martes, 29 de enero de 2013

Capítulo 23: Solo 2 días.



Leo se quedó solo abajo con Sara y con Rachel, que hacía mucho tiempo que no le veían. Mientras nosotros estuvimos arriba el estuvo abajo con las chicas hablando.
Después de entrar en la habitación, Magí nos echo la bronca.
- Haber, ¿Qué dije de líos?
- Que no podíamos ser nada, o si no… - dije insegura.                                         
- ¿Y porque os besasteis?
- Porque  nos queremos. – dijo Álvaro claramente.
- Me da igual lo que sintáis, esto, es serio. Tenemos un contrato hecho, y nadie va a estropearlo.
- ¿En que afecta eso a nuestra carrera?
- En muchas cosas. ¿Qué van a pensar las fans?
- No es mi culpa que le quiera. – me besó delante de el.
- Ya estoy arto, os prohíbo estar juntos. Además, ya sabes que la discográfica no deja que salgáis con menores.
- Eso es lo de menos, y si tanto te molesta, este jueves 31 es su cumpleaños. Y cumple 18, por lo tanto podremos estar juntos.
- Bueno, de momento no voy a hablar más de esto, y espero que mientras yo no esté aquí, no pase nada entre vosotros.
- No puedo prometer nada. – Magí salió de la habitación no muy alegre. Me dirigí a Álvaro.
- ¿Qué vamos a hacer?
- El no estará aquí hasta el miércoles, así que podemos hacer lo que queramos. – Rodeó su brazo por mi cintura y me besó. Leo entró a la habitación, y nos vio juntos.
- Mejor me voy abajo. – le vi y fui hacia el.
- No, puedes pasar. Ya os conocéis, ¿no?
- Si, ya nos conocemos. – dijo Álvaro un poco borde. Leo en cambio sonrió.
- Maria me ha contado lo vuestro y eso. – dijo Leo.
- Puedes quedarte hoy a cenar y a dormir, no quiero que te vayas en tren de noche. – Le invité. Álvaro me miró y suspiró. No entendía que le pasaba con Leo.
- ¿Seguro? No quiero molestar, otra vez.
- Así todos te van a conocer mejor – dije mirando a Álvaro. – Y seguro que hay alguna habitación libre para ti.
- Si insistes… - Me reí y baje abajo con Álvaro y Leo.
- ¿Pedimos una pizza? – Propuso Álvaro.
- Claro. – acepte. – Presenté a Leo a los chicos, y hablaron.
- David, llama a la pizzería y pide unas pizzas. – Pero Carlos cogió el móvil antes y guiñó un ojo:
- De eso me encargo yo. – Carlos y la comida… Era muy divertido. Salí fuera con Álvaro a tomar el aire. Era una noche oscura, y yo me moría de sueño.
- ¿Sabes que día va a ser este jueves? – Me preguntó Álvaro haciéndose el tonto. Yo sonreí como siempre.
- Si, es mi cumpleaños.
- No solo va a ser tu cumpleaños, porque yo voy  a hacer que sea el mejor cumpleaños de tu vida.
- Todos los días son perfectos contigo, no solo mi cumpleaños. Ahora mismo me siento la persona más feliz del mundo. Y es porque estoy aquí contigo, con los chicos, con las chicas y Leo.
- Quería hablarte de el. ¿Habéis salido alguna vez? – le miré mal.
- Claro que no, el siempre ha sido mi mejor amigo, ya esta. ¿Es que no confías en mí?
- Si, pero a veces me da la sensación de que le quieres mucho.
- No le veo des de hace años, ¿Cómo nos le voy a extrañar o estar con el?
- No se, déjalo, soy yo que me imagino cosas que no son.
- Bueno vale.
- Se me hace difícil estar lejos de tus labios. – Me acarició los labios y me besó. Estábamos debajo del cielo estrellado, el reflejo de la luna… Todo era precioso. Blas salió para avisarnos que pronto traerían la pizza. Volvimos dentro con los chicos y vi que estaban hablando con Leo.
- ¿Habéis conocido ya a Leo? – Pregunté a los chicos.
- Si, nos cae a todos muy bien. – Leo se rió y me miró.
- Bueno, voy a poner la mesa, somos 10, más Leo 11. Genial. – David se fue a preparar todo. La cena estuvo genial. Nos pasamos la cena hablando, riendo… Yo tenía demasiado sueño, y decidí irme a la cama. Pero Álvaro me dijo que me quedara un rato más.
- No, tengo muchísimo sueño. - subí al cuarto, y en minutos me quedé dormida. Álvaro subió arriba para darme las buenas noche. 
- Buenas noches. - me besó en la mejilla, apagó la luz y volvió abajo. 
  

domingo, 27 de enero de 2013

Capítulo 22: Mi mejor amigo.




Me dio la mano para ayudarme a levantarme. Yo un poco confusa dije:
- ¿Leo? – al levantarme me acordé de quien era ese chico.
- ¿Maria? – El también me reconoció.
- Cuanto tiempo sin verte. – le abracé muy fuerte, y me reí.
- ¿Qué haces tu por aquí? Me contaron que estabas por Madrid.
- Si pero volví a Barcelona para ver a una amiga.
- Me alegro muchísimo de verte.
- Y yo. – no podía dejar de abrazarle. Antes de que me fuera a Madrid, era mi mejor amigo. Al que siempre le contaba todo, me entendía…
- ¡Como que te dan por los abrazos! – nos reíamos como hace años.
- Eras mi mejor amigo y no te veo des de hace años, ¡Cómo no voy a abrazarte, tonto!
- Aun no me has contado que haces aquí sola.
- Bueno, en teoría me iba con Rachel y Álvaro a Madrid de nuevo, pero… El tren y ellos se han ido sin mí, me han empujado y aquí me has encontrado.
- ¿Y que vas a hacer por aquí sola?
- No lo se… Voy a llamar a Álvaro para que venga a recogerme otra vez o ya veré lo que hago.
- Si quieres… Puedes venirte a mi casa.
- No, no quiero molestarte.
- No eres ninguna molestia. Venga vente, esta por aquí cerca.
- Bueno, esta bien.
- Tienes que contarme muchas cosas. Si quieres paramos en un bar, tomamos algo y hablamos.
- Me parece bien. – me fui con el a un bar y le conté todo.
- Con que tienes novio, casa y vives en Madrid.
- Si, la casa no es mía, es de los chicos que te he contado, y vivimos allí Ana, Carmen, Sara, Rachel y yo.
- Dios, Rachel y Sara. Cuanto tiempo.
- Ya. Tienes que pasarte por allí algún día.
- Quiero conocer a ese tal Álvaro.
- Te va a caer muy bien, ya verás. ¿Y tú que te cuentas?
- Pues nada. Ahora vivo aquí, y hago vídeos y los subo a Internet.
- ¿Con que eres famoso?
- Podemos decirlo así. ¿Quieres tomar algo? Yo invito.
- Si. Un zumo de naranja.
- ¿Aun te acuerdas de que es mi bebida favorita?
- Si. – me reí.
- Yo pediré lo mismo. – Pasó un rato y nos trajeron las bebidas. Leo empezó a hacer tonterías.
- ¡No has cambiado nada! – dije riéndome.
- Echaba de menos reírme contigo. – dijo.
- Yo también. Hicimos tantas cosas de pequeños…
- Siempre me tenías miedo cuando entrábamos en casas abandonadas. 
- Mentiroso. – cuando habíamos acabado los batidos, me propuso ir con el.
- ¿Quieres que te enseñe mi sitio secreto?
- Venga va.
- Pero tienes que prometerme que no vas a salir corriendo como en las casas abandonadas. – Dijo bromeando.
- Prometido. – Hicimos nuestra promesa del meñique, y me dio la mano y me fui con el a su “Escondite secreto.” Estuvimos un rato caminando y hablando.
- Hemos llegado. – me puso las manos en mis ojos. –Aun no puedes mirar. Ahora si.
- ¿Qué es este sitio? – al abrir los ojos había una fuente delante de mi, unos árboles muy altos y un camino.
- Es un pequeño bosque. ¿Te gusta?
- Claro. Es muy agradable.
- Tengo mucho sueño. – me senté en un banco.
- Vale, pero no te duermas aquí, ¡Que después tendré que llevarte yo!
- Tranquilo voy a dormirme.
- ¿Y si vamos a mi casa?
- Si, allí podré descansar. – nos dirigimos a su casa; era más bien grande, y muy agradable.
- Anda, ya hemos llegado. Ya se que no es tan grande y bonita como la tuya…
- Que dices, es preciosa.
- Voy a traer algo de comida.
- Vale. – me tumbé en el sofá, y en un instante me dormí.
- Ya he… Vuelto. – Cuando Leo volvió me encontró dormida en el sofá. Se rió y me puso una manta para que no tuviese frío. Unos minutos después mi móvil sonó. Era una llamada de Álvaro. Leo lo cogió, y contestó.

- ¿Maria? – dijo Álvaro confuso.
- No, soy Leo. ¿Tú debes de ser Álvaro no?
- Si. ¿Y tu quien eres y porque respondes con su móvil?
- Soy Leo, su mejor amigo.
- ¿Y ella donde está?
- Dormida.

Me desperté al oírle hablar, y entendí que hablaba con Álvaro.

-¿Es Álvaro? – le pregunté.
- Si. Espera, ahora se pone. – me puse al teléfono, y hablé con él.
- ¿Qué ha pasado en la estación?
- Pues… Que he perdido el tren. Lo importante es que estoy bien, en casa de un amigo que me ha encontrado.
- Debe de ser ese tal Leo…
- Si, es el. Bueno, ¿Dónde estáis Rachel y tú?
- Hemos bajado del tren hace rato, y estamos en Madrid otra vez. En seguida iré a buscarte.
- No hace falta, Leo puede acompañarme, sería una tontería volver a venir aquí.
- No por ti.
- Da igual. ¿Ya has hablado con Magí?
- No. No he entrado ni a casa, pero Rachel si. Yo estoy esperándola aquí fuera a ver que dice Magí.
- Iré hacía allí en cuanto pueda. Te quiero.
- Yo también preciosa. Hasta luego.

Le colgué, y me puse a hablar con Leo.
- ¿Vas a acompañarme a Madrid? Si quieres, claro.
- Claro, no puedo dejarte sola por Barcelona.
- Así de paso conoces a todos, y ves la casa, y a Sara y a Rachel después de tanto tiempo. – le sonreí, y nos fuimos a la estación otra vez. Leo cogió dinero para el billete, y salimos.
- Estas haciendo demasiadas cosas por mí.
- Para eso están los amigos, ¿No?
- Claro. – le di un abrazo, y seguimos andando. Llegamos allí, y el próximo tren que iba hacía Madrid era en dos horas. Eran las 10:30 de la mañana, y llegaríamos ahí sobre las 14:30. Otra vez llegaríamos tarde.
- ¿Qué haremos todo este tiempo? – pregunté.
- Lo que quieras, vamos a dar una vuelta ya que estamos en Barcelona, ¿No?
- Me parece bien. – recorrimos todo el barrio, entramos en tiendas, nos probamos ropa, hicimos fotos… En fin, fue muy divertido. Salimos de una tienda con un montón de ropa que habíamos comprado.
- Te quedan genial estas gafas. – dijo Leo riéndose.
- Si, un cosa… Que rápido ha pasado el rato.
- Si, deberíamos ir ya para la estación, o el tren volverá a dejarnos. – nos dirigimos hacía allí. Llegamos justo a la hora de subir. Leo pagó el billete de tren para dos, y esperamos dentro sentados hasta que se puso en marcha el tren. Volví a quedarme dormida. Mi sueño, se convirtió después en la realidad: Llegábamos a la casa y Álvaro se enfadaba porque había estado con Leo, y Magí por habernos escapado, y algo más que no supe. Llegamos, y al bajar del tren, pensé en Álvaro. Tenía muchas ganas de hablar con el. Subimos por la calle indicada, y cuando llegamos me paré delante de la casa. 
- Bueno, vamos a entrar. - Piqué al timbre, y Álvaro abrió. En inmediato me dio un abrazo, y un beso. 
- ¿Como estas?
- Bien, he estado con Leo. 
- Así que este es Leo... - Leo se unió a la conversación. 
- Hola, soy con el que has hablado por teléfono antes. - Yo le dije:
- Pasa  si quieres, y te enseño la casa. 
- Me encantaría pero, no quiero molestar. - Álvaro iba a decir algo, pero le interrumpí. 
- No molestas, venga, pasa. - Paso dentro, y Magí se me plantó delante. Álvaro en voz baja me dijo:
- Hay una cosa que se me ha olvidado decirte... - Magí empezó a gritarnos.
- ¡Se puede saber que es esto!!! - Dijo gritando enfadado mientras nos mostraba una revista con una foto en la que Álvaro y yo nos besábamos después del concierto de anoche. Yo y Álvaro nos miramos extrañados, y subimos arriba a hablar con Magí. Ahora lo que más quería era que no pasara nada en su carrera y entre nosotros. 

