martes, 4 de junio de 2013

Capítulo 33: Maria




Eran las 10 de la mañana, y seguía lloviendo desde ayer. Cuando desperté, no estaba en el mismo sitio en el que me dormí; estaba en el coche, yendo hacía alguna parte. Abrí los ojos, y vi a Magí conduciendo, y a los chicos durmiendo, y a Carmen y a Laura detrás, también dormidas. Creo que Magí se dio cuenta de que había despertado, porque empezó a hablarme.
- Que, ¿te sientes mejor después de la charla de la última vez? – Yo no supe que responder, ya que estaba medio dormida.
- Yo... – Me froté los ojos, e intenté abrirlos. –... la verdad es que si, me desahogué, y sabes que tenía razón.
- Me parece bien que pienses por ti misma, tú a lo mejor lo ves así, si es tú forma de ver las cosas; en parte, creo que también tienes algo de razón. – Al decir eso, tuve que abrir los ojos por la fuerza.
- Quieres decir que... ¿no te enfadaste conmigo?
- Haber, eso es otro tema.
- Es un tema que quiero arreglar, no puedo seguir así contigo, dime, ¿Qué te ha molestado de mí, para que me odies?
- Voy a contártelo de una vez por todas;
- Te escucho.
- Cuando llegaste aquí, todo cambió, y no solo por ti, por todas tus amigas también. Entonces, empezaste a estar con Álvaro... y os enamorasteis.
- Pero tiene que entender que... – No me dejó terminar.
- Lo sé, no puedo separar a dos personas que están enamoradas. Y también sé por lo que me dijiste, que ellos son personas, y pueden mostrar sus sentimientos, y lo entiendo, tienes razón; no voy a regañarte ésta vez, porque creo que me has hecho ver las cosas de otra forma, y es que los chicos también tienen que vivir una vida normal, y a veces se me olvida que son chicos normales. Tú me lo recordaste, y tengo que darte las gracias. – Me quedé sin palabras, sorprendida...
- Gra...  gracias. – Tartamudeé. 
- Bueno, espero que de aquí en adelante todo vaya bien, y que sigas con ellos más tiempo, les haces  muy felices, y sobretodo a Álvaro, te quiero muchísimo, eres a la única chica que ha querido tanto durante todo éste tiempo, desde que empezó su carrera como músico, y yo les ayudé a cumplir ese sueño. Ahora también  sé que antes eras Auryner... La verdad, nunca pensé que una Auryner se convertiría en una persona de nuestra gran familia.
- De veras le importo tanto a Álvaro... – Me sentí orgullosa de que Magí por fin me tratase bien.
- Si, de verdad. En realidad, si tú no hubieras aparecido así en su vida y en las nuestras, créeme, no todo sería igual; gracias a ti, Álvaro tiene un motivo a quién cantarle las canciones, mostrar su personalidad y sus sentimientos y amarte. Ahora siempre le veo feliz, contento, y aunque algo no vaya bien, con una sonrisa en la cara, y todo esto gracias a ti.
- Nunca pensé que dirías esto...
- Digo lo bueno y lo malo. Y eres quién le alegra los días, créeme, he visto como crecía desde hace 2 años, y ahora es cuando tiene más fuerza, gracias a ti, otra vez. Si que es un poco mayor para ti, porque solo tienes 18 años, pero el amor no tiene edades; tampoco os lleváis tanto, solo 5 años; ellos dijeron que no saldrían con menores, y cuando vosotros empezasteis a salir tenías 17, imagínate como debía quererte para estar con una menor después de haber dicho eso. Solo espero que no te vayas, porque él... No sería él mismo.
- Yo tampoco quiero irme, pero sé que llegará el día en que tengamos que separarnos... Ya lo he asimilado. Porque siempre pienso que esto es incluso mejor que un cuento, pero que todos los cuentos de hadas se acaban, y éste tarde o temprano también acabará.
- Pero tampoco pienses eso... Hay que pensar en el presente, y tampoco creo que cuándo os separéis sea para siempre... En un futuro os reencontraréis, y seréis felices de nuevo, y eso espero que pase.
- En realidad es lo que normalmente debería pasar si dos personas se aman tanto. Pero... Yo de pequeña nunca tuve mucha suerte en nada, y ahora ha cambiado. Hace 3 años, aun era Auryner, y me quedé sin entradas para un concierto, y me traumaticé. Nunca me paré a pensar que esto pasaría en un futuro, encontrarme a las personas que antes eran las más importantes de mi vida.
- ¿Ves? No hay que pensar en negativo.
