La llegada al hotel no fue nada fácil: Con tantos coches
se formó una cola impresionante en la carretera, y llegamos 1 hora más tarde de
lo previsto, a las 6:30. Cuando salimos del coche todos estábamos cansados del
viaje. Un señor nos acompaño a nuestras habitaciones. Como Magí no contaba con
que nosotras estuviéramos allí, nos quedamos sin habitación.
- Yo lo solucionaré. –
Magí se fue a recepción para coger 1 habitación más con sitio para 5 personas.
Como solo estaríamos allí 2 días, no necesitábamos mucho, pero el cogió las de
mayor comodidad. Mientras esperábamos
nos quedamos en el vestíbulo hablando.
- Que, ¿A que Magí es
muy amable? –
- Si, eso parece. Pero
no creo que lo sea mucho si nos ve juntos. –
- Bueno, ¿Es que no
podemos hablar? –
- Si, pero no podemos
abrazarnos, ni nada de eso. –
- Sabes que voy a
hacerlo igual, ¿Verdad? – Me reí y le di la mano sin que Magí se diera cuenta
cuando volvió.
- Bueno, chicas, esta
es la llave de vuestra habitación, la 211. No la perdáis. – se marcho con los
chicos para su habitación, y nosotras para la nuestra.
-
Te quiero. – le dije en voz baja a Álvaro
antes de que se fuera.
-
¿Que? – me intervino Ana.
-
Nada, vamos a la habitación. – subimos por las escaleras y llegamos a un
pasadizo con muchas puertas.
-
Si aquí están las del número 100 al 200, tendremos que subir al piso de arriba.
– cogimos el ascensor; A pesar de que no cabíamos muy bien entre que éramos 5
más las maletas. Subimos y nos encontramos con los chicos en el mismo piso.
-
¿Qué hacéis aquí? – pregunto Dani. Miré su llave, tenía el número 212 y supe
que teníamos que ir a la habitación de al lado.
-
Somos el 211. Estamos al lado de la vuestra. – dije yo sonriéndole a Álvaro.
-
Genial, así… - Álvaro se calló antes de decir nada para que Magí no sospechara.
-
Así ¿Que? –
-
No nos perderemos al buscar sus habitaciones. – dijo Blas antes que nada.
-
Exacto. – Magí dejo el tema. Pusimos la llave en nuestra puerta, y se abrió.
Era estupenda esa habitación: 5 camas, un baño, una mesita y una gran ventana
con unas maravillosas vistas al mar. Dejamos las maletas al suelo y nos fuimos
a la de lo chicos.
-
Guau, ¿Habéis visto el mar? – dijo David alucinando.
-
Si, es preciosa, que ganas de ir. – Magí se puso delante de mí y les dijo a los
chicos:
-
Si, si… Pero eso después del concierto. Anda, os dejo para que deshagáis las
maletas. – se fue hasta su habitación que estaba enfrente y nosotros nos
quedamos solos.
-
Solos, por fin. – me dijo Álvaro, abrazándome.
-
Vamos a un sitio más tranquilo, aquí están todos hablando y chillando. – le
dije.
-
¿Seguro que deberíamos dejarles solos? – se acercó a ellos y les comentó si
querían venir. - ¿Os queréis venir con Maria y conmigo a un sitio más
tranquilo? –
-
¿Donde? – Preguntó Carlos.
-
Si os parece al vestíbulo cerca de ese árbol de navidad tan grande que he visto
antes. – dijo Álvaro misteriosamente. Todos quisieron ir. - Baja primero con
los demás, yo tengo que coger una cosa. - y entró de nuevo a la habitación.
-
¿Álvaro, cierras tu la puerta no? – le preguntó Dani.
-
Si, deja la llave por ahí. – y siguió buscando en la maleta.
-
¿Bajas? – me preguntó Dani.
-
Si, claro. – bajamos por las escaleras hasta llegar al vestíbulo. Había en
medio de la sala un gran árbol de navidad, y nos sentamos debajo, en un largo
sofá. Esperábamos a que Álvaro, que seguía en la habitación.
-
¿Sabes que hoy es el día de reyes no? – me dijo Ana.
-
Si. – entonces me mostró una cajita en la que había algo dentro.
-
Ábrela, es para ti. Regalo de reyes. –
-
No tenías porque hacerlo. – la abrí y dentro había la mitad de un corazón, de
color rojo, donde ponía el nombre de Álvaro. En cuando lo vi le abracé.
-
Gracias. ¿Y la otra mitad? –
-
La tienes tu, bueno, ahora la tendrás. – me dio otra cajita igual pero dentro
había la mitad de mi corazón con mi nombre. – Es para que se la regales a
Álvaro.
-
No deberías haberte molestado… - la abracé otra vez.
-
Eh… Yo también tengo un regalo para dos de nosotras. – Sara y Rachel se acercaron, Y Carmen nos dio
una caja. Aquello parecía un CD y cuando
nos dijo que era para Rachel y para mí, me lo imaginé. Lo abrimos a la vez, y
vimos que era el CD de Justin Bieber.
-
Gracias, mil gracias. – Las dos le abrazamos, Sara y Ana, se unieron al abrazo.
-
¿Os gusta? – nos preguntó Carmen.
-
Nos encanta. – respondimos las dos. – Tengo ganas de escucharlo. – dije yo.
-
¡Mi regalo! – dijo Sara, abriendo una bolsa enorme. – Este para Ana, este para
Carmen, y este para las dos Beliebers. –
-
Siempre compartimos regalo. – dijo Rachel.
-
No, son dos cosas pero en las misma bolsa. ¡Haber si os gusta! – abrí mi regalo.
Era una funda para el móvil de la bandera de Canadá.
-
¡Me encanta! Ahora tu regalo. – le di una caja grande.
