domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 17: El mejor regalo de Reyes.




La llegada  al hotel no fue nada fácil: Con tantos coches se formó una cola impresionante en la carretera, y llegamos 1 hora más tarde de lo previsto, a las 6:30. Cuando salimos del coche todos estábamos cansados del viaje. Un señor nos acompaño a nuestras habitaciones. Como Magí no contaba con que nosotras estuviéramos allí, nos quedamos sin habitación.
- Yo lo solucionaré. – Magí se fue a recepción para coger 1 habitación más con sitio para 5 personas. Como solo estaríamos allí 2 días, no necesitábamos mucho, pero el cogió las de mayor comodidad.  Mientras esperábamos nos quedamos en el vestíbulo hablando.
- Que, ¿A que Magí es muy amable? –
- Si, eso parece. Pero no creo que lo sea mucho si nos ve juntos. –
- Bueno, ¿Es que no podemos hablar? –
- Si, pero no podemos abrazarnos, ni nada de eso. –
- Sabes que voy a hacerlo igual, ¿Verdad? – Me reí y le di la mano sin que Magí se diera cuenta cuando volvió.
- Bueno, chicas, esta es la llave de vuestra habitación, la 211. No la perdáis. – se marcho con los chicos para su habitación, y nosotras para la nuestra.
- Te quiero. – le dije en voz baja a Álvaro antes de que se fuera.
- ¿Que? – me intervino Ana.
- Nada, vamos a la habitación. – subimos por las escaleras y llegamos a un pasadizo con muchas puertas.
- Si aquí están las del número 100 al 200, tendremos que subir al piso de arriba. – cogimos el ascensor; A pesar de que no cabíamos muy bien entre que éramos 5 más las maletas. Subimos y nos encontramos con los chicos en el mismo piso.
- ¿Qué hacéis aquí? – pregunto Dani. Miré su llave, tenía el número 212 y supe que teníamos que ir a la habitación de al lado.
- Somos el 211. Estamos al lado de la vuestra. – dije yo sonriéndole a Álvaro.
- Genial, así… - Álvaro se calló antes de decir nada para que Magí no sospechara.
- Así ¿Que? –
- No nos perderemos al buscar sus habitaciones. – dijo Blas antes que nada.
- Exacto. – Magí dejo el tema. Pusimos la llave en nuestra puerta, y se abrió. Era estupenda esa habitación: 5 camas, un baño, una mesita y una gran ventana con unas maravillosas vistas al mar. Dejamos las maletas al suelo y nos fuimos a la de lo chicos.
- Guau, ¿Habéis visto el mar? – dijo David alucinando.
- Si, es preciosa, que ganas de ir. – Magí se puso delante de mí y les dijo a los chicos:
- Si, si… Pero eso después del concierto. Anda, os dejo para que deshagáis las maletas. – se fue hasta su habitación que estaba enfrente y nosotros nos quedamos solos.
- Solos, por fin. – me dijo Álvaro, abrazándome.
- Vamos a un sitio más tranquilo, aquí están todos hablando y chillando. – le dije.
- ¿Seguro que deberíamos dejarles solos? – se acercó a ellos y les comentó si querían venir. - ¿Os queréis venir con Maria y conmigo a un sitio más tranquilo? –
- ¿Donde? – Preguntó Carlos.
- Si os parece al vestíbulo cerca de ese árbol de navidad tan grande que he visto antes. – dijo Álvaro misteriosamente. Todos quisieron ir. - Baja primero con los demás, yo tengo que coger una cosa. - y entró de nuevo a la habitación.
- ¿Álvaro, cierras tu la puerta no? – le preguntó Dani.                                         
- Si, deja la llave por ahí. – y siguió buscando en la maleta.
- ¿Bajas? – me preguntó Dani.
- Si, claro. – bajamos por las escaleras hasta llegar al vestíbulo. Había en medio de la sala un gran árbol de navidad, y nos sentamos debajo, en un largo sofá. Esperábamos a que Álvaro, que seguía en la habitación.
- ¿Sabes que hoy es el día de reyes no? – me dijo Ana.
- Si. – entonces me mostró una cajita en la que había algo dentro.
- Ábrela, es para ti. Regalo de reyes. –
- No tenías porque hacerlo. – la abrí y dentro había la mitad de un corazón, de color rojo, donde ponía el nombre de Álvaro. En cuando lo vi le abracé.
- Gracias. ¿Y la otra mitad? –
- La tienes tu, bueno, ahora la tendrás. – me dio otra cajita igual pero dentro había la mitad de mi corazón con mi nombre. – Es para que se la regales a Álvaro.
- No deberías haberte molestado… - la abracé otra vez.
- Eh… Yo también tengo un regalo para dos de nosotras. –  Sara y Rachel se acercaron, Y Carmen nos dio una caja. Aquello parecía un CD y  cuando nos dijo que era para Rachel y para mí, me lo imaginé. Lo abrimos a la vez, y vimos que era el CD de Justin Bieber.
- Gracias, mil gracias. – Las dos le abrazamos, Sara y Ana, se unieron al abrazo.
- ¿Os gusta? – nos preguntó Carmen.
- Nos encanta. – respondimos las dos. – Tengo ganas de escucharlo. – dije yo.
- ¡Mi regalo! – dijo Sara, abriendo una bolsa enorme. – Este para Ana, este para Carmen, y este para las dos Beliebers. –
- Siempre compartimos regalo. – dijo Rachel.
- No, son dos cosas pero en las misma bolsa. ¡Haber si os gusta! – abrí mi regalo. Era una funda para el móvil de la bandera de Canadá.
- ¡Me encanta! Ahora tu regalo. – le di una caja grande.