domingo, 20 de enero de 2013

Capítulo 21: Una buena noticia.




- ¿Nos vamos? – le pregunté al oído después de besarle.
- Si, en cuanto Rachel vuelva. – apareció por la puerta entonces.
- Ya estoy aquí. Blas, Carlos, Dani y David están con las fans, y Sara, Carmen y Ana también. Dicen que nos vayamos antes de que se arrepientan al dejarnos ir solos.
- No perdamos más tiempo, hacia Barcelona. Subid al coche. – dijo Álvaro. La noche era oscura, y no podíamos orientarnos muy bien, y ya eran las 00:11de la mañana.  Yo pregunté preocupada a Álvaro:
- ¿Qué va a decir Magí cuando se entere que nos hemos escapado?
- No se, ni me importa. Seguro que al llegar nos echará la bronca, pero ya ves tú.
- Pero no debería darte igual…
- No lo entiendes. – nos quedamos en silencio un rato. Llagamos de nuevo a Madrid a las 1 de la mañana.
- ¿Cómo vamos a llegar a Barcelona en coche? – preguntó Rachel.
- No hay más remedio que ir en tren. – respondió Álvaro. Pero yo intervine.
- No, no voy a dejar que por un problema mío, tu después tengas que cargar con la culpa. Déjalo, no vamos a coger ese tren, es una locura. – me agarró fuerte de las manos, y me chilló.
- Por amor se puede hacer cualquier cosa. Y por la persona a la que amas, aun más.
- Pero…
- Deja el tema, vamos a la estación. – una vez llegamos, cogimos el tren dirección Barcelona. Yo estaba pensando en lo que pasaría al volver. Seguro que las chicas estaban preocupadas, y cuando les cuente lo del tren, aun lo estarán más. Álvaro decidido nos dijo:
- Subimos a este. – Al avisarnos subimos. No pude pensar mucho en quedarme o irme. Me fui, no quedaba más tiempo. Eran las 1:30 de la mañana, y antes de las 4:00 teníamos que estar en el hospital; Era imposible. Estábamos todos callados. Pasaron al menos 2 horas. Yo estaba intranquila, e intentaba contactar con Rocío. Pero no hubo manera. Aun faltaba una hora para llegar. Yo estaba muerta de sueño, pero no podía dormirme entonces.
- Estoy muy cansada. – dije para romper el silencio.
- Todos lo estamos. – dijo Rachel con los ojo medio cerrados.
- No sois las únicas, hemos dado un concierto, y ahora me voy a Barcelona. No se  cuando vamos a dormir. – yo me apoyé en el pecho de Álvaro, y le dije:
- Necesito dormir. – se me cerraron los ojos lentamente y me dormí ahí.
- Que duermas bien cielo. – me dijo acariciándome el pelo.
- O… - Álvaro miró a Rachel un poco mal.
- ¿He estropeado este momento verdad? – Álvaro se rió.
-Ahora que esta dormida; ¿Estáis saliendo? – Álvaro la volvió a mirar confuso. – Yo solo pregunto.
- La verdad… No estoy muy seguro.
- Pero os queréis, os besáis, eso significa que estáis saliendo.
- Tampoco es eso, yo la amo… Pero en ningún momento hemos hablado de lo nuestro.
- Des de ese día no habéis tenido mucho tiempo para estar solos, así que cuando lleguemos a Madrid otra vez, ya sabes.
- ¿Pero ella quiere estar conmigo?
- ¡No! Quiere estar con David. – Dijo irónicamente – ¡Pues claro que quiere estar contigo! Mira, ella te quiero un montón; Siempre está hablando de ti… No sabes lo pesada que es contigo. – El se rió.
- Me alegra saberlo. Falta media hora.
- Seguimos hablando.
- Es verdad, hay cosas que tengo que decirte. Ya sabes, tú y Blas.
- Lo siento, pero no puedo estar con alguien al que no quiero. Yo quiero a Carlos.
- Bueno… Esta un poco triste, porque le dijiste que no.
- Yo le quiero, pero solo como amigos. Esta claro que no va a pasar como con María y contigo.
- Ella para mí es muy especial. La amo. No se… Desde que le conocí supe que en un futuro iba a ser muy importante para mí…
- ¿Y lo es?
- Mucho. Es la mejor persona que conozco.
- ¿Qué tiene para gustarte tanto?
