Eran las 10
de la mañana, y seguía lloviendo desde ayer. Cuando desperté, no estaba en el
mismo sitio en el que me dormí; estaba en el coche, yendo hacía alguna parte.
Abrí los ojos, y vi a Magí conduciendo, y a los chicos durmiendo, y a Carmen y
a Laura detrás, también dormidas. Creo que Magí se dio cuenta de que había
despertado, porque empezó a hablarme.
- Que, ¿te
sientes mejor después de la charla de la última vez? – Yo no supe que
responder, ya que estaba medio dormida.
- Yo... – Me
froté los ojos, e intenté abrirlos. –... la verdad es que si, me desahogué, y
sabes que tenía razón.
- Me parece
bien que pienses por ti misma, tú a lo mejor lo ves así, si es tú forma de ver
las cosas; en parte, creo que también tienes algo de razón. – Al decir eso,
tuve que abrir los ojos por la fuerza.
- Quieres
decir que... ¿no te enfadaste conmigo?
- Haber, eso
es otro tema.
- Es un tema
que quiero arreglar, no puedo seguir así contigo, dime, ¿Qué te ha molestado de
mí, para que me odies?
- Voy a
contártelo de una vez por todas;
- Te
escucho.
- Cuando
llegaste aquí, todo cambió, y no solo por ti, por todas tus amigas también.
Entonces, empezaste a estar con Álvaro... y os enamorasteis.
- Pero tiene
que entender que... – No me dejó terminar.
- Lo sé, no
puedo separar a dos personas que están enamoradas. Y también sé por lo que me
dijiste, que ellos son personas, y pueden mostrar sus sentimientos, y lo
entiendo, tienes razón; no voy a regañarte ésta vez, porque creo que me has
hecho ver las cosas de otra forma, y es que los chicos también tienen que vivir
una vida normal, y a veces se me olvida que son chicos normales. Tú me lo
recordaste, y tengo que darte las gracias. – Me quedé sin palabras,
sorprendida...
-
Gra... gracias. – Tartamudeé.
- Bueno,
espero que de aquí en adelante todo vaya bien, y que sigas con ellos más
tiempo, les haces muy felices, y
sobretodo a Álvaro, te quiero muchísimo, eres a la única chica que ha querido
tanto durante todo éste tiempo, desde que empezó su carrera como músico, y yo
les ayudé a cumplir ese sueño. Ahora también
sé que antes eras Auryner... La verdad, nunca pensé que una Auryner se
convertiría en una persona de nuestra gran familia.
- De veras
le importo tanto a Álvaro... – Me sentí orgullosa de que Magí por fin me
tratase bien.
- Si, de
verdad. En realidad, si tú no hubieras aparecido así en su vida y en las
nuestras, créeme, no todo sería igual; gracias a ti, Álvaro tiene un motivo a
quién cantarle las canciones, mostrar su personalidad y sus sentimientos y
amarte. Ahora siempre le veo feliz, contento, y aunque algo no vaya bien, con
una sonrisa en la cara, y todo esto gracias a ti.
- Nunca
pensé que dirías esto...
- Digo lo
bueno y lo malo. Y eres quién le alegra los días, créeme, he visto como crecía
desde hace 2 años, y ahora es cuando tiene más fuerza, gracias a ti, otra vez.
Si que es un poco mayor para ti, porque solo tienes 18 años, pero el amor no
tiene edades; tampoco os lleváis tanto, solo 5 años; ellos dijeron que no
saldrían con menores, y cuando vosotros empezasteis a salir tenías 17,
imagínate como debía quererte para estar con una menor después de haber dicho
eso. Solo espero que no te vayas, porque él... No sería él mismo.
- Yo tampoco
quiero irme, pero sé que llegará el día en que tengamos que separarnos... Ya lo
he asimilado. Porque siempre pienso que esto es incluso mejor que un cuento,
pero que todos los cuentos de hadas se acaban, y éste tarde o temprano también
acabará.
- Pero
tampoco pienses eso... Hay que pensar en el presente, y tampoco creo que cuándo
os separéis sea para siempre... En un futuro os reencontraréis, y seréis
felices de nuevo, y eso espero que pase.
- En
realidad es lo que normalmente debería pasar si dos personas se aman tanto.
Pero... Yo de pequeña nunca tuve mucha suerte en nada, y ahora ha cambiado.
Hace 3 años, aun era Auryner, y me quedé sin entradas para un concierto, y me
traumaticé. Nunca me paré a pensar que esto pasaría en un futuro, encontrarme a
las personas que antes eran las más importantes de mi vida.