- Antes eso me era muy difícil, ya que siempre me pasaban cosas malas, tampoco esperaba nada bueno, y no lo tuve hasta hace unos meses. – Pasamos hablando el resto del viaje, y pude ver como por fin Magí me entendía. Llegamos a Toledo por fin, y los chicos despertaron; pero Álvaro seguía dormido.
- ¡Despierta! – Le grité. Abrió los ojos y me abrazó; no supe muy bien el porque, pero parecía preocupado. 
- Buf... era un sueño.
- ¿El que?
- Que tú estabas aquí.
- ¿Has soñado conmigo?
- Si, en nosotros, cuando me has despertado creí que todo lo que hemos vivido había resultado ser un sueño. No es la primera vez que lo sueño.
- En fin... Tengo muchísimas ganas de que llegue el día del concierto.
- ¿Por qué? Es un concierto como todos.
- Para ti, pero para mí no; en Toledo vive una amiga mía que conocí en twitter, y la voy a conocer mañana.
- Ah... Por eso estás tan nerviosa.
- Si, porque es una de las personas más importantes de mi vida. – Álvaro se me quedó mirando con una sonrisa.
- Bueno... Yo me voy al hotel. – Le seguí porque no me conocía el lugar, y como los demás ya se habían ido para allá estábamos solos.
- Voy a llamar. – Dijo Álvaro, cogiendo el móvil. Tras unos segundos, Blas contestó a la llamada:
- ¿Álvaro? ¿Pero dónde estáis?
- Verás... Nos hemos quedado a hablar un rato y os hemos perdido. ¿Dónde estáis vosotros?
- Buf... Pues ahora mismo no lo sé, pero creo que tenéis que ir siguiendo la carretera pero por la acera.
- Hombre no, iré por la carretera haber si me atropellan. En fin... Enseguida vamos.
- Os esperamos aquí.
Álvaro colgó, y me dijo por dónde ir. Unos minutos después, supimos dónde estaban los chicos, porque les escuchábamos desde la otra calle chillar.
- Están ahí. – Los señaló, y fuimos corriendo para allá.
- ¡Ya era hora! Es que como siempre vais a vuestro rollo, luego os perdéis... – Dijo Dani.
- Dejemos el tema, quiero irme al hotel. – Dije yo.
- ¿Qué le pasa? – Preguntó David en voz baja.
- Conmigo estaba bien... – Respondió Álvaro.
- Está borde... Será porque está cansada. – Aseguró David.
- Será eso. – Yo ya había empezado a andar, sin saber a dónde ir, y los demás me adelantaron y empezaron a preguntarme:
- ¿Estás bien? – Preguntó Dani.
- Si, solo quiero estar sola. – Le dije.
- Vale, vale. ¿Ni tan solo quieres estar con Álvaro?
- He dicho que quiero estar sola. – Dani dejó de andar, y me dejó sola.
- Dice que quiere estar sola, sin nadie. – Les comentó Dani.
- Hace nada estaba bien... – Dijo Álvaro. – No lo entiendo.
- Yo por si acaso no le diría nada, yo la conozco mucho, y cuando está así... Es mejor no acercarse a ella. – Explicó Laura. Todos decidieron no decirme nada hasta llegar al hotel, y yo seguía caminando, pero detrás de ellos. La verdad, es que no tenía porqué estar así; Magí por fin me entendía y me había perdonado, mañana iba a conocer a Maria y a más auryners. Todo iba bien, pero yo no me sentía bien, tenía como un nudo en la garganta. Pronto llegamos al hotel, y los chicos pidieron la reserva que habían hecho y las llaves de las habitaciones. Álvaro se acercó a mí con una llave, y la dejó caer en mi mano.
- La llave de su habitación señorita. – No pude aguantarme la risa.
- Gracias. – Dije riéndome. Subí al piso que me indicaron ellos, y entré con mi maleta a la habitación. Cuando llevaba un rato ahí, sentada en la cama pensativa, llamaron a mi puerta.
- Hola... Perdón, creo que me he equivocado. – Dijo la chica desconocida.
- ¿Silvia? – Dije desconcertada. - ¿Eres tú...?
- ¡Si! Y tú eres... ¿Maria, verdad?
- ¿Te acuerdas de mí? – Me levanté y le di un gran abrazo.
- ¿Qué haces tú por aquí? ¿No eras de Barcelona? – Me preguntó.
- Si, pero estoy aquí, he venido con... – No quise terminar la frase, porque no sabía s decirle que estaba con los chicos, porque ella aún era Auryner, y si se la presentaba, a lo mejor se molestaban... Así que decidí no decírselo. –...con una amiga.
- ¡Que bien!
- ¿Y tú que haces por Toledo? Si eres de Murcia...
- He venido para el concierto de mañana.
- ¿De Auryn?
- ¡Si! Estaba deseando ir, y como no vuelven hasta Murcia hasta verano... Oye, ¿tú no eras auryner?
- Si... lo era. Aun escucho su música y me encantan, pero lo dejé por cierta gente...
- Buf... Lo siento. Bueno, no eres la única, hay gente que lo dejó también por algunas personas.
- Bueno... Casi prefiero no hablar de ese tema.
- Tranquila, bueno, me alegro mucho de haberte visto por aquí, y como somos del mismo hotel... ¡Ya nos veremos! Me voy haber si encuentro mi habitación, ¡adiós!
- Adiós, hasta luego. Le sonreí, y cerré la puerta. En menudo lío me había metido... ¿Como iba a hacerlo para que no se diera cuenta de que estoy con los chicos? Era una misión imposible. Todo por mi culpa. ¿Y que les iba a decir a las demás auryners que me encontrara en el concierto? Ahora si que tenía un nudo en la garganta. ¿Por qué las cosas nunca pueden ir perfectas?
De repente, mientras miraba por la ventana pensando en como arreglármelas con ese lío, entró Álvaro.
- ¿Qué te pasa? – Me preguntó al entrar.
- Buf... Ahora mismo me pasan muchas cosas, y casi ninguna es buena.
- Cuéntame. – Lo miré indecisa, pero finalmente se lo conté, tampoco iba a perder nada.
- Me he encontrado con una amiga de twitter en el hotel, que acaba de pasar por aquí, porque se ha equivocado de habitación, o algo así.
- ¿Y eso que tiene de malo?
- ¡Pues que es auryner! Y como os vea aquí, conmigo, después de que le haya dicho que venía aquí con una amiga... Me va a odiar.
- ¿Es auryner? Que casualidad. ¿Y porque está aquí?
- Es de Murcia, pero ha venido aquí porque mañana va a vuestro concierto.
- Pues dile la verdad.
- Creí que si se lo decía, querría una foto y estar con vosotros, y me  habríais reñido por habérselo dicho.
- Bueno, pues arreglalo. Total, solo es una fan, no cuarenta fans.
- Creo que es lo mejor... Decirle la verdad, y os la presento.
- Por mí bien. Bueno, te espero abajo en el vestíbulo con los demás. Que te vaya bien.
- Vale, luego bajo. – Salí de la habitación para buscarla, pero pensé que sería muy difícil encontrarla, por lo tanto, bajé a recepción y pregunté el número de su habitación.
- Perdone, ¿puede decirme cual es la habitación de Silvia Villar? – Pregunté a la recepcionista.
- Silvia... Aquí, si, la número 122, al piso de arriba. – Me respondió.
- Muchas gracias, adiós. – Subí por el ascensor, y miré por los pasillos del piso.
- Habitación número 97..., 98..., ahí la 100... ¡122! – La encontré por fin, estaba al final del pasillo. Di dos golpecitos a la puerta, y Silvia me abrió.
- Hola, ¿querías algo? – Me dijo Silvia abriéndome la puerta.
- Pues si... ¿puedo pasar?
- Claro, no molestas.
- Bueno, quería contarte una cosilla... ¿sabes que antes te he dicho que había venido aquí con una amiga?
- Si, ¿y?
- Pues era mentira; bueno, en realidad si, pero no solo he venido con una amiga... También con Álvaro, Blas, Carlos, Dani y David.
- ¿Bromeas verdad? No puede ser.
- No, no bromeó. Hace unos meses que estoy con ellos viajando, y estoy con Álvaro...
- ¿Y no me lo dijiste? – Dijo sorprendida. – Bueno, en por otra parte lo entiendo, por ellos... Es normal, yo no se lo habría dicho a nadie, porque necesitan intimidad... Pero gracias por decirme la verdad.
- ¿No te has enfadado?
- No, ya te he dicho que lo entiendo. Tranquila, no se lo diré a nadie. Y me alegro de que ahora estés con ellos... Es un poco raro, y fuerte que después de que fueran tus ídolos te los encontraras un día y te unieras a su familia... Es impresionante, has tenido mucha suerte.
- Buf... Es una historia muy larga, ya te la contaré de camino al concierto.
- ¿Al concierto? ¿Vas a ir al concierto?
- Si, sigo yendo a todos los conciertos.
- Que suerte... Pero te lo mereces, porque si antes no lo pudiste disfrutar tanto por lo que fuera, ahora estás con ellos... Y tranquila, en la cola haré como si no supiera nada, ¿eh?
- Vale, gracias, es que tampoco quiero que todos empiecen a hacerme preguntas.