- No se, es diferente a las demás chicas, y eso me gusta. Es simpática, tierna, sentimental y además es preciosa.
- Si que estas enamorado. – se quedaron hablando hasta la hora de salir del tren. Yo había escuchado casi toda la conversación, y sonreí.
- Despierta cielo. – dijo Álvaro para despertarme.
- He estado despierta todo este tiempo, y he oído todo lo que has dicho de mí. – le abracé y sonreí muy feliz. Subimos por las escaleras automáticas y llegamos a la superficie. Estaba todo muy oscuro y no había gente por las calles. Apenas se veía porque no había mucha luz en la calle. Supe en seguida cual era la calle del hospital. Nos dirigimos a ello, yo creí que no llegaríamos, porque eran las 3:45 de la noche. Ahora solo quería oír a un médico que dijera que Laura estaba bien. Álvaro me cogió por detrás y me animó.
- Estará bien, ya verás.
- Pero Rocío dijo que era grave.
- No pienses en eso, piensa en positivo. – Rachel estaba por atrás, pero parecía que la hubiéramos perdido por el camino.
- ¿No os olvidáis a alguien?
- Sabemos que estas ahí Rachel. – le dije riéndome, aunque me costaba hacerlo.
- A vale, porque os ponéis a hablar solos, os abrazáis… Y yo no existo.
- Porque nos queremos. – dijo Álvaro muy claro. Su mirada era muy sincera.
- Bien. – le susurró Rachel a Álvaro. – Ahora, proponle lo de salir juntos. –
- Creo que no es el mejor momento. – No me estaba enterando de lo que pasaba, y finalmente llegamos al hospital. Eran justo las 3:58 de la mañana, y pudimos entrar. Preguntamos por Laura López, y nos dieron la habitación. No tuve noticias suyas; Cuando vi a Rocío delante de una puerta esperando, fui corriendo y le abracé.
- ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en Madrid? – me preguntó no muy contenta.
- Álvaro me ha traído hasta aquí. Y Rachel nos ha acompañado.
- Anda Rachel. ¿Quién es Álvaro?
- Es… Mi novio.
- Hay muchas cosas que tienes que contarme.
- ¿Tienes noticias sobre Laura? – Un médico salió por la puerta la cual Laura estaba dentro.
- Chicas, me temo que Laura… - Todos nos miramos preocupados. – Está bien. – Sonreí muy feliz, y abracé a Rocío, después a Rachel y finalmente abracé a Álvaro y le besé. – Podéis entrar a ver como esta. – el médico nos dio permiso, y al entrar Laura se sorprendió al ver que yo estaba allí.
- ¿Qué haces aquí Maria? ¿No estabas en Madrid? – Me alegraba saber que Laura estaba bien.
- He venido en tren, y no he dormido en toda la noche.
- ¿Quién es este chico? – Roció se lo contó.
- Es su novio.
- ¡En serio! Que bien, me alegro por ti.
- ¿Estas bien? – le pregunté.
- Si, estoy mejor, pero me duele la pierna. Me la he roto.
- Lo siento mucho. – Mientras Rachel y Rocío hablaban con Laura, Álvaro me dijo que habláramos un momento fuera.
- ¿Qué es lo que querías?
- ¿Por qué les has dicho a todas que estamos juntos? Creí que…
- Yo te quiero, tú me quieres. ¿Por qué no deberíamos estar juntos?
- Yo si que quiero, pero creí que tu no querías, ya sabes…
- No hay un momento en el que no haya querido estar contigo.
- Te quiero cariño. – se inclinó hacía mi y me besó. Rachel salió a avisarnos de que teníamos que volver a casa.
- Chicos… - nos giramos hacía ella. – Deberíamos irnos, ya son las 6 de la mañana, y Magí nos va a matar.
- Esta bien, despídete de Laura. – dijo Álvaro con dulzura. – Volví a entrar dentro y me despedí de Laura y Rocío.
- Llamadme si hay algo nuevo. – las abracé a las dos, y nos fuimos.
- Mejórate Laura. Ya quedaremos algún día y os cuento más cosas sobre… Ya sabéis. – nos reímos y salimos.
- Adiós chicas. – dijo Álvaro.
- Cuídate Laura. Y tú, Rocío cuida de ella. –
- Adiós. – dijeron ellas a coro.
- Bueno, volvamos a casa. – Todo iba bien. Hasta que Sara me llamó.