- ¿Qué es? Parece grande. – lo abrió rápidamente rompiendo todo el papel.
- ¡Unos cascos amarillos, gracias! – entonces bajo Álvaro por las escaleras.
- Ya he vuelto. – se dirigió a mi, y me mostró una cajita pequeña en forma de corazón.
- Quizás es un poco tarde, este es mi regalo. – lo abrí, y al levantar la tapa encontré un colgante de un corazón.
- Me encanta. – le abracé con todas mis fuerzas. Se puso detrás de  mí y me lo ató. Se giró y me besó, mientras Dani ponía la canción de “I met an angel” en el  móvil. Mientras sonaba la parte de Álvaro se puso a cantar por encima de la canción.
- Te quiero. – me dijo. Entonces pasó algo que nadie sabía que ocurriría: Álvaro me besó. Todo el mundo se alegro y puso una sonrisa.
- Yo también te quiero. – le dije y abrazándole. Fue el mejor momento de las navidades.
- ¡Uuooo! – se puso a gritar Dani para hacer la bromita. Mientras estaba haciendo eso, Carmen se le acercó y le besó en la mejilla. El la miró y la abrazó.
- Venga, que esta fiesta es muy importante, ¡Sara, Ana! – Les animó Blas. Se miraron, y se abrazaron. Ese año estaba empezando genial. Las navidades más bonitas del mundo. 
- Perdón, no me volveré a enfadar por una tontería así. – le dijo Sara a Ana.
- Yo tampoco. Lo siento. – Entonces Carlos cantó su parte favorita de la canción que sonaba.
- ¡Aquel que saca sueños de un sombrero! – todos nos pusimos a reír, y Magí que estaba por ahí atrás se acercó.
- Que, ¡como lo estáis pasando! – yo y Álvaro nos miramos y nos reímos.
- ¡Genial! Las mejores navidades de mi vida. – me dijo mirándome, y volvió a besarme.
- Pero, esta ahí Magí. – el nos miró bien, y nos dijo:
- Haré como si no lo hubiera visto, al fin y al cabo hoy es un día especial para todos. – nos sonrió, y nosotros seguimos besándonos.
- ¡Los regalos! – dijeron Blas, David, Dani y Carlos.
- ¡Regalo para Carlos! – dijo Blas.
- ¡Un sombrero!!! Jajá jajá. – nos reímos todos. Sara se lo puso en la cabeza y se rieron juntos.
- ¡Esta nevando! – dijo David gritando. Salimos corriendo fuera.
- Venga. – Me dijo Álvaro cogiéndome de la mano. Me reí y le seguí. El suelo estaba blanco, y apenas podíamos caminar. Dani cogió una bola de nieve y se la tiró a Carmen.
- ¿Qué haces? – y se empezaron a lanzar bolas de nieve. Álvaro me lanzó una a mí, y Rachel a Carlos.
- ¡A ver si me das! – me dijo Álvaro burlándose. Me acerqué a el corriendo y le tiré un bola. Le manché toda la camiseta.
- ¡Rachel! – le tiré una bola en el pelo. –
- ¡Yo te mato! – dijo Rachel chillando.
- ¡No hará falta! – Dijo Sara lanzándome una bola a mí. Me puse a reír y le tiré una a Sara, pero por error se la lancé a Ana.
- ¡Quien a sido! – se giró y se la tiró a David.
- ¡Yo no! Ha sido Maria. –
- Voy a por ti… - al final la bola acabo en mi cara. Aun tenía que darle mi regalo a Álvaro, me acerque a el, y se lo di.
- Toma, es mi regalo de navidad y de reyes… - lo abrió y vio el llavero de corazón con mi nombre.
- Tu regalo ya me lo has dado, ese beso… ¿Y la otra mitad? – me la saque del bolsillo y se lo enseñe. Junte los dos colgantes, y el corazón se unió.
- Precioso. Pero el mejor regalo seguirá siendo el de antes. – me dijo.
- Eso ha sido mejor que un regalo de Reyes. – le abracé y le besé.
- Te amo. – me dijo.
- No tienes que demostrarlo, ya lo sé. – nos juntamos todos, y le dijimos que nos sacar una foto.
- ¡Magí! Haznos una foto a todos juntos aquí en la nieve. – le dijo Blas a Magí; Le dimos la cámara y nos la hizo.
- ¡Sonreíd!!! – yo estaba más contenta que nunca, y no necesitaba una sonrisa, la tenía en el corazón.
- ¡Feliz Reyes! – dijo Magí muy contento.
- Feliz Reyes. – le dije a Álvaro. No hubo un día mejor que ese.
- Te quiero. – entramos dentro y nos pusimos debajo del árbol. Blas dijo:
- Magí, ¡la última foto! – nos hizo una foto abrazándonos todos juntos debajo del árbol.
- ¡Perfecta! Lita para colgarla a Twitter. – dijo Magí.
- Espero que estas hayan sido tus mejores navidades y reyes. – me dijo Álvaro.
- Lo han sido. – acabamos abrazados, y Dani nos sacó una foto.
- ¡Dani! Para con el móvil. – dijo Álvaro.
- Solo si os besáis. –
- No le hagas caso, es tonto, seguro que sacará una foto. – me dijo Álvaro. Entonces Carmen que estaba detrás de Dani le cogió el móvil y borró nuestra foto.
- Gracias. – Le dije.
- ¿Por qué lo has echo? – Carmen se puso a correr y Dani la persiguió hasta recuperar su móvil. Álvaro y yo nos miramos y dijimos a la vez lo mismo.
- Se quieren. – nos reímos y nos dimos un último beso.


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