- Es normal... Yo tampoco querría.
- ¿Vienes conmigo un momento? Tengo una sorpresa para ti.
- ¿Para mí? – Salimos de la habitación, y bajamos al vestíbulo. Ahí estaban los chicos, y en cuanto Silvia les vio allí sentados, se echó a llorar.
- Son ellos... – Se acercó a ellos, y los abrazó.
- Me han dicho que eres pastelita... – Le dijo David. – Te amo, ya lo sabes. – Silvia estaba sorprendida, y me alegraba de haber cumplido uno de sus sueños, y aunque ya les había abrazado otras veces, se lo merecía infinitas veces más.
- Gracias por todo, chicos. Nos vemos mañana por la noche. – Les dijo Silvia.
- ¿Estas bien? – Le pregunté.
- Súper bien, que tengo a mis ídolos delante...
- Te entiendo... ¿bueno, y que quieres hacer?
- Pues me voy, no quiero molestarles. Ya nos veremos, adiós. Y gracias por todo Maria.
- No las des, adiós.
- Es maja la chica. – Dijo Álvaro.
- Si, es una auryner que se merece todo lo bueno del mundo. – Dije. Se acercó la hora de cenar, y cuando acabó la cena, subimos a las habitaciones.
- Mañana será el gran día... – Nos recordó David.
- Vamos a dormir, mañana tenemos que madrugar e ir para allá pronto. Aun tenemos que hacer los ensayos y pruebas de sonido. – Explicó Blas. Seguidamente, nos fuimos cada uno a su habitación. Me puse el pijama, y me metí en la cama. Estaba tan cansada que no tardé ni 5 minutos en dormirme. Mañana me esperaba un día y concierto geniales. Conocería por fin, a Maria. Y vería y estaría rodeada de Auryners. El sueño de cualquier Auryner. Eran las 5 de la mañana, cuando escuché un grito que venía de otra habitación; no era agradable. De repente, un guardia armado se presentó a mi habitación.
- Disculpe, estamos buscando a un criminal desaparecido de la cárcel; se dice que ha entrado en éste hotel durante la noche. – De repente el corazón me iba a cien, abrí los ojos sorprendida, y salí corriendo de la cama y me puse a su lado.
- Y dice que... ¿está aquí, en ésta habitación? - Pregunté nerviosa.
- Buf... Hemos mirado por todas las de éste piso salvo en la suya. ¿Podemos revisarla?
- Claro. – Los latidos de mi corazón aún eran más fuertes y rápidos, cuando oí que el guardia soltaba un grito; escuché el ruido de unas cadenas, y di dos pasos atrás. De repente Álvaro apareció en mi habitación corriendo y me cogió las manos mientras me sacaba de la habitación.
- ¿Estás bien? – Dijo muy preocupado. No pude decir nada más, cuando vi que el guardia se acercaba a la puerta con el desaparecido de la cárcel a su lado atado. Solté un grito solo al verlo. Otro guardia por detrás de mí se acercó al otro, y cogió al preso.
- Es éste. Puedes llevártelo. – El otro guardia cogió al preso por el brazo, esposándolo para que no escapara. El hombre, pasó justo por mi lado, y me miró con mala cara. El guardia lo empujó para que siguiera caminando, y se lo llevaron por fin.
- Buf... Siento mucho las molestias. Por lo que hemos averiguado, ha entrado aquí a las 3 de la mañana, y ha pasado el resto de las horas. – Dijo el guardia. Me quedé de piedra. Inmediatamente puse mi mano sobre mi frente.
- Bueno, lo importante es que estás bien. – Me dijo Álvaro.
- No puedo creer que haya estado aquí, dentro de mí habitación mientras yo dormía... – Me giré hacía Álvaro y me abrazó.
- Bueno, siento todo lo que ha pasado. Que pasen bien el resto del día, adiós. – El guardia se fue por el pasillo, y Álvaro cogió mis cosas de la habitación y se las llevó a las suyas.
- Tu no te quedas más en ésta habitación. Ésta noche nos iremos de aquí.
- Pero ya lo han detenido...
- Da igual, Toledo es muy peligroso, y éste sitio también, no me gusta. Si te hubiera hecho daño...
- Que miedo he pasado... Por un tiempo voy a dejar de dormir en los hoteles. Además, ésta vez dormíamos cada una en una habitación separada... Y tenía que pasarme justo a la mía de las cientos de habitaciones que hay... Que miedo me da éste sitio.
- Venga, nos iremos pronto. – Entré en su habitación, y me cambié en el baño. Ya todas las partes de ese hotel me daban miedo, no quería ni ir a desayunar. Una vez acabamos todos, salimos de las habitaciones y nos esperamos al vestíbulo a que Magí viniera en coche a recogernos. Silvia se acercó a mí preocupada:
- ¿Estás bien? He oído que en tú habitación han encontrado al criminal.
- Si... Ha sido horrible, pero estoy bien. No tenía ni idea de que estaba ese ahí... Lo he pasado fatal.
- Bueno, me alegro de que estés bien. ¿Y ya os vais?
- Si, ahora Magí vendrá a recogernos.
- Pues ya nos veremos al concierto, ¡adiós!
- Adiós, hasta luego, haber si nos vemos. – Le sonreí, y ella se fue a desayunar. Vimos el coche de Magí aparcado fuera, y a él dentro. Salimos, y los chicos a lo lejos se despidieron de Silvia.
- ¡Hasta ésta noche! – Gritó Dani a Silvia. Ella lo escuchó, y sonrió. Subimos al coche, en dirección hacía la sala del concierto. Al llegar, vimos que mucha gente ya estaba haciendo cola para entrar. Entraron por la parte de atrás, y empezaron las pruebas de sonido. Nosotras, nos fuimos a la cola para que no supieran que les conocemos. No pude creer lo que vi. Eran las auryners que había conocido gracias a twitter: Aida, Judith, Irenne, Carmen, Maria, Alba, Ana, Marta, Paula, Marina, Meri, Silvia, y la más importante de todas a la que aún no había conocido en persona: Maria.
Fui corriendo hacía dónde estaban todas, y les di un abrazo. Todas se sorprendieron de que estuviera ahí; me acerqué a Maria por detrás, se giró y le di un gran abrazo.
- Eres tú... ¡Maria! – Me dijo con una sonrisa enorme en la cara.
- Por fin... Sabía que ésta vez tenía que conocerte si o si. – Seguí abrazándola y le dije a Laura que nos sacara una foto de recuerdo.
- Sácanos una foto, sé que cuando acabe el concierto no volveré a verte en mucho tiempo, pero al menos tendré ésta foto para recordar éste día toda mi vida.
- Ahora ya podré decir que te he conocido... Pero ahora no pienses que se acabará el día, porque solo son las 2 del mediodía y tenemos hasta las 7 para hablar y estar juntas.
- Bueno, éstas son unas amigas, Laura y Carmen.
- ¿Son Auryners las dos?
- Solo Carmen. Y por ahí delante están otras amigas de Barcelona, Murcia y Mallorca que han venido hoy aquí.
- ¡Que bien! Me alegro de que hayas podido volver a verlas. ¿Os quedáis aquí?
- No sé si deberíamos volver al final...
- No, quedaos aquí, sino decid que os estaba guardando el sitio.
- Muchas gracias. – Nos quedamos a hablar durante mucho rato, y después Laura y yo fuimos a buscar algo para comer mientras Carmen y Maria se quedaban en la cola. Oímos desde la tienda muchos gritos; las auryners chillando porque los chicos habían salido a saludar.
- ¿Y eso? – Preguntó Laura.
- Ve acostumbrándote, son las auryners. – Mientras cogíamos la comida para llevar, sonó Heartbreaker en la radio. Yo me emocioné; eso tenía que ser el destino. Acabamos de la comida, y regresamos a la cola. Pasamos ahí 5 horas más hasta que abrieron las puertas. La cola se iba moviendo, y nosotras avanzábamos. Sacamos las entradas porque ya nos tocaba, y entramos por fin. Ya estábamos dentro de la enorme sala. Las luces estaban apagadas, y se encendieron unos focos. A lo lejos, pude reconocerla; era ella. 





4 comentarios:

  1. Me encanta tu novela, cuando subirás otro capitulo?

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    1. Gracias:) no lo sé, supongo que pronto.
      Si quieres y tienes twitter, me lo pasas, y te aviso cuando suba (@MariaSmiler_4) :')

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  2. Me acabo de leer ahora mismo todos los capitulos de tu novela y me han encantado ,me encanta como escribes.Enserio estoy enganchadisima, ahora mismo solo espero que subas el capitulo 34 pronto..
    Enserio , sigue así porque tu novela es muy ñjancnrñajvhfbzjfndkxmdkmc
    Un besazo de parte de una auryner :D
    Y ya sabes...¡No tardes en escribir el proximo capitulo! que al final te tendre que matar por dejarme con esta intriga eeh.. jajajjajajajajaaj <3

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste, y tranquila que cuando pueda acabar de escribir subo nuevo capitulo :') Eres un amor de Auryner<3 jajajajaja

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