- ¿Sara?
- Tenéis que volver a casa ya. Magí esta muy enfadado.
- ¿Por qué?
- No solo porque os habéis ido sin decir nada, por otra cosa peor…
- Dímelo.
- No se, prefiero que lo sepas al llegar a casa. – me colgó y me quedé sin habla.

- ¿Qué quería Sara? – me preguntó Álvaro.
- Pues… Magí esta muy enfadado, por ambas cosas.
- ¿Por escaparnos?
- Si. Y por otra que no me ha querido contar.
- Lo mejor será que vayamos en seguida.
- Son 2 horas de tren. Y son las 6:30 de la mañana.
- A las 8 habremos llegado. Si nos damos prisa. – fuimos corriendo los tres hasta la estación. El tren que teníamos que coger, estaba a punto de irse.
- No llegaremos. – bajamos las escaleras corriendo, y como había tanta gente, no se veía por donde ir. Perdí  a Rachel y a Álvaro entre la gente, y cuando ellos ya habían entrado dentro, alguien me empujó y me quedé fuera del vagón. Me caí al suelo, y vi como el tren se alejaba sin mí. Se me cayó una lágrima. Estaba sola, sin Álvaro, sin las chicas… No sabía que podía hacer. De repente, un chico se me acercó.
- ¿Estas bien? – dijo ese chico desconocido.
- ¿Quién eres?








jueves, 17 de enero de 2013

Capítulo 20: Concierto en Málaga (Última parte).




Todo pasó muy rápido. El concierto empezó a las 9 de la noche.
- ¿Listas para el concierto? – preguntó Carlos 10 minutos antes de salir a cantar.
- Si. Listas, ¡Que ganas tengo de que empiece ya! – dijo Rachel.
- Os hemos reservado sitio en la primera fila. De nada. – dijo en broma.
- Gracias. – le contestó Sara por detrás suyo.
- Guau, estas muy guapa. – le dijo Carlos a Sara.
- No es para tanto… Bueno, vamos para allá.
- Poneos en la puerta para que no parezca que…
- Ya lo sabemos, tranquilo. – Sara le sonrió y nos pusimos delante de la puerta. Estaba lleno de gente y se veía una cola muy larga detrás de la puerta. De repente se abrieron las puertas y la gente entró como loca. Nosotras estábamos en la primera fila. Los chicos empezaron saludando al público.
- ¡Buenas noches Málaga!!! – el público se puso a chillar, y no se les escuchaba bien. Empezaron con Don’t give up my game. Todo iba bien. Eran las 21:30 y mientras cantaban Volver, mi móvil empezó a vibrar. Lo miré extrañada; Era un mensaje de Rocío. Lo leí e inmediatamente se me cayó una lágrima:
                                         
           Laura ha tenido un accidente muy grave. 
            - Llámame cuando puedas. –




                                                                                                           