-
¿Qué es? Parece grande. – lo abrió rápidamente rompiendo todo el papel.
-
¡Unos cascos amarillos, gracias! – entonces bajo Álvaro por las escaleras.
-
Ya he vuelto. – se dirigió a mi, y me mostró una cajita pequeña en forma de
corazón.
-
Quizás es un poco tarde, este es mi regalo. – lo abrí, y al levantar la tapa
encontré un colgante de un corazón.
-
Me encanta. – le abracé con todas mis fuerzas. Se puso detrás de mí y me lo ató. Se giró y me besó, mientras
Dani ponía la canción de “I met an angel” en el
móvil. Mientras sonaba la parte de Álvaro se puso a cantar por encima de
la canción.
-
Te quiero. – me dijo. Entonces pasó algo que nadie sabía que ocurriría: Álvaro
me besó. Todo el mundo se alegro y puso una sonrisa.
-
Yo también te quiero. – le dije y abrazándole. Fue el mejor momento de las
navidades.
-
¡Uuooo! – se puso a gritar Dani para hacer la bromita. Mientras estaba haciendo
eso, Carmen se le acercó y le besó en la mejilla. El la miró y la abrazó.
-
Venga, que esta fiesta es muy importante, ¡Sara, Ana! – Les animó Blas. Se
miraron, y se abrazaron. Ese año estaba empezando genial. Las navidades más
bonitas del mundo.
-
Perdón, no me volveré a enfadar por una tontería así. – le dijo Sara a Ana.
-
Yo tampoco. Lo siento. – Entonces Carlos cantó su parte favorita de la canción
que sonaba.
-
¡Aquel que saca sueños de un sombrero! – todos nos pusimos a reír, y Magí que
estaba por ahí atrás se acercó.
-
Que, ¡como lo estáis pasando! – yo y Álvaro nos miramos y nos reímos.
-
¡Genial! Las mejores navidades de mi vida. – me dijo mirándome, y volvió a
besarme.
-
Pero, esta ahí Magí. – el nos miró bien, y nos dijo:
-
Haré como si no lo hubiera visto, al fin y al cabo hoy es un día especial para
todos. – nos sonrió, y nosotros seguimos besándonos.
-
¡Los regalos! – dijeron Blas, David, Dani y Carlos.
-
¡Regalo para Carlos! – dijo Blas.
-
¡Un sombrero!!! Jajá jajá. – nos reímos todos. Sara se lo puso en la cabeza y
se rieron juntos.
-
¡Esta nevando! – dijo David gritando. Salimos corriendo fuera.
-
Venga. – Me dijo Álvaro cogiéndome de la mano. Me reí y le seguí. El suelo
estaba blanco, y apenas podíamos caminar. Dani cogió una bola de nieve y se la
tiró a Carmen.
-
¿Qué haces? – y se empezaron a lanzar bolas de nieve. Álvaro me lanzó una a mí,
y Rachel a Carlos.
-
¡A ver si me das! – me dijo Álvaro burlándose. Me acerqué a el corriendo y le
tiré un bola. Le manché toda la camiseta.
-
¡Rachel! – le tiré una bola en el pelo. –
-
¡Yo te mato! – dijo Rachel chillando.
-
¡No hará falta! – Dijo Sara lanzándome una bola a mí. Me puse a reír y le tiré
una a Sara, pero por error se la lancé a Ana.
-
¡Quien a sido! – se giró y se la tiró a David.
-
¡Yo no! Ha sido Maria. –
-
Voy a por ti… - al final la bola acabo en mi cara. Aun tenía que darle mi
regalo a Álvaro, me acerque a el, y se lo di.
-
Toma, es mi regalo de navidad y de reyes… - lo abrió y vio el llavero de
corazón con mi nombre.
-
Tu regalo ya me lo has dado, ese beso… ¿Y la otra mitad? – me la saque del
bolsillo y se lo enseñe. Junte los dos colgantes, y el corazón se unió.
-
Precioso. Pero el mejor regalo seguirá siendo el de antes. – me dijo.
-
Eso ha sido mejor que un regalo de Reyes. – le abracé y le besé.
-
Te amo. – me dijo.
-
No tienes que demostrarlo, ya lo sé. – nos juntamos todos, y le dijimos que nos
sacar una foto.
-
¡Magí! Haznos una foto a todos juntos aquí en la nieve. – le dijo Blas a Magí;
Le dimos la cámara y nos la hizo.
-
¡Sonreíd!!! – yo estaba más contenta que nunca, y no necesitaba una sonrisa, la
tenía en el corazón.
-
¡Feliz Reyes! – dijo Magí muy contento.
-
Feliz Reyes. – le dije a Álvaro. No hubo un día mejor que ese.
-
Te quiero. – entramos dentro y nos pusimos debajo del árbol. Blas dijo:
-
Magí, ¡la última foto! – nos hizo una foto abrazándonos todos juntos debajo del
árbol.
-
¡Perfecta! Lita para colgarla a Twitter. – dijo Magí.
-
Espero que estas hayan sido tus mejores navidades y reyes. – me dijo Álvaro.
-
Lo han sido. – acabamos abrazados, y Dani nos sacó una foto.
-
¡Dani! Para con el móvil. – dijo Álvaro.
-
Solo si os besáis. –
-
No le hagas caso, es tonto, seguro que sacará una foto. – me dijo Álvaro. Entonces
Carmen que estaba detrás de Dani le cogió el móvil y borró nuestra foto.
- Gracias. – Le dije.
- ¿Por qué lo has
echo? – Carmen se puso a correr y Dani la persiguió hasta recuperar su móvil. Álvaro
y yo nos miramos y dijimos a la vez lo mismo.
- Se quieren. – nos
reímos y nos dimos un último beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario