cogía de la cintura y me apartaba de los libros que caían. No sabía lo que pasaba; abrí los ojos, y me encontré delante, a un chico moreno, alto, y con unos ojos preciosos, me dijo:
- ¿Estás bien? – tenía cara de estar preocupado por mí, pero a la vez, una sonrisa encantadora. Con esa mirada, me quedé en blanco, súper nerviosa, no se me ocurría nada; pero aun así contesté:
- E… si, estoy bien. ¿Nos conocemos? – no tenía ni idea de quien era y pregunté.
- Creo que no, pero es como si te conociera de toda la vida. – Cuando me tenía en brazos, diciéndome eso, venían corriendo desde otro pasillo, cuatro chicos más. El chico, me apartó otra vez, porque casi se me tiraban encima.
El, sonriendo, me dijo:
- Uf… ha faltado poco. Hoy es la segunda vez que te salvo de alguna caída. – Dijo en broma.
- Por cierto, ¿como te llamas? – Mis amigas me llamaban, porque me habían perdido, y rápido adivinó mi nombre.
- Así que te llamas María. Encantado, yo soy Álvaro. –
- Em…. yo… si, soy María. Encantada. – dije riéndome, y a la vez muy nerviosa. Uno de esos chicos, que venían corriendo, se acercó y dijo:
- Bueno, bueno, ¿ya la estas liando, he Álvaro? No si al ver que salías corriendo, sabíamos que pretendías hacer algo, no te podemos dejar solo ni un momento.
- ¿Yo? Venga, solo estaba hablando con… Maria.
- ¿Quién es? – Preguntaron todos los que estaban allí, con Álvaro.
- Es…  - Álvaro no sabia que decir.
- ¿Tu novia? - Dijo uno llamado Dani, riéndose.  
- Cállate, tonto. –  Y le pego una colleja en la cabeza, riéndose de él. Estaba claro que esos chicos, Álvaro, Blas, Carlos, Dani y David, eran diferentes. No dudé en preguntarles:  
- Y vosotros, ¿que hacéis aquí? – Un chico rubio, que llevaba un sombrero, hablo:
- Bueno, somos un grupo: Auryn. Y nosotros cantamos, y hemos venido aquí para buscar un libro para saber más sobre la historia “interminable.”
- Así que,…  Auryn, claro. – Mis amigas, no sabían lo que pasaba. Se quedaron quietas sin decir nada. Pero Rachel tenía que intervenir:
- Hola, me llamo Rachel. Soy de Barcelona aunque ahora estoy aquí en Madrid, con unas amigas, de vacaciones de verano. – Me quedé sorprendida. ¿Cómo les hablaba así a unos chicos famosos que acabábamos de conocer aquella tarde?
Era impresionante. De repente, se puso a llover. Y se oyó un gran trueno. Yo me asusté. Pero Álvaro me cogió fuerte de la mano.
Yo no me había dado cuenta que aun estaba dando-me la, desde lo que paso antes. No hice nada. Me quedé a su lado, dando-le la mano. Me sentía especial; no por estar rodeada de cinco famosos, por estar dándole la mano a Álvaro, si, ese chico que acababa de conocer, era uno de los chicos más agradables que los que conocía hace tiempo. A su lado, me sentía rara, a pesar de que estaba súper nerviosa y me iba el corazón a cien. Pero, unos segundos después,  no me pasaba nada de eso. Me sentía segura, y como en un sueño. Ese día, fue muy especial para mí. Había un gran silencio en la sala. Pero Álvaro, lo rompió, y nos dijo a todos:
- Ahora que llueve, salgamos fuera, y mojémonos  – Nadie dijo nada. Pero Álvaro, me cogió de la cintura, y me llevó hasta la puerta, empujándome; yo insistía que no quería mojarme, pero no sirvió de nada. Se puso bajo la lluvia conmigo, y me dio la mano. Pero no de la misma forma que antes, me cogía de la mano como si yo también fuera especial para él. Me sentía, mejor que nunca a su lado, y… entonces, aparecieron los demás, chillando, y algunos de ellos, cogidos de las manos de Rachel, Sara y Carmen. Fueron directamente hacia el suelo que estaba lleno de agua, y nos empapamos los dos, Álvaro y yo. Nos miramos y nos reímos.
- Vamos a empaparles a ellos también – Me llevó con él, por todo el camino, siguiéndoles a ellos, que estaban más adelante que nosotros, pero les alcanzamos  en seguida y los tiramos al suelo. Todos nos reímos, y decidimos quedarnos bajo la lluvia. Aunque por lo visto, Álvaro, quiso darme la mano y  abrazarme, hasta que paró de llover. Entonces, cuando paro la lluvia un precioso arco iris, apareció en el cielo. Era muy bonito, y juntos lo contemplamos, hasta que Álvaro, me miró, y me dijo:
- ¿A que es bonito? –  me miró a los ojos.
- Si, es muy bonito. –  yo le mire también.
- Es casi tan bonito como tus ojos. – y sonrío. Nos miramos, aunque algunos, lo impedían, y Blas dijo: 
 - Venga, volvamos a casa, ya es muy tarde. – Nos pasamos allí toda la tarde.
- Tú te vienes conmigo. –  Me dijo Álvaro al oído. Me besó en la mejilla y me llevó hasta el coche con los demás, que ya habían entrado. El coche era grande y cabíamos todos. Yo, me senté al lado de Álvaro, Ana, se sentó con David, aunque no parecía muy contenta, ya que Sara se sentó con Carlos. Carmen con Dani, y Rachel con Blas. Había sido un dia muy emotivo, y todos estábamos cansados. Esos chicos, eran muy buenos, y nos dejaron pasar la noche en su casa, porque llovía. Era, el mejor dia, más que nada, ese dia, fue… Un dia perfecto. No solo para mí, por lo visto también para ellos, y para mis amigas. Carmen, se había encariñado mucho con Dani, y Sara, con Carlos… y David con Ana… pero Ana… no es que se hubiera enamorado de David, si no que de Carlos. Había algo entre ellos, y entre Blas y Rachel… En cuando a mi… Yo parecía haber encontrado al amor de mi vida, Álvaro. Era, una conexión entre el y yo indescriptible. En cuanto a las demás, no se, tenia que hablar con ellas. 

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