Me fui corriendo de la sala y salí fuera. Cuando Álvaro me vio salió corriendo detrás de mí. Los chicos se miraron, sin saber que pasaba. Tuvieron que inventar una excusa.
- Hacemos un descanso, ahora volvemos. – Se bajaron del escenario y siguieron a Álvaro. El me encontró fuera llorando.
- ¿Qué te pasa? ¿Porque estas llorando? – me dijo muy preocupado.
- Una amiga ha tenido un accidente. – seguí llorando, y el me consoló.
- Tranquila, estará bien.
- No, Rocío me ha dicho que era muy grave.
- Si quieres podemos ir después del concierto a verle al hospital…
- Es en Barcelona, esta demasiado lejos.
- Yo lo arreglaré, te lo juro. – los demás nos encontraron allí.
- ¿Qué pasa chicos? – preguntó Carlos.
- Una amiga suya, ha tenido un accidente.
- Bueno… Pero tenemos que seguir con el concierto, o Magí…
- Esta bien. ¿Entras de nuevo? – me preguntó Álvaro.
- No, me quedaré aquí un rato, y hablaré con Rocío. Lo siento.
- No pasa nada. – Me besó en la frente y entró dentro con los demás.
- Que se recupere. – dijo Dani al irse. Me quedé allí llorando un rato. Decidí llamarle:

- Hola, ¿Rocío?
- Hola.
- ¿Como esta Laura?
- De momento no lo sé, estamos en el hospital de Barcelona, y ella esta en una sala con médicos.
- O… No puede ser… - me puse a llorar.
- Tranquila, todo saldrá bien, o eso esperamos. Bueno si te pasas por aquí, ya te cuento más.
- Iré en cuanto pueda.

Entré dentro otra vez. Rachel salió a buscarme antes.
- ¿Qué has pasado? – me preguntó Rachel, que aun no sabía nada.
- Ha tenido un accidente. – No podía parar de llorar.
- No pasa nada, se pondrá bien.
- Espero que sea así. Vamos dentro, no quiero preocupar más a los chicos. – solo al entrar iban a cantar la canción de Cartas entrelazadas. Álvaro me miró y dijo delante del público.
- Bueno, lo siguiente que vamos a cantar es Cartas entrelazadas. Y como es una de las canciones más especiales, se la voy a cantar a una persona muy especial. Maria, sube al escenario por favor. – Le miré y sonreí. A pesar de que estuviera triste, el siempre conseguía sacarme una sonrisa. Me senté en una silla al lado de Álvaro y empezaron a cantar. Estar ahí arriba, con tanta gente delante… Y que Álvaro no se avergonzara de haberme subido allí. No pude evitar ponerme a llorar cuando me cantó la frase de “Un mirador, con vistas, al infinito… “Una lágrima atravesó mi cara, y Álvaro puso su mano en mi mejilla e hizo desaparecer la gota. Que me estuviera cantando la canción entera, con ese sentimiento… Todo acabó cuando la canción acabó. Se despidieron de la gente, y cerraron las luces. Abracé a Álvaro y le susurré al oído:
- Gracias por hacerme feliz. Te quiero.
- Yo te amo. – nos besamos y al encender las luces no quería dejar se abrazarle.
- Tienes que ir a ver a tu amiga, yo te llevaré.
- Pero…
- No, me da igual lo que digas. Si eso hará que te sientes mejor, no voy a impedirlo. – Le abracé aun más fuerte. Las chicas habían subido corriendo al escenario.
- Ha estado genial, chicos. – Comentó Carmen. - ¿Qué ha pasado antes? 
- Una amiga, ha tenido un accidente y... 
- Lo siento mucho. - entonces Álvaro intervino. 
- Venga, vamos a Barcelona. - todos miraron a Álvaro. 
- Pero tenemos que estar con los fans. - dijo Dani. 
- Yo no, lo siento chicos. - salió fuera y nos dejo a todos allí. 
- Yo me voy con Álvaro y Maria, como conozco a Laura. - dijo Rachel. 
- Bueno, pues vamos. Álvaro ya esta fuera. 
- Un momento, voy a por mi chaqueta. - mientras ella iba a por la chaqueta, yo salí fuera con Álvaro. 
- ¿Porque te has ido? 
- No se, necesitaba tomar el aire. - se me acercó, me cogió por la cintura y me besó. Sin darnos cuenta, un chico nos tomó una foto besándonos.