- ¿Ves? No
hay que pensar en negativo.
- Antes eso
me era muy difícil, ya que siempre me pasaban cosas malas, tampoco esperaba
nada bueno, y no lo tuve hasta hace unos meses. – Pasamos hablando el resto del
viaje, y pude ver como por fin Magí me entendía. Llegamos a Toledo por fin, y
los chicos despertaron; pero Álvaro seguía dormido.
-
¡Despierta! – Le grité. Abrió los ojos y me abrazó; no supe muy bien el porque,
pero parecía preocupado.
- Buf... era
un sueño.
- ¿El que?
- Que tú estabas
aquí.
- ¿Has soñado
conmigo?
- Si, en
nosotros, cuando me has despertado creí que todo lo que hemos vivido había
resultado ser un sueño. No es la primera vez que lo sueño.
- En fin...
Tengo muchísimas ganas de que llegue el día del concierto.
- ¿Por qué?
Es un concierto como todos.
- Para ti,
pero para mí no; en Toledo vive una amiga mía que conocí en twitter, y la voy a
conocer mañana.
- Ah... Por
eso estás tan nerviosa.
- Si, porque
es una de las personas más importantes de mi vida. – Álvaro se me quedó mirando
con una sonrisa.
- Bueno...
Yo me voy al hotel. – Le seguí porque no me conocía el lugar, y como los demás
ya se habían ido para allá estábamos solos.
- Voy a
llamar. – Dijo Álvaro, cogiendo el móvil. Tras unos segundos, Blas contestó a
la llamada:
- ¿Álvaro?
¿Pero dónde estáis?
- Verás...
Nos hemos quedado a hablar un rato y os hemos perdido. ¿Dónde estáis vosotros?
- Buf...
Pues ahora mismo no lo sé, pero creo que tenéis que ir siguiendo la carretera
pero por la acera.
- Hombre no,
iré por la carretera haber si me atropellan. En fin... Enseguida vamos.
- Os
esperamos aquí.
Álvaro
colgó, y me dijo por dónde ir. Unos minutos después, supimos dónde estaban los
chicos, porque les escuchábamos desde la otra calle chillar.
- Están ahí.
– Los señaló, y fuimos corriendo para allá.
- ¡Ya era
hora! Es que como siempre vais a vuestro rollo, luego os perdéis... – Dijo
Dani.
- Dejemos el
tema, quiero irme al hotel. – Dije yo.
- ¿Qué le
pasa? – Preguntó David en voz baja.
- Conmigo
estaba bien... – Respondió Álvaro.
- Está
borde... Será porque está cansada. – Aseguró David.
- Será eso.
– Yo ya había empezado a andar, sin saber a dónde ir, y los demás me
adelantaron y empezaron a preguntarme:
- ¿Estás
bien? – Preguntó Dani.
- Si, solo
quiero estar sola. – Le dije.
- Vale,
vale. ¿Ni tan solo quieres estar con Álvaro?
- He dicho
que quiero estar sola. – Dani dejó de andar, y me dejó sola.
- Dice que
quiere estar sola, sin nadie. – Les comentó Dani.
- Hace nada
estaba bien... – Dijo Álvaro. – No lo entiendo.
- Yo por si
acaso no le diría nada, yo la conozco mucho, y cuando está así... Es mejor no
acercarse a ella. – Explicó Laura. Todos decidieron no decirme nada hasta
llegar al hotel, y yo seguía caminando, pero detrás de ellos. La verdad, es que
no tenía porqué estar así; Magí por fin me entendía y me había perdonado, mañana
iba a conocer a Maria y a más auryners. Todo iba bien, pero yo no me sentía
bien, tenía como un nudo en la garganta. Pronto llegamos al hotel, y los chicos
pidieron la reserva que habían hecho y las llaves de las habitaciones. Álvaro
se acercó a mí con una llave, y la dejó caer en mi mano.
- La llave
de su habitación señorita. – No pude aguantarme la risa.
- Gracias. –
Dije riéndome. Subí al piso que me indicaron ellos, y entré con mi maleta a la
habitación. Cuando llevaba un rato ahí, sentada en la cama pensativa, llamaron
a mi puerta.
- Hola...
Perdón, creo que me he equivocado. – Dijo la chica desconocida.
- ¿Silvia? –
Dije desconcertada. - ¿Eres tú...?
- ¡Si! Y tú
eres... ¿Maria, verdad?
- ¿Te
acuerdas de mí? – Me levanté y le di un gran abrazo.
- ¿Qué haces
tú por aquí? ¿No eras de Barcelona? – Me preguntó.
- Si, pero
estoy aquí, he venido con... – No quise terminar la frase, porque no sabía s
decirle que estaba con los chicos, porque ella aún era Auryner, y si se la
presentaba, a lo mejor se molestaban... Así que decidí no decírselo. –...con
una amiga.
- ¡Que bien!
- ¿Y tú que
haces por Toledo? Si eres de Murcia...
- He venido
para el concierto de mañana.
- ¿De Auryn?
- ¡Si!
Estaba deseando ir, y como no vuelven hasta Murcia hasta verano... Oye, ¿tú no
eras auryner?
- Si... lo
era. Aun escucho su música y me encantan, pero lo dejé por cierta gente...
- Buf... Lo
siento. Bueno, no eres la única, hay gente que lo dejó también por algunas
personas.
- Bueno...
Casi prefiero no hablar de ese tema.
- Tranquila,
bueno, me alegro mucho de haberte visto por aquí, y como somos del mismo
hotel... ¡Ya nos veremos! Me voy haber si encuentro mi habitación, ¡adiós!
- Adiós,
hasta luego. Le sonreí, y cerré la puerta. En menudo lío me había metido...
¿Como iba a hacerlo para que no se diera cuenta de que estoy con los chicos?
Era una misión imposible. Todo por mi culpa. ¿Y que les iba a decir a las demás
auryners que me encontrara en el concierto? Ahora si que tenía un nudo en la
garganta. ¿Por qué las cosas nunca pueden ir perfectas?
De repente,
mientras miraba por la ventana pensando en como arreglármelas con ese lío,
entró Álvaro.
- ¿Qué te
pasa? – Me preguntó al entrar.
- Buf...
Ahora mismo me pasan muchas cosas, y casi ninguna es buena.
- Cuéntame.
– Lo miré indecisa, pero finalmente se lo conté, tampoco iba a perder nada.
- Me he
encontrado con una amiga de twitter en el hotel, que acaba de pasar por aquí,
porque se ha equivocado de habitación, o algo así.
- ¿Y eso que
tiene de malo?
- ¡Pues que
es auryner! Y como os vea aquí, conmigo, después de que le haya dicho que venía
aquí con una amiga... Me va a odiar.
- ¿Es
auryner? Que casualidad. ¿Y porque está aquí?
- Es de Murcia, pero ha venido aquí porque mañana va a vuestro concierto.
- Pues dile
la verdad.
- Creí que
si se lo decía, querría una foto y estar con vosotros, y me habríais reñido por habérselo dicho.
- Bueno,
pues arreglalo. Total, solo es una fan, no cuarenta fans.
- Creo que
es lo mejor... Decirle la verdad, y os la presento.
- Por mí
bien. Bueno, te espero abajo en el vestíbulo con los demás. Que te vaya bien.
- Vale,
luego bajo. – Salí de la habitación para buscarla, pero pensé que sería muy
difícil encontrarla, por lo tanto, bajé a recepción y pregunté el número de su
habitación.
- Perdone,
¿puede decirme cual es la habitación de Silvia Villar? – Pregunté a la
recepcionista.
- Silvia... Aquí,
si, la número 122, al piso de arriba. – Me respondió.
- Muchas
gracias, adiós. – Subí por el ascensor, y miré por los pasillos del piso.
- Habitación
número 97..., 98..., ahí la 100... ¡122! – La encontré por fin, estaba al final
del pasillo. Di dos golpecitos a la puerta, y Silvia me abrió.
- Hola,
¿querías algo? – Me dijo Silvia abriéndome la puerta.
- Pues si...
¿puedo pasar?
- Claro, no
molestas.
- Bueno,
quería contarte una cosilla... ¿sabes que antes te he dicho que había venido
aquí con una amiga?
- Si, ¿y?
- Pues era
mentira; bueno, en realidad si, pero no solo he venido con una amiga... También
con Álvaro, Blas, Carlos, Dani y David.
- ¿Bromeas
verdad? No puede ser.
- No, no
bromeó. Hace unos meses que estoy con ellos viajando, y estoy con Álvaro...
- ¿Y no me
lo dijiste? – Dijo sorprendida. – Bueno, en por otra parte lo entiendo, por
ellos... Es normal, yo no se lo habría dicho a nadie, porque necesitan
intimidad... Pero gracias por decirme la verdad.
- ¿No te has
enfadado?
- No, ya te
he dicho que lo entiendo. Tranquila, no se lo diré a nadie. Y me alegro de que
ahora estés con ellos... Es un poco raro, y fuerte que después de que fueran
tus ídolos te los encontraras un día y te unieras a su familia... Es
impresionante, has tenido mucha suerte.
- Buf... Es
una historia muy larga, ya te la contaré de camino al concierto.
- ¿Al
concierto? ¿Vas a ir al concierto?
- Si, sigo
yendo a todos los conciertos.
- Que
suerte... Pero te lo mereces, porque si antes no lo pudiste disfrutar tanto por
lo que fuera, ahora estás con ellos... Y tranquila, en la cola haré como si no
supiera nada, ¿eh?
- Vale,
gracias, es que tampoco quiero que todos empiecen a hacerme preguntas.
- Es
normal... Yo tampoco querría.
- ¿Vienes
conmigo un momento? Tengo una sorpresa para ti.
- ¿Para mí?
– Salimos de la habitación, y bajamos al vestíbulo. Ahí estaban los chicos, y
en cuanto Silvia les vio allí sentados, se echó a llorar.
- Son
ellos... – Se acercó a ellos, y los abrazó.
- Me han
dicho que eres pastelita... – Le dijo David. – Te amo, ya lo sabes. – Silvia
estaba sorprendida, y me alegraba de haber cumplido uno de sus sueños, y aunque
ya les había abrazado otras veces, se lo merecía infinitas veces más.
- Gracias
por todo, chicos. Nos vemos mañana por la noche. – Les dijo Silvia.
- ¿Estas
bien? – Le pregunté.
- Súper
bien, que tengo a mis ídolos delante...
- Te
entiendo... ¿bueno, y que quieres hacer?
- Pues me voy, no quiero molestarles.
Ya nos veremos, adiós. Y gracias por todo Maria.
- No las des, adiós.
- Es maja la chica. – Dijo Álvaro.
- Si, es una auryner que se merece
todo lo bueno del mundo. – Dije. Se acercó la hora de cenar, y cuando acabó la
cena, subimos a las habitaciones.
- Mañana será el gran día... – Nos
recordó David.
- Vamos a dormir, mañana tenemos que
madrugar e ir para allá pronto. Aun tenemos que hacer los ensayos y pruebas de
sonido. – Explicó Blas. Seguidamente, nos fuimos cada uno a su habitación. Me
puse el pijama, y me metí en la cama. Estaba tan cansada que no tardé ni 5
minutos en dormirme. Mañana me esperaba un día y concierto geniales. Conocería
por fin, a Maria. Y vería y estaría rodeada de Auryners. El sueño de cualquier
Auryner. Eran las 5 de la mañana, cuando escuché un grito que venía de otra habitación;
no era agradable. De repente, un guardia armado se presentó a mi habitación.
- Disculpe, estamos buscando a un
criminal desaparecido de la cárcel; se dice que ha entrado en éste hotel
durante la noche. – De repente el corazón me iba a cien, abrí los ojos
sorprendida, y salí corriendo de la cama y me puse a su lado.
- Y dice que... ¿está aquí, en ésta
habitación? - Pregunté nerviosa.
- Buf... Hemos mirado por todas las
de éste piso salvo en la suya. ¿Podemos revisarla?
- Claro. – Los latidos de mi corazón
aún eran más fuertes y rápidos, cuando oí que el guardia soltaba un grito;
escuché el ruido de unas cadenas, y di dos pasos atrás. De repente Álvaro
apareció en mi habitación corriendo y me cogió las manos mientras me sacaba de
la habitación.
- ¿Estás bien? – Dijo muy
preocupado. No pude decir nada más, cuando vi que el guardia se acercaba a la
puerta con el desaparecido de la cárcel a su lado atado. Solté un grito solo al
verlo. Otro guardia por detrás de mí se acercó al otro, y cogió al preso.
- Es éste. Puedes llevártelo. – El
otro guardia cogió al preso por el brazo, esposándolo para que no escapara. El
hombre, pasó justo por mi lado, y me miró con mala cara. El guardia lo empujó
para que siguiera caminando, y se lo llevaron por fin.
- Buf... Siento mucho las molestias.
Por lo que hemos averiguado, ha entrado aquí a las 3 de la mañana, y ha pasado
el resto de las horas. – Dijo el guardia. Me quedé de piedra. Inmediatamente
puse mi mano sobre mi frente.
- Bueno, lo importante es que estás
bien. – Me dijo Álvaro.
- No puedo creer que haya estado
aquí, dentro de mí habitación mientras yo dormía... – Me giré hacía Álvaro y me
abrazó.
- Bueno, siento todo lo que ha
pasado. Que pasen bien el resto del día, adiós. – El guardia se fue por el
pasillo, y Álvaro cogió mis cosas de la habitación y se las llevó a las suyas.
- Tu no te quedas más en ésta
habitación. Ésta noche nos iremos de aquí.
- Pero ya lo han detenido...
- Da igual, Toledo es muy peligroso,
y éste sitio también, no me gusta. Si te hubiera hecho daño...
- Que miedo he pasado... Por un
tiempo voy a dejar de dormir en los hoteles. Además, ésta vez dormíamos cada
una en una habitación separada... Y tenía que pasarme justo a la mía de las
cientos de habitaciones que hay... Que miedo me da éste sitio.
- Venga, nos iremos pronto. – Entré
en su habitación, y me cambié en el baño. Ya todas las partes de ese hotel me
daban miedo, no quería ni ir a desayunar. Una vez acabamos todos, salimos de
las habitaciones y nos esperamos al vestíbulo a que Magí viniera en coche a
recogernos. Silvia se acercó a mí preocupada:
- ¿Estás bien? He oído que en tú
habitación han encontrado al criminal.
- Si... Ha sido horrible, pero estoy
bien. No tenía ni idea de que estaba ese ahí... Lo he pasado fatal.
- Bueno, me alegro de que estés
bien. ¿Y ya os vais?
- Si, ahora Magí vendrá a
recogernos.
- Pues ya nos veremos al concierto,
¡adiós!
- Adiós, hasta luego, haber si nos
vemos. – Le sonreí, y ella se fue a desayunar. Vimos el coche de Magí aparcado
fuera, y a él dentro. Salimos, y los chicos a lo lejos se despidieron de
Silvia.
- ¡Hasta ésta noche! – Gritó Dani a
Silvia. Ella lo escuchó, y sonrió. Subimos al coche, en dirección hacía la sala
del concierto. Al llegar, vimos que mucha gente ya estaba haciendo cola para
entrar. Entraron por la parte de atrás, y empezaron las pruebas de sonido.
Nosotras, nos fuimos a la cola para que no supieran que les conocemos. No pude
creer lo que vi. Eran las auryners que había conocido gracias a twitter: Aida,
Judith, Irenne, Carmen, Maria, Alba, Ana, Marta, Paula, Marina, Meri, Silvia, y
la más importante de todas a la que aún no había conocido en persona: Maria.
Fui corriendo hacía dónde estaban
todas, y les di un abrazo. Todas se sorprendieron de que estuviera ahí; me
acerqué a Maria por detrás, se giró y le di un gran abrazo.
- Eres tú... ¡Maria! – Me dijo con
una sonrisa enorme en la cara.
- Por fin... Sabía que ésta vez
tenía que conocerte si o si. – Seguí abrazándola y le dije a Laura que nos
sacara una foto de recuerdo.
- Sácanos una foto, sé que cuando acabe
el concierto no volveré a verte en mucho tiempo, pero al menos tendré ésta foto
para recordar éste día toda mi vida.
- Ahora ya podré decir que te he
conocido... Pero ahora no pienses que se acabará el día, porque solo son las 2
del mediodía y tenemos hasta las 7 para hablar y estar juntas.
- Bueno, éstas son unas amigas,
Laura y Carmen.
- ¿Son Auryners las dos?
- Solo Carmen. Y por ahí delante
están otras amigas de Barcelona, Murcia y Mallorca que han venido hoy aquí.
- ¡Que bien! Me alegro de que hayas
podido volver a verlas. ¿Os quedáis aquí?
- No sé si deberíamos volver al
final...
- No, quedaos aquí, sino decid que
os estaba guardando el sitio.
- Muchas gracias. – Nos quedamos a
hablar durante mucho rato, y después Laura y yo fuimos a buscar algo para comer
mientras Carmen y Maria se quedaban en la cola. Oímos desde la tienda muchos
gritos; las auryners chillando porque los chicos habían salido a saludar.
- ¿Y eso? – Preguntó Laura.
- Ve acostumbrándote, son las
auryners. – Mientras cogíamos la comida para llevar, sonó Heartbreaker en la
radio. Yo me emocioné; eso tenía que ser el destino. Acabamos de la comida, y
regresamos a la cola. Pasamos ahí 5 horas más hasta que abrieron las puertas.
La cola se iba moviendo, y nosotras avanzábamos. Sacamos las entradas porque ya
nos tocaba, y entramos por fin. Ya estábamos dentro de la enorme sala. Las
luces estaban apagadas, y se encendieron unos focos. A lo lejos, pude reconocerla; era ella.